ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

 

votarLas elecciones, en nuestra imperfecta “democracia representativa”, son, con todo, un tiempo de interés que condensa la relación polítautoritarismoica de la población. El próximo 7 de junio seremos convocados una vez más para expresar nuestras preferencias; por más que nuestra escasa conciencia ciudadana no se sienta muy motivada en las elecciones intermedias. Los sacerdotes tenemos restricciones legales para hacer propaganda en favor o en contra de cualquier Partido político. Aunque se sobre entienda que esto se refiere a cuando estamos en funciones, los ciudadanos mismos muestran desagrado cuando lo hacemos. La normatividad eclesiástica también nos restringe tales derechos, atendiendo la función de los clérigos para integrar comunidad, por encima de preferencias políticas; pero al mismo tiempo, las razones de evangelización, no sólo nos permiten, sino que nos exigen contribuir a la formación política de la feligresía, por las implicaciones existentes entre la fe y la vida. Dentro de este mismo espíritu, vaya esta sencilla aportación, esperando suscitar algunos comentarios que nos ayuden a todos a una mejor decisión democrática.

El ineludible contexto global

Ningún proceso electoral de cualquier parte del mundo puede prescindir actualmente del contexto global. Partiendo del reconocimiento de la dominación mundial ejercida por una “superclase” -directivos de megacorporaciones y grandes fortunas-, mediante un modelo económico injusto que concentra la riqueza en proporciones nunca antes imaginadas, dejando en el abandono a creciente población “sobrante” (si se exterminara, se ahorraría energía para provecho egoísta de aquellos privilegiados), y que conduce a la destrucción acelerada del Planeta. Ante la dominación poderuniversal de este “Estado Trasnacional”, los tradicionales “Estados-Nación” pierden cualquier otra razón de ser, que no sea la del control poblacional local. Para este propósito, ese Estado Trasnacional procurará mantener en el poder a una élite criolla manejable, a la que comparte ciertos beneficios, la cual, a su vez, está además controlada por agentes vinculados al exterior -los llamados “poderes fácticos”-: ejércitos “de ocupación”, mass-media mundializados, funcionarios de grandes corporaciones trasnacionales, una economía dictada por grandes instituciones financieras mundializadas y todo esto, con el apoyo del armamentismo y espionaje norteamericanos, etc. Para no caer en maniqueísmos, se puede reconocer que ya no es posible regresar al modelo “desarrollista” anterior, y que el neoliberalismo ha aportado algunos elementos civilizatorios (la flexibilidad, la “resilencia”,[1] la transparencia, la globalización, etc.); pero con todo y esto, queda patente la esencia sistema necrófila y suicida de dicho Sistema, por más que se intente justificar, presentándose como racionalidad modernizadora y única vía para el mejoramiento universal, o al menos como “el mejor de los mundos posibles”.

Obviamente, la dominación global no es total. En todo el mundo está creciendo la indignación. Va surgiendo por doquiera una sociedad civil mundial que genera una infinidad de experiencias alternas que, además, se van interrelacionado (sobre todo, gracias a las “redes sociales” y la facilidad de comunicaciones). Es así que se va creciendo la toma de conciencia ecológica, de defensa y prevención de los derechos humanos, de comunalidad, de equidad de género, de otras modalidades participativas de la democracia, etc. Los Gobiernos nacionales ejercerán sus funciones con mayor o menor autonomía. En Latinoamérica algunos países del Sur se han aliado para resistir mejor a las directrices del Imperio, como pudo verse recientemente en la Cumbre de Panamá. De aceptar este diagnóstico, parece claro que nos estamos acercando a una polarización entre ambos proyectos, que se podrán convertir en los próximos años en la batalla decisiva por el futuro de nuestro Planeta. Es, por tanto, esta situación la que sobre determina la coyuntura política de cualquier país.

La coyuntura actual de Méxicofraude

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Además del telón de fondo mundial, los ciudadanos informados tampoco pueden prescindir del análisis del propio país. En las tres últimas décadas, los diferentes Gobiernos se fueron adaptando al modelo neoliberal hegemónico ( PRI y PAN, con anuencia implícita de la supuesta Izquierda). La desilusión por la llamada “transición democrática” panista, propicio el retorno del PRI, pregonado como “nuevo”; pero en realidad heredero de los antiguos vicios antidemocráticos, ejemplificados por una Presidencia inepta, frívola, corrupta, cínica y de tendencias autoritarias.

El Gobierno puede preciarse ante el exterior de sus supuestos logros: la 13ª Economía mundial, tomando como criterio el dudoso PIB (por encima de España, Suiza y Holanda). Posee una sólida planta industrial (minería, industria automotriz); aunque ésta sea extranjera, ubicada aquí debido a las “condiciones favorables” ofrecidas. Se pasa por alto, empero, que la mayor parte de la población se encuentra en la pobreza, tanto la extrema (un 23%, estancada desde hace 20 años), así como el 63% en pobreza relativa. El diagnóstico elaborado por el Tribunal Permanente de los Pueblos, muestra a nuestro país como ejemplo palmario de las consecuencias negativas que pueden producirse con la entrega que un Gobierno apátrida puede hacer de su país a los intereses extranjeros trasnacionales, en contra de su población. Las publicitadas Reformas Estructurales -tan aplaudidas por los patronos del Extranjero-, comienzan a mostrar sus efectos negativos en la población: la reforma laboral deteriora en mucho las conquistas de los trabajadores, quienes reciben un salario de los más bajos del mundo; la reforma educativa, con su enfoque tecnicista, quita la seguridad laboral de los maestros y está acabando con las normales, prefiriendo egresados de otras profesiones a los de carrera magisterial, con lo que la educación seguramente no saldrá de los últimos lugares de la OCDE; la reforma energética ya ha desmantelado PEMEX y pone a disposición de los extranjeros el territorio nacional y los recursos del subsuelo; la reforma fiscal está afectando a los pequeños empresarios y disuade la inversión; la reforma en telecomunicaciones ha permitido que en este trimestre Televisa haya obtenido casi dos mil millones de pesos en ganancias, a cambio de sus apoyos… Estas Reformas se complementan con otras leyes en proceso -necesarias, pero insuficientes-, como la Ley de Agua, que favorece el “fraking” de las petroleras, sustrayendo y contaminado el líquido vital de las poblaciones indígenas y campesinas, para canalizarla hacia las grandes agroindustrias o a megaproyectos hidroeléctricos para uso industrial. El Programa Nacional de Seguridad Pública para lo que resta del trienio, logró, es verdad, encarcelar a unas cuantas cabezas; pero no remedia la debilidad institucional en algunos Estados, que abandona su gobernabilidad al crimen organizado; se sigue descomponiendo el tejido social, aumentan los delitos de fuero común y se cuentan por cientos de miles los desplazados en su población. Las leyes sobre Transparencia y Anticorrupción parece obedecer a la coyuntura electoral, dejando impunes a los altos funcionarios de los tres poderes y en los tres niveles (Presidente, Gobernadores, presidentes municipales). A esto se puede añadir la imposición de incondicionales del Partido oficial en algunos organismos “independientes” (como el Secretario de la Función Pública Federal o incluso el nuevo Ministro de la Suprema Corte de Justicia)

En cuanto a la Economía,  lo que aparece es que se está yendo a pique, como el estancamiento y bajo crecimiento, o el incremento irresponsable de la deuda pública. Seguramente que son verdaderas las causas externas (como la baja del precio del petróleo, el aumento de créditos norteamericanos, el estancamiento en la economía global); pero decisiones que se toman, en vez de atender a las necesidades de la población mayoritaria, se orientan hacia los sectores pudientes, especialmente los más relacionado con el exterior. Así, se da tratamiento fiscal privilegiado a las grandes fortunas, se apoyan megaproyectos para empresarios consentidos, se dan facilidades desmedidas a inversionistas extranjeros, etc.; mientras se restringe el gasto público y se sacrifica el gasto social, con precariedad en la educación y la salud pública; el desempleo, las condiciones laborales deterioradas, las pensiones inseguras, los créditos difíciles para los pequeños ahorradores (agravado por dificultades para las cajas de ahorro comunitarias).

Como era previsible, este proyecto no puede implementarse sin la violación sistemática de derechos humanos: la desaparición forzada (los 43 de Ayotzinapa y los otros 23,000), las ejecuciones extrajudiciales (Tlatlaya, San Fernando, Apatzingán), la tortura “generalizada”, el encarcelamiento político de líderes, el desplazamiento de cientos de miles de residentes, el hostigamiento a periodistas críticos (Aristegui), la manipulación de la opinión pública por medios incondicionales demasiado favorecidos (Televisa), y una política migratoria que hace el trabajo sucio a los Estados Unidos. Consecuencias de todo esto es el crecimiento de los delitos del fuero común; pero sobre todo, los del crimen organizado, infiltrado por doquiera. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha pretendido ocultar al mundo esta situación; pero esta política se ha revertido en desprestigio del país.

La tremenda situación del país, puesta al descubierto por los hechos de Ayotzinapa, ha provocado la pérdida de confianza en las instituciones. La crispación y el hartazgo de la población alcanza a toda la clase política en su conjunto: congresistas que más que legislar para salvaguardar los intereses de la población, buscan los suyos propios y la manera de hacerse con el rápido enriquecimiento; los cuantiosos recursos que reciben los Partidos Políticos acabaron con la militancia convencida y diluyeron smanipulación TVus ideologías; el Ejército y la Policía son acusados de numerosos abusos, de hermetismo ante cualquier indagación y de crímenes de lesa humanidad; el Ejecutivo alardea su cinismo, con la corrupción, el nombramiento de incondicionales al frente de instituciones destinadas a las regulaciones internas e incluso, con los intentos de someter la Suprema Corte de Justicia a intereses partidistas… y un largo etcétera. La costosasdesconfianza institucional alcanza al Instituto Nacional Electoral mismo (INE), que ha dado muestras de “partidización” y de arbitrariedad y mucha gente piensa que no se garantiza el sufragio limpio. Tenemos unas elecciones sumamente costosas e inútiles. El bombardeo de spots partidistas, que se neutralizan unos a otros, que se agreden y descalifican mutuamente o con propuestas voluntaristas sin programas ni proyectos para implementarlas… dan la impresión de que lo que se disputa es cual sea la mejor compañía publicitaria que diseñe la campaña más eficaz de mercadotecnia para inducir el voto de los desinformados.

Alternativas electorales

  1. El abstencionismo.- Votar o no votar será la primera decisión que habremos de tomar. La Conferencia Episcopal Mexicana, haciéndole “de facto” el juego al Sistema, condena la abstención; sin embargo hay sectores críticos dentro de la misma Iglesia que la promueven.[2] Me parece que en el momento actual se trata de una opción perfectamente válida, con tal de que no se trate del abstencionismo apático o desinteresado de lo cívico, sino redesque pretenda dar un mensaje que descalifique este “Estado de usurpación en contra de la población”, e incluso, de la insuficiencia de la actual “democracia representativa” -las modernas tecnologías de comunicación podrían hacer más participativa la democracia con otras modalidades, como el referéndum, el plebiscito, la revocación del mandato, etc.- apostando a un nuevo Constituyente que elabore una Carta Magna. La postura parece congruente y un signo de repudio a todo el Sistema; aunque plantea varios interrogantes:
  • La abstención, al disminuir el número de votos, disminuye las diputaciones plurinominales, las cuales son un recurso para que los partidos de oposición tengan mayor representatividad, por lo que se favorecería a los partidos mayoritarios.
  • Una nueva Constitución significa un nuevo pacto social entre diversas facciones. Para asegurar una correlación de fuerzas favorable, se tendrían que concertar amplias alianzas y gran participación ciudadana (se habla de formar cuadros en aldeas, barriadas, etc), lo que implica una gran organización a un plazo más bien largo, pues se pretende elaborar dicha Constitución al margen –o en contra- del Estado.
  • Para enviar una señal inconfundible, el abstencionismo tendría que alcanzar un porcentaje significativo, para que no fuese leído como simple apatía o desinterés ciudadanos. No se puede ignorar la gran masa ingenua susceptible de manipulación.
  1. La anulación del voto (o romper la boleta) sería una variante a la propuesta anterior, con la ventaja de que esto no afectaría las diputaciones plurinominales. Sin embargo, el mensaje enviado por medio de esta protesta se leería simplemente como que ninguno de los candidatos presentados ofrece garantías. Pero el problema es sistémico: cualquier Partido o Candidato, por honesto que sea, al entrar en la estructura, probablemente termine siendo fagocitado por ella.
  1. Una opción partidista de Izquierda, que resistiera al modelo económico-político hegemónico en favor de otro alterno, propuesto desde las mayorías empobrecidas, sería la misión de una Izquierda auténtica. El problema es que mucha gente se ha desencantado de las izquierdas mexicanas, pues han mostrado poca claridad en sus objetivos finales. El caudillismo ha dividido a la oposición -pecado sempiterno de las Izquierdas- y la corrupción ha entrampado a estas opciones alnegocioternativas. Entiendo que algunas de estas corrientes aleguen que se inspiran en la vía de “revolución pasiva”. Esta táctica para la toma de poder, propuesta por Antonio Gramsci, contempla constantes y crecientes acciones de negociación, avances y retrocesos, alianzas, toma de posiciones… sin oposiciones frontales, que poco a poco vayan reduciendo la función de dirigencia de las clases hegemónicas, las cuales tan sólo se queden con la de dominación, signo de su debilidad. En principio, parece una táctica adecuada para estos momentos; pero a condición de que no se confundan las tácticas con la estrategia final. No debiera perderse de vista que el objetivo final al que hay que dirigirse es una sociedad más justa y libre; una economía socializada que pusiese límites éticos al Mercado, lo que supone colocarse desde modelos alternos al neoliberalismo y su hegemonía planetaria. Las acciones propuestas tendrían justificación sólo como táctica; mientras se va avanzando hacia el proyecto final. El riesgo es que las ambiciones personales o grupales, las ansias de poder y las ingenuidades y torpezas puedan quedarse en un reformismo amorfo.
  2. Diversificar los votos.- En las circunstancias actuales, algunos van a diversificar sus votos: para la elección de autoridades locales, creen que lo mejor sea fijarse más en las personas que en los Partidos que las postulan, pues en el micronivel, aquellas suelen ser mejor conocidas. En cambio, para las diputaciones, se identificarán con alguna de entre las opciones de izquierda, aumentando la fuerza parlamentaria en espera de que más tarde pueda formarse un Frente común. Esto requiere mayor información; pero tiene el riesgo de convalidar la estructura actual.

Cualquiera de estas opciones parece respetable, con tal de no favorecer con el voto aquellas candidaturas que no se deslinden de la corrupción y que apoyen de cualquier manera la hegemonía mundial. Habrá que continuar informándonos y comunicándonos para aprovechar esta coyuntura para lo que creamos más cerca de una alternativa aglutinante, clara y convincente.

[1] Resilencia: “Capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad, para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento”.

[2] Javier Sicilia, Mons. Raúl Vera, el P Solalinde, etc

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3 pensamientos en “ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

  1. Excelente reflexión mi estimado amigo y Maestro.
    Difícil juego de tronos viene para MX. Efectivamente ya no se puede pensar en regionalismos sino entender (o tratar de hacerlo) el juego de tronos mundial. Ningún candidato que tenga respaldo de X o Y individuo o empresa esta “libre” de compromisos…por otra parte un candidato SIN respaldos está destinado a NO ganar las elecciones. “La política es el ARTE del compromiso” comentase alguna vez el pianista judeo-argentino Daniel Barenboim…y es eso, precisamente, lo que amarra la espiral eterna de “promesas de campaña-amnesia inmediata al llegar al poder-promesas de campaña” y así. Una de las cosas “positivas” que veo es que cada vez más gente está tomando conciencia de la ecología, de las energías limpias, de que NO necesitamos siempre de líderes ya sea políticos o religiosos que nos estén dictando qué hacer o qué no hacer constantemente, reservándose para ellos el derecho arbitrario de volarse su propia ley. Estamos en la ESPIRAL ETERNA del Juego de Tronos…y lo vemos en toda esfera…..causando divisiones. Sea un pensamiento originado en Saltillo, México con el Obispo Vera y su defensa del rockero padre “Gofo” que tanto irrita a ciertos sectores de la Iglesia Católica y que el asunto llegase ni mas ni menos que al mismo despacho del papa Francisco…..sea la idea Juche de Kim il-sung contra la idea del Socialismo del Siglo XXI (o Chavismo), el islamismo radical de los yihadistas de Abu Bakr al-Bhagdadi (ISIS) contra el Islamismo liberal que tanto intenta ejemplificar al-Sisi en Egipto (por cierto, nuevo dictador), el capitalismo voraz del imperialismo yankee contra el resurgimiento de la Madre Rusia… o el “proyecto alternativo de nación” del “Peje” contra el grupo voraz de Atlacomulco…. todo es solo idea en papel ….y en gran parte dictada por “lideres” a las masas obedientes…el día que las masas REALMENTE tomemos conciencia de nosotros mismos (parafraseando precisamente al norcoreano Kim il-sung) creo que hasta ese día seguiremos en una espiral eterna…aunque poco a poco ésta vaya permutando.
    Abrazo fraterno!
    Angel

  2. Que coincidencia, Comienzo mi comentario tal cual lo hace Ana María Salazar Sánches: Como siempre… cada blog es una clarificadora expocisión de lo relacionado con el tema tratado. Votar, o no… Comparto este pensamiento, con el cual coincido, extraido de un libro: …creemos que el hombre es un animal racional, dotado por la naturaleza de derechos y con un innato sentido de la justicia, y que puede ser apartado del mal y protegido en derecho por poderes moderados confiados a personas que elija él mismo y que serán mantenidas en sus deberes por su dependencia de la voluntad de quien las ha elegido.”
    Para los oídos posfreudianos, esta clase de lenguaje parece
    conmovedoramente curioso e ingenuo. Los seres humanos son mucho menos racionales e innatamente injustos de los que los optimistas del siglo XVIII suponían.
    En cambio, no son tan moralmente ciegos ni tan irremediablemente poco
    racionales como los pesimistas del siglo XX nos lo harían creer. A
    pesar del Id de lo Inconsciente, a pesar de la neurosis endémica y del
    predominio de un bajo IQ, la mayoría de los hombres y mujeres son
    probablemente lo bastante decentes y razonables para que se les confíe la
    dirección de sus propios destinos. -fragmento I de “LA PROPAGANDA EN UNA SOCIEDAD DEMOCRATICA”, ALDOUS HUXLEY-

  3. Como siempre, muy iluminadora tu reflexión. Sí está difícil la decisión ante la elecciones. En ,lo personal creo mi opción será la de votar por las personas de quienes estoy segura y atendiendo también a tu última nota sobre de no favorecer a candidatos que no estén contra la corrupción y por la transparencia y que no suscriban el modelo neoliberal. Gracias.

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