¿QUÉ HAREMOS CON LA “MOTA”?


 Voces por la legislación

El tremendo poderío del crimen organizado, sus efectos corruptores, la violencia de sus acciones, la descomposición del tejido social y la victimización de los consumidores que el tráfico conlleva, así como el evidente fracaso de las políticas oficiales que lo combaten, abren a una seria discusión mundial acerca de otro tratamiento al respecto. Se escuchan con frecuencia voces autorizadas, incluso oficiales, que lo exigen. Para citar sólo las de este mes de mayo, comenzamos con la del Secretario de Gobernación mismo, Miguel Ángel Osorio Chong, quien dentro de la Asamblea ordinaria de la ONU, en la que el 7 de mayo pasado se tuvo un diálogo de alto nivel, se pronunció por la revisión de dichas políticas.[1] Igualmente, el presidente de Colombia, en su reciente visita hecha en nuestro país, el día 8, aludiendo a su temor de que los cárteles mexicanos controlen la producción y tráfico de cocaína en su país, denunció la unilateralidad de Estados Unidos, que mientras allá va legalizando la marihuana por fines medicinales o recreativos, en Latinoamérica la criminaliza, y se pronuncia por un debate hemisférico, ya que siendo un problema global, se requiere de soluciones concertadas.[2] De igual forma, el día 2 de mayo, en varias ciudades del mundo se tuvo la VII Marcha Mundial de la Marihuana, demandando su legalización.[3] En México miles de personas se concentraron cerca del Palacio de Bellas Artes y en la explanada de Ciudad Universitaria, reclamando espacios de zona libre y respeto a la “cultura cannábica”.[4] A principios de marzo pasado se llevó a cabo en Cuernavaca, Mor., el XVI Congreso de Investigación en Salud Pública, en el que voces autorizadas de la ciencia y del Derecho debatieron sobre el tema.[5] A principios de septiembre del año pasado se integró la Comisión Global sobre Políticas de Droga, entre altos funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (el ex secretario de la ONU Kofi Annan) y exmandatarios latinoamericanos y europeos. Entre otros, estuvieron presentes Ernesto Zedillo (México), Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Cesar Gaviria (Colombia), Ricardo Lagos (Chile), Ruth Dreifuss (Suiza), el ex secretario de Estado de Estados Unidos George Shultz, el empresario británico Richard Branson, el escritor Mario Vargas Llosa, etc.[6] Por otro lado, es sabido que en los Estados de Colorado y de Washington se ha permitido el uso de la cannabis indica incluso por fines medicinales, y que otros en 20 Estados de la unión americana está permitido su uso con fines medicinales; que en Uruguay se ha despenalizado su consumo y que en otros países (como Portugal y Holanda) se la tolera en ciertos lugares a la población nacional. Ante estos hechos y declaraciones expondré mi punto de vista, ya tratado en otras partes.[7]

La marihuana

Las drogas somariguana 1n sustancias que modifican el metabolismo somático provocando alteraciones de la conciencia. Pueden ser estimulantes, euforizantes, tranquilizantes, modificadoras de la percepción, etc. Algunas de estas drogas son legales -incluso se publicitan, como los somníferos, los cigarros y el alcohol- y otras son ilegales. La diferencia entre ambas no corresponde siembre a su toxicidad, sino que obedece a intereses del mercado.[8]

La marihuana (“cannabis indica” o “cannabis sativa”) cuenta con una larga historia. Parece ser que es originaria del Himalaya. Hay indicios que fue conocida por los arios, escitios y tracios, así como por los musulmanes sifies. De hecho, del hashish (resina producida por la planta de marihuana) derivó la palabra “hashishins” (asesinos), pues un mercenario (“El Viejo de la Montaña”) la daba a fumar a sus sicarios. Desde antiguo fue conocida en Europa (en un cementerio de Rumania se encontró un bracero ritual con semillas de esta planta). A México llegó durante la época Colonial proveniente de Filipinas, pues es sabido que de la cannabis sabila hasta hce poco se hacían fibras para usos diversos (hilo de cáñamo, ropa y hasta papel). Como el comercio oriental pasaba de Acapulco a Veracruz, en Acapulco comenzó a sembrarse aqumariguana 6ella plana (la “Acapulco Golden”). En la Revolución, fue conocida por los soldados -los “juanes”-.[9] Los revolucionarios la difundieron por todo el país, y  hace poco todavía podía conseguirse “para las reumas” con las curanderas. Fue droga de albañiles, del subproletariado y de los presos…, antes de la revolución sicodélica entre los jóvenes clasemedieros.

La marihuana es actualmente la droga ilegal más consumida en el mundo. En el 2012 se estimaba entre 119 y 224 millones de personas entre 15 y 64 años que ese año la habían consumido al menos una vez.  Según la Encuesta Nacional de Adicciones de 2011, el 1.2% de los mexicanos en ese mismo rango de edad la consumían, y el 2% de los varones la habían probado alguna vez. Ahora parece que el número de consumidores ha aumentado.[10]

¿Por qué se prohibe?

En el mencionado Congreso de septiembre pasado, Ricardo Tapia Ibargüengoitia, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, se hacía esta pregunta. El sicólogo y siquiatra Carl Hart, de la Universidad de Columbia (Nueva York), uno de los mayores neurólogos especialistas sobre el uso de drogas, en entrevista a La Jornada, declaró: “La sociedad paga un alto precio por el enfoque político sobre el control de drogas. La ciencia también paga un precio alto porque pierde credibilidad como consecuencia de acciones políticas que parten de interpretaciones sesgadas de la realidad”.[11]

El aspecto penal de la “yerba”, así como su aspecto ético, dependerán ante todo del daño que ocasione. Se requiere, empero, de conclusiones realmente científicas, hay aún muchos mitos en torno suyo. Pedro Miguel escribió hace algún tiempo en su “Navegaciones” de La Jornada, que el primero a quien se le ocurrió prohibir la marihuana fue al Papa Inocencio VII, en 1484. Recordemos que el contexto histórico era la lucha entre Oriente y Occidente, y el legado pontificio estaba preocupado por desprestigiar a la otra cultura. Se trataba del ancestral antagonismo entre el vino de Occidente y el hashish musulmán, y ambos se demonizaban uno al otro.[12] La situación legal reciente de esta planta se originó en 1937 en Estados Unidos: Harry J. Anslinger –primer comisario de la Oficina Federal de Narcóticos y doctor en bioquímica- la gravó con impuestos para disuadir su consumo. En 1961 fue prohibida oficialmente, siendo colocada en el rubro de “drogas peligrosas”, basándose en el informe del mismo Anslinger. Para él, una sólo inhalación de mariguana bastaba para volver al fumador en violador, asesino y ninfómano (no olvidar que frente a él tenía a los discriminados negros y mexicanos).[13]  Una primera desmitificación se debió a la concienzuda investigación de Fiorello La Guardia, alcalde de Nueva York, realizada durante un semestre en 1947. Concluyó que los daños del consumo de dicha planta no eran tanto como se pensaba; pero la fuerte campaña conservadora antialchólica y antinarcóticos, ignoró dicha investigación.

Se requiere, por tanto, informes objetivos, confiables, ajenos al amarillismo, pues estos producen efectos contrarios a los que pretenden evitar. En cuanto a la adicción, el ya mencionado, Dr. Carl Hart, insiste que esto depende de varios factores, y en todo caso, es menor a otras drogas, como el alcohol o el tabaco (son adictos menos del 9% de los consumidores de aquella), y no suele presentar síndromes de abstinencia. Otro mito es el de que el consumo de la “mota” abre el camino hacia otras drogas más fuertes. No parece confirmarse esto. En cuanto a los efectos inmediatos que se producen al fumarla -que pueden durar algunas horas- es afectar la memoria inmediata, la coordinación motora y el juicio. Por otro lado, la “mota” es un euforizante: el cuerpo mismo produce su propio THC; pero la mariguana los amplifica hasta en un 100% esa euforia y bienestar.

Por supuesmariguana 7to que toda droga es tóxica y perjudica al cuerpo. Esto no se puede desdeñar. Sin embargo, los daños de la mariguana no parecen ser peores que los de otras drogas legales, con tal que no se comience a consumir en la adolescencia, cuando el cerebro aún no se ha desarrollado bien. Se ha observado que cuando hay cierta predisposición a trastornos siquiátricos (la esquizofrenia o paranoia), esta droga los incrementa. La comunidad científica en general coincide que un consumo moderado entre personas sanas y bien alimentadas no produce daños mayores, y en todo caso, éstos son reversibles si se suspende su consumo durante un tiempo. Incluso, como en otras drogas, se han encontrado algunos efectos positivos, tales como ayuda en casos de ansiedad, para la atritis y para menguar los dolores en casos terminales, como el cáncer.

En cambio, lo que ciertamente daña a la sociedad es su persecución penal. En Estados Unidos, el 80% de los encarcelados lo están por casos relacionados con la droga. En México, las prisiones son uno de los lugares donde el narco realiza mayores ganancias. En el hacinamiento carcelario los muchachos si pueden pasar a drogas más fuertes, y a veces son cooptados como sicarios por los cárteles. Se ha repetido que los costos destinados a las prisiones y a la persecución penal de la droga, podrían emplearse con mayor éxito en programas de rehabilitación y prevención. La mayoría de los consumidores no se acercarían a los narcomenudistas si no fuese por buscar la droga, lo cual los hace cómplices y encubridores del tráfico y los vincula a los criminales. Allá por los años sesenta, cuando yo tuve la oportunidad de acompañar a algunos grupos “xipitecas”, conocí a algunos muchachos que fueron llevados al Palacio Negro de Lecumberri y que me platicaron su dramática experiencia.

El narcotráficomariguana 4

Aunque el tráfico de estupefacientes no es la única actividad del crimen organizado, sí es su principal fuente de ingresos. En el año 2001, el entonces Secretario General de Interpol, Raymond Kendall, calculaba las ganancias mundiales totales por este tráfico en 400 mil millones de dólares, “cifra mayor que el comercio internacional de hierro, acero y vehículos de motor; más o menos igual al volumen total del comercio internacional de textiles”[14] Según Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), en 2011 las ganancias anuales por este rubro ascendieron a 2.1 billones de dólares, el equivalente al 3.6% del Producto Interno Bruto mundial.[15] Algunos cálculos consideran las ganancias de los cárteles mexicanos en unos tráfico 1$14 mmdd en la venta a EEUU, más otros 5 mmdd de venta en el país.[16] Siendo la mariguana no más que una yerba, su costo aumenta considerablemente con la prohibición, de modo que los cárteles son los primeros interesados en que no se legalice. Esta empresa ilegal ocupa en el mundo unas 150,000 personas que viven de esto, aparte de otras 300,000 dedicadas al cultivo y procesamiento de mariguana y opio; y ocupan una extensión de territorio, que algunoscalculan en el 25% de la tierra laborable.

Estos enormes capitales, como es de suponerse, se entrecruzan con actividades lícitas. En todos los tiempos siempre ha existido un capital “sucio”, ilegal, combinado con capitales “limpios” -recordemos los piratas del S XVI, como Sir Walter Raleigh, nombrado caballero por la reina de Inglaterra-. Según la misma UNODC, fue el flujo de dinero del narco lo que recuperó el sistema financiero de Estados Unidos de la gran crisis de 2008.[17] En cuanto al lavado de dinero procedente de EEUU, ingresan anualmente al país entre 20 y 30 mmdd.[18] Esta mezcla de capital ilegal contamina todo el sistema financiero y es importante fuente de corrupción. En los últimos años, en nuestro país el Narco ha mostrado su disposición de emplear la fuerza de las armas en defensa de sus actividades. Nuevamente el capital “limpio” acude a su auxilio: La Universidad de Santráfico 2 Diego estima que el promedio de 252 mil armas estadounidenses cruzan cada año la frontera, con ganancias de $127 millones de dls.[19]

La táctica de combate frontal al narcotráfico con recurso al Ejército, en el sexenio de Felipe Calderón costó entre 100 mil y 150 mil muertos y unos 20 mil desaparecidos, muchos de ellos considerados como “daños colaterales”. Los militares, por su objetivo bélico mismo, cometen algunos abusos a los derechos humanos y se desgastan ante la población. En el presente sexenio se ha continuado más o menos la misma táctica. Se han aprehendido varios “capos” importantes; pero no se ha afectado la estructura organizativa, ni sus ganancias, ni gran parte del lavado de dinero. Es por todo esto, que muchos consideran esta táctica de enfrentamiento militar y persecución penal como una “guerra perdida”.

Hacia una nueva regulación jurídica

Creo que ya es momento de revisarmariguana 10 el tratamiento que desde hace varios años se ha dado a este problema, con toda la información y condiciones que ahora tenemos. Muchas personalidades del campo de la ciencia, del derecho y de la política coincidirían en enfocar la problemática desde la salud pública –sin excluir del todo el aspecto policiaco-penal-, canalizando gran parte de los recursos de la lucha hacia programas de prevención y rehabilitación. También hay coincidencias en que el tratamiento debe ser global –al menos hemisférico- y no unilateral, por lo que sería de desear que dicha revisión alcanzase a la ONU misma; aunque prudentemente este cambio debiera sea gradual.

  • Para comenzar, habría que no criminalizar a los consumidores. Éstos son víctimas, más que delincuentess; aunque –a diferencia de otras actividades del crimen organizado, como las extorciones o los secuestros- mantengan cierta complicidad encubridora con quienes les suministran la droga. Ya las legislaciones no castigan al portador de algunos gramos para consumo inmediato personal (a veces hasta grupal, como en Italia); aunque muchas veces haya aún registro o fichaje, lo que se presta a corrupción.
  • El reconocer que la cannabis indica pueda tener usos positivos, se abre la puerta a cierta regulación más flexible, por ejemplo, para uso medicinal.
  • Ya que su consumo para fines meramente recreativos –ya aceptada en algunos Estados de la Unión Americana- no parece de momento que pueda darse fácilmente en nuestro país, los consumidores que se manifestaron este mes reclaman al menos ciertos “espacios libres”. Hay que recordar que Holanda, por ejemplo, acepta “fumaderos” legales; aunque reservados a sus connacionales.mariguana 8
  • Nadie propone la venta libre indiscriminada. Ya sabemos que el Mercado prescinde de consideraciones éticas, y no pareciera conveniente una publicidad indiscriminada. En Uruguay, la yerba se puede comprar en establecimientos, lo que libera a los consumidores a relacionarse con el hampa, y posibilita cierto control por parte del Estado, garante de la calidad del producto (hace poco se supo de varias muertes por la venta de mariguana sintética, altamente tóxica).

Como se ve, parece que se marcha hacia una revisión jurídica, que si no es de “legalización”, al menos de “despenalización”. Sin embargo, aparte de lo jurídico queda la cuestión moral y religiosa.

Aspecto religioso

Cada vez va quedando más claro que ante la realidad irreversible de un Estado laico, en donde coexisten grupos con diversas  posiciones y mentalidades, para una orientación moral, la Iglesia ha de dirigirse sobre todo a sus feligreses; aunque tnga derecho a proponer a todos los ciudadanos sus argumentos; pero ya no es posible utilizar el aparato de Gobierno para imponer a todos la propia visión proveniente de la fe. Esto puede aplicarse al asunto de la nueva regulación de las drogas.

droga y mística 2En varias culturas –especialmente las animistas-, se observa la vinculación entre cultura, religión y droga, utilizando ritualmente ciertas drogas para provocar estados extáticos, supuestamente místicos. En algunos cultos dionisíacos griegos, se ingerían ciertas pociones, que entre los romanos tuvieron a Baco la embriaguez alcohólica. En México son conocidos los hongos alucinantes entre los mazatecos y el peyote entre los huicholes. En el Medio Oriente, la diferenciación entre musulmanes y judíos (los dos hijos de Abraham) se marcaron por sus respectivas drogas (el opio o el alcohol), y quizás de ahí venga la precaución del “pan ázimo”, es decir, sin levadura (para evitar algún tipo de hongo similar). La cultura judeo-cristiadroga y mística 3na prefirió el vino, “que alegra el corazón del hombre”, aconsejado si se bebe con moderación, y convertido en la sangre de Cristo, es objeto de comunión sacramental con Él. Las culturas orientales tradicionales privilegian la meditación trascendental como medio para alcanzar el Nirvana, o la intuición holísitca de inmersión en el Todo, para lo cual se requiere la plena conciencia, para lo que cualquier droga resulta un impedimento.  Igual sucede para la mística cristiana, como lo afirmó Pablo VI

La mayoría de las religiones poseen cierta moralidad derivada de sus presupuestos. Para el cristianismo, toda adicción es un vicio, una forma de esclavitud y disminuye la voluntad, los efectos positivos podrían alcanzarse con modalidades de oración autentica (poco conocidas). Sin embargo, a veces el estrés y los problemas de la vida parecen manejarse mejor con ayuda de algunas sustancias, principalmente los ansiolíticos. A veces una copa de vino nos hace sentirnos mejor, y lo mismo sucede con un cigarrillo, una tasa de café y –no se ve por qué no- “darse las tres con la mota”. En personas adultas, bien alimentadas y sin patologías síquicas notorias, podría ser posible consumirla con moderación; aunque en la actualidad haya el inconveniente de relacionarse de alguna forma con el hampa y el crimen organizado. Por tanto, no parecería mal alguna forma de normatividad que lo evite.

[1][1] La Jornada, 8 de mayo 2015

[2] Proceso, 8 de mayo 2015

[3] 2 de mayo (2-05), recordando que en las claves policiacas, un “205” se refería a un consumidor de cannabis.

[4] La Jornada, 3 de mayo 2015

[5] La Jornada, 25 de abril 2015, p. 2

[6] La Jornada, 8 de septiembre 2014, p 31

[7] Piedra Rodante, septiembre 1972; “La Contracultura como Protesta” Ed Joaquín Mortiz, México, 1976, pp 64-83. “Entre Pasillos y Escaparates: el Mall signo de nuestro tiempo”, IMDOSOC, 2010, pp 203-221; “Historia y Profecía”, 97-104….

[8] “La Contracultura…” o.c., pp 87-113

[9] Quiero imaginar que su nombre vino de una de esas “adelitas” o “marías”, de nombre Juana, vieja reumática que la vendía, con dificultad para moverse, “porque no tiene, porque le falta, mariguana qué fumar”

[10] La Jornada, 9 de julio de 2013 p.36

[11] Entrevista en La Jornada, 28 de junio de 2014

[12] El autor cita el texto “Cannabis: salud, legislación y políticas de intervención”, de Juan Pablo García Vallejo en su “Gacetta cannábica”.

[13] Ricardo Tapia Ibargüengoitia , investigador el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, en el Congreso mencionado

[14] Reuters, 1 de enero 2001. Citado en mi libro “Entre pasillos y escaparates” o.c., p 210.

[15] PROCESO, 29 de noviembre de 2011

[16] David Johnson, Agencias, 9 de marzo 2009. Citado en “Entre Pasillos y Escaparates…” p. 210

[17] PROCESO, 1989, 14 DE DICIEMBRE 2014, P 54, citado de The Guardian por John Acherman.

[18] La Jornada, 2 de junio 2010.

[19] John Ackerman, citado nota 16

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s