REFORMA EDUCATIVA Y MAGISTERIO

Estamos expectantes ante el choque de trenes, entre la SEP y la CNTE, en torno a la evaluación educativa. Amplios sectores de la opinión pública se muestran indignados por los maestros que abandonan su trabajo, dejando a pobres niños sin clases; pero los maestros, infatigables, se hallan cada vez más indignados. Intuimos que más allá del escándalo periodístico y de las molestias de plantones, hay algo de más fondo, que tiene que ver con otros problemas de inconformidad social, tales como el desempleo y precariedad laborales, el abandono presupuestal a la educación pública, su entrega a cúpulas empresariales, la democracia sindical, el tipo de ciudadano que se prepara, el futuro del país, etc.[1] Es esta la razón que me impulsó a revisar los artículos de este año de “La Jornada” sobre el tema, y darle un poco de organicidad, que es lo que ahora presento.

educación 1Todo mundo reconoce la importancia de la educación en el desarrollo y en la convivencia civil. Los Estados saben que la implementación a largo plazo de su propio proyecto social depende, en buena medida, del modelo educativo que se aplique a la niñez. Mediante la educación, el niño y el joven se van adaptando a la sociedad para responder a sus expectativas y se preparan para servirla con mayor eficacia. La educación no se identifica únicamente con la instrucción, sino que es algo integral en la formación humana. Prescindiendo de factores familiares y relacionales, la colocación del joven en el mercado de trabajo dependerá en buena parte de su acceso a los medios educativos. La educación, pues, es un derecho de toda persona, y corresponde al Estado la responsabilidad de que el capital social intelectual se acreciente en el país.

La situación educativa en México

Los organismos internacionales califican como “bajo” el nivel educativo de México. El informe de la ONU “La educación para todos 2000-2015: logros y desafíos“, revela que el país sólo cumplió dos de los seis objetivos acordados en Dakar en el año 2000 (mayor atención a la primera infancia y la universalización de la educación primaria). Pero no alcanzó las metas en reducir 50% el analfabetismo, ni ofrece educación de calidad para todos, y salvo en la Primaria, se sigue sin garantizar la paridad e igualdad de oportunidades de acceso educativo para niñas y niños. Tampoco existe equidad étnica: según el programa de Educación, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), aún persisten “graves inequidades en el logro de estos objetivos, en las diferencias entre los niños indígenas y los no indígenas”. En la primaria, el sector más rezagado son los niños indígenas con el 70%, al igual que en las tasas de deserción y todavía no se extiende el bilingüismo, importante para sus procesos de aprendizaje.[2]educación precaria

Enseñanza primaria.- En el país, 1.1 millones de niños entre 12 y 15 años no tienen enseñanza básica, y como era de suponerse, esto depende de los lugares de residencial, del nivel educativo de sus padres, de los ingresos económicos familiares y de la etnia. De los 70,000 niños en zonas deterioradas que atiende prioritariamente el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), sus estudiantes de primaria y secundaria se hallan 24.7 puntos por debajo de la media nacional en el conocimiento del español y 20 puntos por debajo en matemáticas. La deserción de estos alumnos se elevó del 13.7% al 16.2%, casi la mitad, por razones económicas (transporte, inscripción, útiles).[3]

Enseñanza media y bachillerato.- México está entre las cinco naciones –de las 34 que integran la Comisión para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que obtienen las más bajas calificaciones, y el 52% no logra concluir su formación media superior. Mientras el promedio de quienes no terminaron el bachillerato de los países de la OCDE es el 18%, México tiene el 25%. De acuerdo a la Subsecretaría de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública, en 2014 se lograron avances muy satisfactorios en este nivel de enseñanza: en 2012, la tasa de abandono escolar fue de 15% (625 mil alumnos) y se espera que para 2018 este porcentaje se reduzca al 9% (465 mil jóvenes) y que el 80% pueda acceder y terminar el bachillerato (recurriendo a becas, a la Prepa Popular, la Prepa abierta y la Prepa en línea).

La Universidad.- Las universidades tienen que remediar las deficiencias educacionales que vienen arrastrando los estudiantes. En el estudio “Habilidades lingüísticas de los estudiantes de primer ingreso a las instituciones de educación superior. Área metropolitana de la ciudad de México”, realizado por diversas casas de estudios a petición de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies),[4] el 65% de los estudiantes de primer ingreso a la educación superior no conocen a fondo la lingüística del español, sólo 9% tienen suficiente ortografía, 43.2% no sabe cómo redactar bien un texto y carecen de capacidad de abstracción.[5]

Entrar a la universidad es un privilegio o un azar. Cuando el 30 de marzo pasado se hicieron los exámenes de admisión para las 112 carreras que ofrece la UNAM, de los 128,519 candidatos sólo fueron seleccionados 11,490, o sea, el 8.9%. Algo similar sucede con los aspirantes para ingresar al IPN o a la UAM.[6] El rechazo no tiene que ver con el nivel académico, sino simplemente con la falta de espacios. En los últimos 40 años no se ha abierto ninguna universidad pública (fuera de la UACM). El problema, pues, no se debe a fallas del sistema administrativo de estas instituciones de enseñanza superior (que hacen lo que pueden para aumentar su matrícula), sino a la indolencia del Gobierno, que parece renunciar a sus responsabilidades educativas, como mecanismo de exclusión, de restricción de la movilidad social del pueblo, de ensanchar espacios a la iniciativa privada (aunque sean “universidades patito”) y de descargar en las familias los gastos educacionales. [7]

Los “ninis”.- México está también entre los últimos cinco países de la OCDE con jóvenes que ni estudian, ni trabajan (“ninis”). Hay siete millones de jóvenes mexicanos en esta situación, a los cuales, de no abrírseles espacios y estando sometidos al bombardeo consumista, no les quedan muchos caminos aparte de la delincuencia. Aunque la ANUIES se propone en este sexenio aumentar al 40% la cobertura de educación a este nivel, su mirada está puesta en las universidades privadas. Los representantes de este sector se apresuran a ampliar la matrícula, ofrecer becas y cursos especiales; pero para ello piden cambios en la legislación. Emilio Bolaños Ardavín, rector de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), hizo los cálculos: en el sistema público se requieren $100,00 pesos anuales por alumno, en tanto que en el sistema particular, $60,000.[8]

 

La Reforma Educativa

educación reforma y pactoAnte esta problemática nadie ponía en duda la necesidad de una reforma educativa. No extraña que entre las reformas propuestas por Enrique Peña Nieto (EPN), la educativa fuese una de las prioritarias. En el marco del Pacto por México, la envió al Congreso de la Unión el 10 de diciembre de 2012; fue aprobada por la Cámara de Diputados el 20 de diciembre de 2012 y por el Senado de la República el 21 de diciembre 2012; fue promulgada por el Ejecutivo el 25 de febrero de 2013 juntamente con la Ley General de Educación, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Ley General del Servicio Personal Docente. Sus objetivos explícitos eran: Aumentar la calidad de la educación básica (tomando como criterio evaluaciones internacionales como PISA), aumentar la matrícula y la calidad de la educación media superior y superior y recuperar la rectoría del Estado Mexicano en el sistema educativo nacional. El Estado quedaba obligado a proporcionar la educación que permita desarrollar las facultades del ser humano, fomentar el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y la justicia.

Ya que la reforma educativa dice plantear la necesidad de contar con personal docente calificado, preparado y competitivo,  se creó el Servicio Profesional Docente, la cual condiciona la permanencia en el cargo de los docentes a sus logros y formación, dentro del cual se establece el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), con atribuciones para evaluar el desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional. Se organizará también un censo de escuelas, maestros y alumnos con el fin de tener toda la información. Además se habla de la “autonomía de gestión” de las escuelas para mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos y resolver problemas de operación básicos, autorizando a los directores de las escuelas para resolver estos retos, con ayuda de los de padres de familia, maestros y alumnos. Finalmente, se buscarán escuelas de tiempo completo, para que la jornada educativa sea entre 6 y 8 horas, y si se requiere, suministro de alimentos nutritivos por micro empresas locales.

 

Cuestionamientos

 

La Reformaeducación elitista Educativa –la misma que supuestamente nos habrá de sacar del estancamiento- quedó muy atrás de sus expectativas. No aparece en el texto ninguna concepción filosófica de la educación, ninguna alusión pedagógica, ningún objetivo último, ningún proyecto educativo y –lo que es la última instancia- ningún proyecto explícito de Estado. Parece presuponerse una enseñanza uniformizada, sin analizar los condicionantes socioeconómicos que podrían explicar la baja cualificación del alumnado, ni la los condicionantes derivados de diversidad regional geográfica, etc. Tampoco aparece el perfil del egresado que se pretende formar -el “producto” final del proceso educativo-. Por lo visto, éste no será un ciudadano conciente y crítico; que sepa razonar y expresarse, sino el tecnócrata útil al “mercado de trabajo”, en este momento en que México se prepara a una incorporación mayor a la empresa trasnacional neoliberal. Es significativo que una de las propuestas publicitadas por el Partido Verde sea “computación e inglés en todos los niveles”, cuando, viendo las carencias arriba mencionadas, lo que se necesitaría en los alumnos es español (comenzando con la ortografía y la sintáxis), civismo e historia (la indispensable formación en los valores de convivencia social y la identidad nacional). En este sentido, no extraña que el propio titular de la Sedena, el general Salvador Cienfuegos, diga que la seguridad nacional comienza en las aulas, pues lo que se pretende formar es un ciudadano dócil y sumiso. Como sus críticos han repetido, más que reforma “educativa”, se trata de una modificación unilateral del régimen laboral de los trabajadores de la enseñanza; un instrumento de control laboral  contra los maestros radicalizados. Supuestamente pensando en “el derecho de los niños”, se priva de oportunidades de movilización social a muchos jóvenes y la seguridad de una plaza estable que dé seguridad a las familias de los mentores. Más todavía, la Reforma Educativa –así como la actitud del INEE y de la SEP- es una maniobra de privatizar la enseñanza, entregándola a los comerciantes de la enseñanza. Por último (más no menos importante) es que esta “reforma” fue decidida desde arriba; sin tomar en cuenta el parecer de los directamente afectados, aquellos que la van a poner en práctica: los maestros

EL MAGISTERIO

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa actual, muestra desprecio hacia los maestros provenientes de las normales públicas y pretensiones de despoblar las normales e ir prescindiendo en las próximas décadas de los maestros egresados de ellas. Medidos por el primer concurso de ingreso al Servicio Profesional Docente ya mencionado (en el que se presentaron 164 mil 927 sustentantes) el INEE reiteró que 64.6% de los alumnos normalistas no resultó idóneo para ejercer la docencia (en educación media superior el porcentaje fue aún más bajo: sólo el 32.8%). Por lo que ve necesario mejorar las escuelas normales y las instituciones de educación superior, garantizándose más si éstas quedan en manos privadas. En cuanto al aspecto salarial, el Instituto cuestiona la estructura igualitaria actual y plantea cambiarla por otra “que compense el mérito, para motivar el mejoramiento constante de los docentes” (los académicos conocen bien los inconvenientes del sistema de puntos que ahora se acostumbra). También se propone diseñar una cuidadosa oferta de maestros suficiente para atender los servicios educativos, al menos, durante los próximos 15 años, con estímulos económicos para trabajar en zonas rurales (en lugar de los mal pagados jóvenes de la localidad).

Los maestros son presentados ante la población como los únicos causantes del bajo nivel educativo en México, deslizándose hacia ellos la responsabilidad de la calidad de la educación maestroeducación correspondiente al Estado. Es indudable que dentro del magisterio (sobre todo en algunas entidades) muchos mentores descuidan su labor educativa en aras de actividades de las que sacan provechos personales; pero esto no puede opacar aquellos miles de maestros que, en poblados perdidos, consagran su vida a preparar a alumnos para la vida que seguramente habrán de llevar, que desempeñan su trabajo en condiciones difíciles y que han implementado interesantes experiencias educativas que convendría conocer.[9] Los medios de comunicación pro empresariales o pro gubernamentales han provocado un clima de linchamiento dentro de la opinión pública, a lo  cual, ciertamente, no han ayudado ciertas tácticas de lucha frontal de algunos maestros, y que ha contribuido a que su voz no sea escuchada.

En 2013 se realizó el II Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (Talis), entre 26 mil profesores y dos mil directores de primaria, secundaria y bachillerato de seis entidades, para conocer la percepción que tienen los maestros de su propio desempeño. De entrada, los maestros perciben que la sociedad no aprecia su profesión. Es triste que esta noble vocación esté dejando de atraer actualmente a los jóvenes. Los maestros reconocen sus fallas pedagógicas, tales como que la práctica que más realizan es la revisión del cuaderno de tareas, y una tercera parte cree que el contenido de lo que se enseña es más importante que las habilidades de razonamiento y argumentación. A medida que avanzan los niveles educativos se reduce la enseñanza activa (como se ve en las TICs). Aunque el tiempo que dedican a las labores de enseñanza los maestros ha aumentado respecto al 2008, todavía dedican un 11% de su tiempo a la administración. Durante la presentación de este informe por parte del INEE, Blanca Heredia, exfuncionaria de la OCDE, alerto sobre el riesgo de incurrir en interpretaciones sesgadas, pues debe tenerse en cuenta que el estudio versa sobre las percepciones subjetivas de los maestros, las cuales no necesariamente coinciden con la realidad.[10]

Se sabe poco de las precarias condiciones laborales que sufren los mentores. Aunque existe una escala bastante diferenciada de salarios, a los maestros rurales se les paga poco y de esto tienen que descontar lo que gastan en transportarse a su hogar en otro poblado y hasta costear material para sus clases. Las condiciones de muchas escuelas son lamentables (algunas que ni siquiera cuentan con luz eléctrica, tienen almacenadas las computadores que recibieron). Un elevado porcentaje de escuelas rurales son unitarias (un solo maestro atiende a grupos de diversos grados). En las secundarias el 50% de los maestros trabajan por horas, y sólo el 90% es de tiempo completo. En compensación, había cierta seguridad en el empleo; pero la nueva Ley de Servicio Profesional Docente (LSPD) eliminó esta seguridad y la condiciona a las evaluaciones.[11]

 

Las normales.- En el informe del INEE, “Los docentes en México, 2015”, presentado a la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos del Senado a principios del pasado abril por Sylvia Schmelkes, se alerta de la inminente falta de muchos maestros, pues ya 220 mil maestros están tratando de adelantar su jubilación y ahora sólo estudian en las normales 132 mil alumnos; mientras las vacantes en primaria y secundaria “superan con mucho a los egresados normalistas”. En su diagnóstico, declara que según la evaluación realizada, sólo 49% de las normales resultaron capacitadas formar maestros. Una razón aducida es que el 59% de los estudiantes normalistas provienen de familias de bajos recursos, acentuándose en quienes ingresan a la educación intercultural bilingüe, por lo que quienes van a ejercer el magisterio salen mal formados. En el primer concurso para ingresar al Servicio Profesional Docente se presentaron 164 mil 927 sustentantes, y normales rurales 1el 64.6% resultó no idóneo para ejercer la docencia. Por tanto, sugieren incorporar a la enseñanza, con mejores estímulos, a otros profesionistas, y apoyar con mejores profesores a las Instituciones de Enseñanza Superior, para atraer una matrícula mayor y más cualificada.[12]

Algunas investigadoras, sobre todo de la Universidad Pedagógica Nacional, se oponen a aceptar a cualquier profesionista a dar clase, ya que para la cátedra no bastan los conocimientos técnicos, sino la capacitación pedagógica, que sólo se recibe en las instituciones creadas para este fin, como son las normales. En cuanto al rendimiento, en la evaluación misma se vio que los que procedían de otras instituciones de educación superior tuvieron resultados todavía más bajos que los de las normales públicas. El diagnóstico del INEE parece más bien un reclamo para entregar la enseñanza en manos de la iniciativa privada. En el ciclo escolar 2012-2013 el total de escuelas normales era de 489, de las cuales, 271 eran públicas u 218 privadas, es decir, las últimas alcanzaban el 44%, y una matrícula equivalente a un tercio de los estudiantes normalistas.[13]

salón de clases saturadoA estas investigadoras les parece extraño que antes de la Reforma Educativa se hablara de sobresaturación de maestros, probablemente para justificar con este supuesto la falta de apoyo a las normales y para desentenderse del problema. En cambio ahora, apenas dos años después, el INEE habla de falta de maestros. Cesar Navarro se detiene a cuestionar la pérdida de atractivo de los jóvenes hacia la carrera magisterial, ya que sólo ocupan el 72% de los lugares disponibles. Más bien parecen generalizaciones para ceder la capacitación de los maestros a los consorcios educativos privados. El Estado mismo es el que ha impedido la mejora de las normales rurales. En la misma medida en que se deterioran y precarizan las condiciones de la educación pública (particularmente en las normales), se multiplican las escuelas particulares. Parece que el embatese dirige especialmente hacia las normales rurales, ya de por sí demasiado descuidadas (Elba Esther Gordillo sugirió convertirlas en Escuelas de Turismo). Para la concepción de Estado que tenía Lázaro Cárdenas, las normales rurales fueron un pilar. Son legendarias las labores desinnormales rurales 2teresadas y arriesgadas de aquellos maestros, que se remontaban hasta lugares inhóspitos para llevarle los logros de la Revolución. En aquel tiempo se crearon 80 normales rurales para formarlos, de las cuales ahora sólo quedan 17, con el 3.5% del universo normalista y una matrícula inferior al 5% nacional. Si hay tantos lugares vacantes, ¿cómo se explican las movilizaciones de los normalistas en demanda de matrícula escolar, y tantos reclamos de estudiantes normalistas rurales, normales indígenas, bilingües, etc.? Perseguidas y empobrecidas por décadas, han sido sometidas a un régimen de excepción educativo, cuestionada su permanencia y planteada su extinción, como lo demuestra la Isidro Burgos de Ayotzinapa.[14]

Los sindicatos.CNTE El SNTE sigue el mismo modelo corporativo de la mayoría de los sindicatos, cuyo principal objetivo es control de los trabajadores, que a cambio de sobornos para los líderes, negocian las condiciones laborales. De sobra conocida es “La Maestra” Elba Esther Gordillo -ahora tranquilamente en su casa, después de un par de años en la cárcel-, y Juan Días de La Torre, su sucesor, se muestra totalmente obsequioso al Sistema. El sindicato disidente, la CNTE; aunque más independiente, reproduce el mismo esquema poco democrático para con sus agremiados.

 

LA EVALUACIÓN

En toda estrategia; en toda planificación, la evaluación es un elemento que no puede faltar, pues es lo que nos permite ir corrigiendo y adecuando nuestros esfuerzos a los objetivos propuestos. Sin embargo, en el debate que se presenta actualmente en la Reforma Educativa, todo se centra en la Evaluación, cual si fuera la panacea que habrá de resolver nuestro rezago educativo. No se objetaría una evaluación que contribuya a mejorar la calidad educativa; pero para esto, habría que evaluar no sólo a los maestros (lo que, ciertamente, hace falta), sino a todos los elementos: las condiciones en que se encuentran las escuelas, los contenidos de las clases, la gestión escolar, el burocratismo, el presupuesto que se le destina, la actuación de la SEP (comenzando con su titular), los sindicatos… e incluso, a los evaluadores mismos: habría que revisar cuál la concepción y los objetivos de las evaluadoras (se habla, incluso, de empresas extranjeras especializadas en evaluaciones, lo que huele a negocio). Respecto a los maestros, es claro que no se pretende una “evaluación de calidad”, sino una punitiva “evaluación de exclusión”, convirtiéndose así en arma intimidante (“sin despido, no hay calidad”, se dice) Ningún profesionista trabaja a gusto bajo una espada de Democles.[15] Pero curiosamente, la Ley General de Educación (n.21) dice que también los maestros de escuelas privadas habrán de ser evaluados; pero ellos, sin efecto de despido, sino sólo para mejorar la calidad de enseñanza (¡).[16] Es por esto que los maestros dicen no oponerse a la evaluación como tal, sino a la forma de hacerse.

reforma educativa protestas 2Toda evaluación se realiza en conformidad con un parámetro, en este caso, cierto modelo educativo, que no aparece explícito. Ni siquiera los libros de texto van en conformidad con algún modelo que se quiera implementar. En las evaluaciones de PISA y de ENLACE aparecen las exigencias que tiene este Gobierno. Relacionada la Reforma Educativa con las otras “reformas” (especialmente la Energética), se ve que lo que se requerirá ante las grandes inversiones en infraestructura técnica, son trabajadores técnicamente cualificados y de mentalidad sumisa, para seguir ofreciendo mano de obra atractiva y segura. Los maestros no aceptan este modelo neoliberal destinado a empresas extranjeras. Para comenzar, la evaluación propuesta en la Reforma es casi impracticable: cada cuatro años se tendrá que evaluar 1.4 millones de maestros (350 mil cada año).[17] Lo que hace el Servicio Profesional Docente (SPD) se reduce a mera regularización y como se dijo, en forma punitiva: en caso de que el maestro o la maestra no apruebe el examen, supuestamente se le enviaría a cursos de capacitación sobre las deficiencias mostradas, y a los recién egresados de las normales, se les asigna algún tutor. Pero no hay ahora, ni lugares donde enviarlos, ni maestros para capacitar a los reprreforma educativa protestas 3obados (el 64% de quienes presentaron el examen), ni tampoco hay tutores para los egresados, a no ser que los maestros en docencia abandonen la enseñanza de los niños. En caso de no aprobar, se les saca de la enseñanza y se les desplaza hacia otras actividades, sin contemplar los problemas personales que esto implique.

La situación es explosiva. El sector empresarial interesado en la educación y ligado al capital trasnacional presiona fuertemente al Gobierno para que aplique manodura. Un ejemplo emblemático es Claudio X González, presidente de la organización patronal “Mexicanos Primero”. Aunque se presenta como activista social y filántropo de la educación, deja en claro sus pretensiones de hacer negocios en el sector. Cuenta con el apoyo de varias organizaciones empresariales e instituciones de educación superior y quiere convocar a una cruzada contra el magisterio, acusando al Gobierno y a los Partidos Políticos que se le oponen casi de traición patria. Por supuesto, no tiene empacho de tachar a los maestros de “criminales” o “delincuentes”.[18]

Hemos sido testigos de numerosas manifestaciones muy concurridas y de plantones de maestros en unas diez entidades federativas, que incluso constituyeron su telón de fondo en la jornada electoral. Su combatividad y resistencia hace patente que al menos una gran mayoría va por convicción y no por acarreo o manipulación sindical. Apenas el pasado miércoles 25 de junio hubo manifestaciones en cinco entidades, con presencia no sólo de la CNTE, sino de alunas secciones del SNTE (La 19, la 28, la 34). En Sonora denunciaron que el 30% de los maestros de dicha entidad qChuayffetuedarían despedidos por la evaluación. Por supuesto, son condenables algunos actos vandálicos que nunca faltan, y muchas formas de expresarse provocan más rechazo que simpatía en la población, ya de por sí influida por los medios –cosa que deberían tomar mejor en cuenta-; pero es indudable la presión que ejercen. En algunos Estados, se sumaron al boicot electoral (muchas casillas estarían instaladas en escuelas), lo que provocó que Emilio Chuayffet “suspendiera indefinidamente” la evaluación, supuestamente por “fallas técnicas”; pero ante las presiones empresariales, amenazó con evaluar “llueve o truene”, amenazando, incluso, con la expulsión de los maestros que no se sometan a la evaluación. Finalmente, la Suprema Corte Nacional de Justicia (SCNJ), el 24 de junio declaró la evaluación como “constitucional”. Todo evidencia actitudes impositivas, no dialogantes y que no escuchan. Por otra parte, hay que reconocer que a los maestros mismos les ha faltado difundido suficientemente sus planteamientos entre la población (sus 11 puntos, por ejemplo).[19] La ciudadanía más conciente habremos de estar atentos a este problema, pues de la educación depende el futuro del país.

[1] “Magisterio: conflicto vivo”. Editorial del diario La Jornada, 13 de junio 2015

[2] Laura Poy Solano. La Jornada 9 de abril 2015

[3] Laura Poy Solano: 7 enero 2015. La Jornada

[4] investigación cualitativa aplicada a 4, 500 jóvenes de primer ingreso en 11 casas de estudios: siete públicas (las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana, Pedagógica Nacional, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec) y en 4 privadas (Instituto Tecnológico Autónomo de México y en las universidades Iberoamericana, Anáhuac e Intercontinental).

[5] Emir Olivares, 2 de marzo 2015

[6] Por cierto, la UNAM y el IPN dispusieron el examen de admisión el mismo día para disminuir el número de aspirantes en ambos.

[7] Emir Olivares Alonso, La Jornada, 29 y 31 de marzo 2015

[8] Arturo Sánchez Jiménez: “Los 7 millones de “ninis” en la agenda de universidades privadas. La Jornada, 31 de mayo 2015, p.33

[9] Enrique Calderón Alzati: “Educación: la gran contradicción del Gobierno”. La Jornada, 27 de junio 2015

[10] Laura Poy Solano: “Creen 50% de maestros mexicanos que la sociedad no aprecia su labor”. La Jornada 14 de mayo 2015

[11] Tatiana Coll: “Cinco incongruencias del INEE”. Lucía Rivera Ferreiro: “El INEE y los docentes no idóneos: atizando el fuego” La Jornada, abril 2015.

[12] Laura Poy Solano: “Urge formar más maestros; no hay quien cubra vacantes: INEE “, La Jornada 8 del abril, 2015.

[13] Lucía Rivera Ferreiro: “El INEE y los docentes no idóneos: atizando el fuego” La Jornada.

[14] Cesar Navarro Gallegos: “Anuncio de futuro: despoblamiento normalista de la escuela pública”, La Jornada

[15] Algunos maestros rurales, por ejemplo, desarrollan interesantes prácticas de enseñanza adaptadas a las actividades del campo, incluso en las matemáticas (medir un terreno) que haría falta registrar

[16] Hugo Aboites: “Suprema Corte y evaluación”. La Jornada, 27 de junio 2015.

[17] Imanol Ordorika: “Reforma Educativa: engaño, mito y fraude” La Jornada, 26 de junio 2015

[18] Luis Hernández Navarro: “Claudio X González, el energúmeno”. La Jornada. Entre los sindicatos patronales que lo apoyan, está el Consejo Coordinador Empresarial, la Confederación Patronal de la República Mexicana, la Cámara Nacional de Comercio, la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles y el Consejo Mexicano de Negocios. Están, también, instituciones educativas privadas auspiciadas por órdenes religiosas del tipo de la Universidad Anáhuac, la Universidad La Salle de Chihuahua, el Colegio Israelita de México y la Universidad Hebraica. También la ultraderechista Unión Nacional de Padres de Familia y organizaciones fantasma, como la Alianza de Maestros, o asociaciones como Jacaranda Educación.

[19] Hugo Aboites: “Suprema Corte y evaluación”. La Jornada, 27 de junio 2015

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