MONTERREY (30 de agosto)

IMG_4957Con esta visita clausuré mi gira celebrativa. Estuve en Monterrey, entre 1994 y 1999, cuando hice un discernimiento para entregar la parroquia a la Arquidiócesis. Los claretianos habíamos llegado a la ciudad a principios del siglo XX, teniendo que salir durante la Revolución (por ser sacerdotes extranjeros). Hacia 1940 regresamos; pero ya no al Santuario de Nuestra Señora del Roble, que se nos había otorgado. Después de una controversia en que se nos reconoció el derecho, la entregamos voluntariamente a cambio de otra parroquia en algún lugar pobre. Los empresarios de La Vidriera habían construido esta colonia para sus empleados y solicitaron al obispo que nosotros nos hiciéramos cargo desde 1952, con demasiado cambio personal. En mi discernimiento, constataba que la arquidiócesis ya contaba son suficiente personal, con 625 sacerdotes y 600 seminaristas, y me tocó a mí entregarla, con lo cual pudimos abrir una parroquia fronteriza en Ciudad Juárez, más acode al modelo de parroquia misionera.IMG_4944

Tenía especiales ganas de volver a ver a los jóvenes del grupo que formé y que ahora andan treinteando, ya con sus esposas e hijos pequeños. Experimenté a través de ellos las delicias de la paternidad: el descubrimiento, día con día, de la personalidad de los hijos pequeños, que a su año y medio ya manejan el IPod de su papá. Mis amigos me hospedaron y pasearon, reconociendo la remodelación del Río de Santa Lucía. Por la nochecita del viernes se reunió “la raza”, con sus familias y sus “huerquillos”. Todos tienen  “jale” estable; la mayoría dentro de su profesión; aunque las jornadas laborales llegan a las 10 horas. El sábado me llevaron a almorzar machaca, a Villa de García. Me grabaron un disco, con canciones que me dedicaron. El sábado 30 de agosto tuvimos la celebración de la misa, organizada por el P Guadalupe Olivares (Lupito), 07quien había motivado a las personas para dar de cenar a toda la concurrencia. El buen párroco es muy claretiano de espíritu. Me insistía en que regresáramos, pues ahora, con 4 millones de habitantes, la Arquidiócesis tiene alrededor de 400 sacerdotes y no llegan a 100 los seminaristas. Para mi misa, trasladó el cuadro de S Antonio Ma Claret al presbiterio. IMG_0607La misa fue muy solemne, con varios estudiantes para el diaconado. En mi sermón hice “memoria” con ellos, recordando mi estancia en aquella ciudad; les hablé de la presencia claretiana y del sacerdocio, adaptándolo a las lecturas elegidas para la misa. Me dieron un ramillete espiritual, grabado en una placa. Después de la misa, tuvimos la cena, en el jardín, con mesas y sillas, a la luz de sus lámparas, para toda la gente, con un grupo de música. Al día siguiente, domingo, tres familias me acompañaron al aeropuerto y almorzamos allá. Todo, de maravilla.  1009 4-

ANIVERSARIO: CONMEMORACIÓN CELEBRACIÓN

1-01Dicen los filósofos que el tiempo no existe; que es una mera construcción mental. Lo que existe es el movimiento. A diferencia de los animales -que viven en la inmediatez- las personas se conciben a sí mismas como un punto preciso en la duración y en la historicidad. Somos concientes del tiempo que pasa comparando movimientos. Necesitamos hacerlo atendiendo a dos necesidades: percibir la huella que deja cada etapa en nuestra vida (las generaciones) y adaptar las actividades económicas a los cambios naturales del ambiente (el movimiento de traslación de la Tierra). De ahí que se distingan el ciclo del individuo y el ciclo de las estaciones. Para facilitar la cuenta de los años, los ritualizamos (cumpleaños); pero por nuestro sistema de numeración decimal, privilegiamos ciertos ciclos (los 25, 50, 100 años). Estos son los “Aniversarios”.

Quise sacar todo el provecho posible a mi 50 Aniversario Sacerdotal, pensando más en objetivos pastorales que en el auto-homenaje. Para ello, elaboré un proyecto y lo presenté a mi superior provincial, solicitando un “año semi-sabático”, dentro de las posibilidades que permita la situación crítica de nuestra Provincia religiosa. Traté de que las actividades de mi aniversario respondieran a tres necesidades: conmemoración, celebración y relanzamiento.

Conmemorando

1-13Un aniversario siempre nos trae recuerdos. El Papa Francisco distingue entre “recuerdos” y “memoria”. “Los recuerdos  son lejanos, dispersos, arcaicos, como de museo”. Los recuerdos son también selectivos: si es bueno recordar,  también lo es olvidar, pues –como dijo José María Pérez Gay- “el olvido es una forma de piedad”.  Lo que hace la memoria –dice el Papa- es traerlos juntos, y esto produce sentido. Por esta razón, aproveché este aniversario para escribir mis “Memorias”. Puedo testimoniar la fabulosa experiencia de este trabajo, dándome cuenta de cómo mi vida, vista en su conjunto, no fue conducida por el azar, como aparentaba, sino que  ha tenido un sentido, quedando patentes sus constantes y su hilo conductor, la mano de Dios me ha guiado a pesar de errores e infidelidades

Los recuerdos, por último, son “reconstrucciones mentales”: cuando charlamos entre personas que vivimos los mismos sucesos, divergimos, no sólo en interpretaciones o detalles, sino sobre la realidad vivida misma (señal que los procesamos de manera diferente). Esto es, cabalmente , “conmemorar” . Según su etimología, es “memorare-cum-aliis” (hacer memoria con otros”) que tuvieron nuestras mismas vivencias. Fue con este objetivo que se me ocurrió publicarlas: para vincular y confrontar recuerdos. No las escribí para rememorarlas yo solo, sino también para compartirlas y construir “memoria colectiva”.  ¿Quiénes fueron mis destinatarios? Pues “la vida –como dijo Gabriel García Márquez- no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para ser contada” ”. ¿A quiénes la quise contar?

  1. Primeramente, compartirlas con ustedes, amigos junto a quienes caminé en algunas etapas de mi vida y que participamos de los mismos ideales; para suscitarles recuerdos y facilitar “memoria colectiva”. Escritas para regalo y no para una difusión indiscriminada. Por tal razón sólo publiqué 400 ejemplares y las registré como “no comerciable”, de circulación restringida.  para compartirlas con ustedes, amigos y participantes de los mismos ideales
  2. Pensé en mis hermanos de Congregación; aunquela cercanía y espiritualidad no signifique comunión en todos los ideales; pero nos identificamos en nuestro común núcleo espiritual y que era preciso clarificar divergencias. El proceso preparatorio de mi aniversario me impidió una nueva redacción más concisa y prudente. De todos modos, así como quedaron, tuvieron un toque de sincera espontaneidad.
  3. Dest1-17inatarios privilegiados fueron los jóvenes (seminaristas y exalumnos), para quienes son un testimonio de eventos que viví y que ellos conocen sólo por la historia. Son también un legado, que entran dentro de la historia de las ideas teológicas, que justifican a la teología que impulsé y que durante mucho tiempo estuvo bajo sospecha.
  4. Otros destinatarios que también tuve presentes fueron mis compañeros de lucha y quienes se mantienen militando, acompañando a víctimas, empobrecidos e injusticiados, pues como bien observó Milan Kundera, en el rescate de la “memoria peligrosa” de los vencidos, “la lucha de los oprimidos contra sus explotadores es la lucha de la memoria contra el olvido”.
  5. Destinatarios fueron también mis colegas investigadores. Desempeñé buena parte de mi ministerio sacerdotal estudiando el fenómeno religioso en el medio académico, realizando las primeras inv1exposición de mis memoriasestigaciones sobre el tema. Un plusproducto de mis “memorias” escritas, fue la articulación de un breve texto narrativo, que trató de ser sintético y ameno: pistas de sentido: un “pre-texto” para discusiones sobre “con-textos” (medio siglo de historia de la Iglesia en la historia de México e incluso, de Latinoamérica). Las “memorias” constituyen un género literario, apto para penetrar en los recintos universitarios.

Se trataba de reconstruir el pasado, no por nostalgia ni por afán de erudición, sino en función del presente y en proyección hacia el futuro. El Papa Pablo VI decía que la evangelización no debe quedarse como un “barniz superficial” en las culturas receptoras, sino que debe llegar hasta el núcleo más profundo de las mismas, y esto se obtiene mediante el diálogo con la intelectualidad académica. La narración de mi propia vida la convertía en diálogo entre la fe y la cultura.

 

 

El conversatorio

 

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Entonces se tuvo el conversatorio, de hora y media, entre cuatro doctores -Bernardo Barranco, Miguel Concha, Elio Masferrer y Margarita Daltón (quien vino desde Oaxaca para el evento). La coordinación de Manuel Canto fue muy encomiada. Se conversó sobre el futuro de la Iglesia en México. Mis memorias, una vez que se “despersonalizaron”, sirvieron de lanzamiento hacia adelante: la historia en función del presente y proyectada hacia el futuro.

  • 2-71Bernardo habló de la crisis de la institución eclesial: el problema religioso actual no es tanto la falta de fe -hoy hay más fe que nunca-, sino falta de esperanza y desencanto institucional. Pese a los intentos del Papa Francisco, el largo invierno eclesial que siguió a la efímera primavera posconciliar, ocasionó justamente aquello que los tradicionalistas temían de la Teología de laLiberación: pérdida de identidad eclesial y de la práctica religiosa.
  • Elio nos aportó algunas estadísticas sobre la disminución de católicos, de su práctica y de sus ministros.
  • Margarita propone un mundo donde todos podamos caber; sin exclusiones. Las mujeres han sido las excluidas de tomas de decisiones; pero ya han despertado. Constató la condición de inferioridad de las mujeres en las decisiones eclesiales, así como el surgimiento de un feminismo católico. Nos platicó de su experiencia en la comuna de “El 2-72Vergel”, en Oaxaca: allá, trabajando la tierra cambiaban el mundo. La cultura actual no sólo destaca por las tecnologías de información y comunicación, sino por un surgimiento espiritual.
  • Miguel comentó que al Concilio le faltó construir un estatuto de “Pueblo de Dios”; una Iglesia en donde los ministerios se construyan desde abajo. La Iglesia se vuelve entonces autorreferencial, sin preocuparse tanto por la realización del Reino de Dios, en un mundo en donde crecen las desigualdades, la violencia y las violaciones a los derechos humanos. Aconsejaba integrar un humanismo mesiánico con un mesianismo humanista. Mirando a los cristianos que continúan trabajando por un futuro mejor.
  • Bernardo habló de la “Iglesia de la Diáspora”. Constató “ahora estamos desperdigados”, y yo pensaba lo que Jesús constatara en su tiempo, “como ovejas sin pastor”, pues los “pastores” nos encontramos atrapados por el cultualismo, sin “olor a oveja”, ocupados por la gestión y mantenimiento de los templos y con una feligresía cada vez menor, integrada sobre todo por mujeres ancianas. Bernardo justificó esta celebración, pues el sacerdocio ha dejado de ser una profesión prestigiada; ahora está desprestigiada. La Iglesia ha sufrido crisis más fuertes que la actual y ha tenido capacidad de adaptarse creativamente a diversos momentos culturales. La sexualidad es el gran desafío de la cultura actual, y se precisa revisar el papel de los laicos, especialmente jóvenes.2-89
  • Miguel insta al diálogo con los no católicos y juzga que el gran problema de la Iglesia es la democracia: para que haya verdadera comunión, se precisan estructuras más dialogables. Incluso habría que superar el modelo de democracia representativa. Que ya no se dependa de la clase política.
  • Margarita: La Iglesia privilegia más la razón y represión Tendría que dar más cabida al corazón y la sexualidad. La represión es la punta del problema. La mujer está en el espacio del corazón, la compasión y lo sensible: ellas son quienes en la Iglesia atienden alos niños y los enfermos.
  • Elio: El modelo dualista del siglo IV ya no tiene viabilidad. Da algunas estadísticas: en México hay 12,700 sacerdotes. Hay mucho más pastores. Se precisa un diálogo con los pentecostales, quienes suelen estar casados. Hay una recomposición de creyentes; son más democráticos.
  • – Hay nuevo momento de diálogo de la fe con la cultura contemporánea. El Papa Francisco refleja las necesidades de refundación.
  • – La Iglesia católica debe dejar de asumirse como Iglesia de Estado, y simplemente ser la Iglesia de la mayoría.
  • – Propone la “democracia de la igualdad”; pero reconociendo la diversidad. Hay que distinguir los defectos de la institución eclesiástica de los defectos de la fe. La Iglesia ha sido clasista, sexista, elitista. La crisis de la Iglesia no es de fe, sino de instrucción.2-73
  • – El “Reino de Dios” es distinto de la Institución. Ésta requiere de mucho arreglo: pasión por la realidad.
  • – El modelo eclesial actual esta es su fase terminal. Hay que descentralizarse del templo (como Jesús) Hay que contrastar el testimonio y no pretender ganar el poder; pero perdiendo la santidad.

 

 

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Mesas de trabajo

Después de terminar este conversatorio, se pasó a los cinco grupos de trabajo en lugares confortables de la Residencia, en donde se profundizaron o discutieron estas opiniones. Según las listas de las Mesas, los participantes fueron los siguientes:

MESA I.-  Mariana Gómez Álvarez Icaza CEE(, Fidelina Remírez (SSM), Víctor Ramos, Luzma Longoria, Mara Girardi, Luis Gizmán, Olga Acolzin, Elio Masferrer, Bosque DAvid Iglesias

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MESA 2.– Miguel Ortega, Rosa Aurora Espinoza, Samuel, Rolando Macías, Enrique Ortiz, Miguel Concha, Fernando Bejarano (REDAM), Pedro Moctezuma (CENTU)

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MESA 3.– Ana y Antonieta Salazar, Jaime Lainez, Olga Montes, su tía, Elizabeth Brenis, Manuel Canto, Gustavo López

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MESA 4.- Miguel Álvarez Gandara, Sebastián Mier, Federico Loss, Margarita Dalton (CIESAS OAX), Pablo Marroquín, Pablo Romo, Rafael López (Tepito Arte Acá)

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MESA 5.– Alejandro Ortiz (Ibero), Lilly Ramos, Rubén Costiglia, José Núñez y su esposa Margarita Pliego, Aline Ussel (fundación Don Sergio), Juanita Dalton

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LOGÍSTICA.– Jorge Camacho, Misael, Alfonso Leuvet, Sabás Cristóbal, Willy Agato, Manuel Delgado, Yina (Miguel, Ángel, Víctor Amontes,  etc., su grupo Marabunta), Eduardo Tejedo, Mike Camacho, Valeria Erlam,  los rocanrroleros tepiteños Rafael López y Miguel. Juanita Dalton

 

Se registraron también otros  participantes: Aurelia Muñoz (Residencia Universitaria Femenina), Lupita Covarrubias, Rafael Reygadas, Virginia Alvarado (GRIAL), Marcos Garnica cmf, CArlos Garma (UAM-I), Rubén Resendiz (Senado) y su esposa Diana Acuña, Pedro Álvarez Icaza, Ana su esposa y su hijo NIcolás, Margarita García, Manuel Zubillaga Isabel Miramontes (UNAM), Isabel Miramontes (UNAM), Irma Cynthia Rodríguez Álvarez (ENAH), Lilia Fernández (UNAM) Sara San Martín (CEE), Samuel Bravo (UNAM), Dr. Fernando González (IIJ UNAM), Fernando Falcó MSpS, Aline Ussel, Fernando Sánchez (La Fama), Daniel Ponce (Conaprel), Juana Navarrete, Guadalupe Covarrubias, Pablo Romo , Elvin Flores, Carlos Quiroz, Lilia Hernández, Elbia (Grial), Pablo González, etc.

Celebración Eucarística

Pasada hora y media, mi amigo Eduardo dio la señal de terminar, ejecutando un sentido blues. Los  participantes tomaron un “brake” –café y sandwichitos, donativo de Elio-. Después de media hora, el grupo Marabunta convocó al salón con una canción de la Misa Salvadoreña, para confrontarnos con la Palabra. Como canto de meditación se declamó una poesía de Mons Pedro Casaldáldiga, durante cuya lectura se exhibieron sendas pancartas con dibujos de Maximino Cerezo Barredo (fue el momento “claretiano”). Conforme yo iba proclamando el texto evangélico de las Bienaventuranzas, los jóvenes Mike y Valeria, de una parroquia pasionista, las iban escenificando a base de mímica. Después, los coordinadores de las Mesas dieron sus breves testimonios de su trabajo y yo pronuncié un sermón sobre la crisis actual del paradigma sacerdotal. En el rito penitencial habíamos pedido perdón por nuestras omisiones, complicidades y egoísmos, y Mike, acompañado de su guitarra,  interpretó un sentido canto de perdón. Entonces vino la preparación del altar: el grupo Marabunta arregló un altar de los pueblos originarios, con copal y canto en náhuatl; mientras los seminaristas ponían el mantel y traían los objetos litúrgicos. Entonces, al ritmo de percusión de un “cajón” de Bosque David, entró danzando la procesión de jóvenes con el vino, cestos con pan ázimo y mis memorias –mi vida-  que ofrecía a Dios y a los presentes. Para la concelebración, estuve acompañado por los sacerdotes Manuel Zubillaga y Federico Loss.

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Comida

Al terminar, después de que Eduardo nos ejecutó su composición “Las Alas Rotas”, basado en la letra de Amanda Arciniega. Entonces bajamos al comedor para una taquiza, partir el pastel y hacer un brindis. Durante la comida, el grupo Marabunta ejecutó canciones de protesta; Eduardo, un blues y un grupo de Tepito nos deleitó con rock de los 60’s (tenían 60 años). La convivencia estuvo muy alegre.

Viendo el regocijo de los participantes y su entusiasta respuesta, me dió la impresión de que la generación de los mayores, más reflexiva y con mayor claridad de planteamientos, ya va de salida. Los jóvenes, quienes ciertamente están trabajando por un futuro mejor desde los valores del Evangelio, se sienten decepcionados de la Iglesia y su sentido de pertenencia se ha debilitado, con riesgo a diluirse en los movimientos sociales generales. El reencuentro de personas conocidas que caminamos juntos en los mejores años del Movimiento, el diálogo y la conciencia de los nuevos desafíos, denotaban la importancia que para todos nosotros tuvo este evento.
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Presentación de mi libro en la clausura del IFTIM

El 9 de maEnrique Marroquínyo, en la ceremonia de clausura del curso académico en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México tuve la primera presentación de mi libro de memorias, que fungió como el momento académico del evento. Ante la presencia de dos obispos, Mons. Antonio, de aquella Vicaría y Mons. Cecilo Félez, presidente del Consejo Superior y con los maestros y todos los estudiantes, me dieron 20 minutos para hablar. Hice un breve recorrido del medio siglo de historia que me tocó vivir, narrando los hechos desde el punto de vista personal, como testigo, narrador y protagonista. A los alumnos les interesó, pues si conocían algunos eventos eclesiales, era por historia, y al ser presentado por alguien que los vivió (y sufrió) fue para ellos toda una experiencia. Me corroboró el acierto de escribir estas memorias (por supuesto, descontando todos los errores e imprudencias); pero aún esto, daba el aire de conversación informal y espontánea. Fue pensando en lectores como ellos que se me ocurrió con-memorar (hacer “memoria-con” otros). Ya estoy disfrutando mi aniversario.

 

 

Alumnos IFTIM. ClausuraReconocimiento

Crisis de un paradigma sacerdotal

Doy gracias a Dios por el medio siglo de ejercicio del sacerdocio. He tenido muchas satisfacciones, pues el ministerio permite la cercanía de la gente y conocer los sufrimientos del pueblo. En la celebración eucarística que he facilito se prodiga la Palabra, ofrecemos nuestro trabajo, alabamos comunitariamente a Dios y mediante la Comunión, nos configuramos con Cristo y nos comprometemos con nuestros hermanos… Lamentablemente he podido constatar cómo, durante estos años, sus hermosos símbolos se han vuelto incomprensibles para una cultura secularizada y con menor formación religiosa. Mi sacerdocio lo ejerzo ahora en una parroquia de clase media del Distrito Federal. El personal de mi congregación –como el de muchas otras y el de muchas diócesis- ha disminuido y envejecido y las vocaciones no llegan. El número de misas que cada sacerdote debe decir empobrece su vivencia espiritual, al mismo tiempo en que la asistencia regular de fieles ha bajado y los jóvenes están ausentes. Puedo prever que las mujeres ancianas –quienes constituyen nuestra feligresía “cautiva”- irán disminuyendo, pues cuando lleguen a esta edad las mujeres que ahora están en plena adultez, no tuvieron de jóvenes ni la formación ni la práctica religiosa que de ahora. En cambio, las demandas aumentan: muchos de los penitentes más asiduos a la confesión durante las misas son escrupulosos, llegan simplemente a desahogarse, y no se les puede dar seguimiento, pues ni si siquiera vemos sus rostros. Tampoco se pueden desatender ciertas demandas de las religiosidades populares, que en sus modalidad urbana se hayan más degradadas y tendientes a lo mágico, que en los pueblos donde aún conserva su signo de identidad comunitaria. Hay demasiadas tareas burocráticas que nos convierten en simples “funcionarios” de una institución (comisiones, informes, administración y gestión…). Los ingresos disminuyen y hay que enviar cuotas a nuestro instituto y a la diócesis, los templos envejecidos requieren mucho mantenimiento. Esto nos lleva a cuidar nuestra principal fuente de ingresos, que son las ceremonias: bodas encarecidas por el consumismo y la vanidad, “quinceaños”, que desde una perspectiva de género, difunde una imagen femenina ya inaceptable; bautizos y Primeras Comuniones que refuerzan más el individualismo que el sentido de comunidad… El activismo de gestión de muchos sacerdotes, aparte de empobrecer la vivencia espiritual de la Eucaristía, no permite liberar muchas energías para implementar la alternativa de evangelización misionera a la que apunta Aparecida y nos demanda el Papa Francisco. Su única justificación es que por este medio posibilitamos que otros hermanos jóvenes puedan dedicarse a un trabajo en zonas empobrecidas, donde todavía hay posibilidades de formar y mantener comunidades cristianas vivas. Pero estas comunidades se alimentan de la “común-unión” sacramental, a la que tienen derecho; pero que la falta de sacerdotes deja muchas veces sin atender. No me tocará a mí ver cómo la Iglesia abordará esta crisis; pero seguramente no bastará el tipo de sacerdote célibe masculino que conocemos ahora.

Ante esto, me pregunto si el tipo de sacerdote actual habría sido el que Jesús pensaba. Él fue un laico y se opuso al sistema sacrificial del sacerdocio levítico (quienes se habían contaminado quebrantando la multitud de proscripciones rituales, transferían sus impurezas a un cordero que los levitas sacrificaban, con lo cual, el donante quedaba ya purificado, sin importar mucho su conducta moral). Una interpretación superficial de la Carta a los Hebreos, me parece que el “sacrificio eucarístico” continua el mismo esquema del sacerdocio levítico, por más que se diga que es el único sacrificio de Cristo; pero que hay que “renovar” o mejor, posibilitar que el comulgante se incorpore a aquel. De todos modos, sigue siendo, como lo era para los levitas, el principal “modus vivendi” económico, y este paradigma genera el “clericalismo” (del “poder” o capacidad de consagrar se pasa el “poder” o forma de dominio religioso).

Los sacerdotes levitas eran “mediadores” que reconciliaban al pueblo con un Dios mediante el sacrificio expiatorio. Jesús fue, ciertamente, el Mediador; pero no tanto para “elevarnos” hacia un Dios agraviado y lejano, sino más bien, por ser la manifestación del “abajamiento” de Dios, al tomar nuestra condición y ofrecernos restablecer su proyecto original: una fraternidad universal basada en el amor. La entrega de Jesús a cumplir el proyecto del Padre es lo que realmente nos salvó; incluso, aunque no hubiera sido asesinado. Es verdad que en el “memorial” dejado como testamento en la Última Cena, está la referencia al cordero inmolado por nuestra redención; pero creo que ese Cordero Pascual era más bien, signo de la liberación del Éxodo. Esto lo asemeja más al sacerdocio de Melquisedec, “Rey de Justicia y de Paz” y lo acerca al antiguo profetismo, al que parece apuntar la mencionada Carta a los Hebreos. En efecto, el sacerdote, originalmente, era ante todo un líder que convocaba a la Comunidad y la impulsaba a continuar la obra de Jesús. Me da la impresión que todavía falta conciencia de la magnitud de la crisis, que no tardará mucho en agravarse; pero ya se ve clara la necesidad de replantearse el paradigma sacerdotal prevalente.

 

 

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Encuentro

ENCUENTRO: “HISTORIA Y PROFECÍA: HACIA UN RELANZAMIENTO”

Mi Aniversario es ocasión celebrativa para este encuentro, entre amigos y conocidos que compartimos los mismos ideales, para reflexionar sobre el devenir de nuestras realidades. La dinámica propuesta será la siguiente:

  1. Del pasado al futuro probable.- Repasaremos los hechos más relevantes de este medio siglo (de 1964 a 2014). Los analizaremos por grupos a niveles del mundo, de México y de la Iglesia mundial y mexicana. Puestos en el momento presente, nos preguntamos ¿cómo después de medio siglo es que llegamos aquí? ¿Quiénes han sido las víctimas más connotadas?
  2. Del presente al futuro probable.- Proyectándonos a unos 25 años hacia adelante nos preguntaremos: ¿Cuál es el futuro que probablemente les espera, en caso de no poner correctivos (yo ya no estaré; pero varios de ustedes, sí)? Podemos imaginar una temible “distopía”
  3. El futuro deseable.- Después de que los relatores de los grupos nos resuman en un breve plenario las reflexiones anteriores, nos confrontaremos con nuestros sueños y utopías, escuchando la Palabra esperanzadora. Será la parte “iluminativa”, que nos interpele complicidades u omisiones; pero al mismo tiempo, que aliente nuestra esperanza
  4. Del presente a “otro futuro posible”.- Con la cabeza en nuestros sueños y con los pies en el realismo, nos preguntamos ¿Qué estamos haciendo para que sea posible otro futuro? (otro mundo, otro México, otra Iglesia)

Celebración:

–        Esta reflexión estará integrada a una celebración eucarística, creativa y participativa.

–        En ella ofreceremos nuestros trabajos, y yo les presentaré mis memorias.Residencia Universitaria Femenina

–        Les pediré que agradezcan conmigo al Señor de la historia los llamados que nos hace.

–        Estaremos en comunión, conviviremos, festejaremos y compartiremos un frugal alimento.RUF capilla2

 

 

 

 

Memorias

II “HISTORIA Y PROFECÍA: MIS MEMORIAS DE 50 AÑOS DE MINISTERIO”

 

Estos 50 años de ministerio me traen numerosos recuerdos. “Los recuerdos –dice el Papa Francisco– son lejanos, dispersos, arcaicos, como de museo”. Yo añado que son reconstruidos y seleccionados. Como dijo García Márquez: “la vida no es la que uno vivió,Poster publicitario libro sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Continúa el Papa Francisco: “la memoria, hace presentes los recuerdos”, (les da unidad y sentido) y esto produce alegría”. Etimológicamente, “con-memorar” (“memorare-cum-aliis”) es compartir memoria con otros que tuvieron las mismas vivencias. Así, los recuerdos se complementan, se confrontan y se vuelven “memoria colectiva”. Por esta razón, este aniversario fue una estupenda ocasión para ver mi vida en su conjunto y descubrir que, pese a altibajos, ha tenido un sentido de continuidad. Entonces pensé escribirlas para compartirlas con ustedes, amigos y participantes de los mismos ideales.

 

Contraportada

El texto no es una autobiografía; aunque narro los principales momentos de mi vida. No es un libro de historia; aunque reseña desde mi subjetividad medio siglo de historia de la Iglesia en México. No es un libro de sociología; aunque expongo científicamente algunos contextos. No es una historia de ideas teológicas; aunque reflexiono teológicamente sobre los hechos históricos que me tocó vivir. Es un homenaje de amistad para todos aquellos que me ayudaron a modelar mi sacerdocio, con quienes comparto estos recuerdos. Es un testimonio para los lectores que no me conocen, pero que les pueda interesar. Es una constancia de conflictos de los cuales fui relator y protagonista, que revelan la acción providente de Dios en favor de los pobres. Es un libro de espiritualidad que recopila mi itinerario y mis experiencias de fe. Es un legado testamentario, para quienes vengan detrás de mí a relevarme, sin justificaciones ni confesiones culposas. Es un acto de justicia hacia los empobrecidos que dieron sentido a mis años. Es saldar una deuda con mis hermanos claretianos. Es un acto de gratitud hacia el Padre de la vida, quien me ha guiado a través de mis búsquedas.

 

                                                         ÍNDICE

Conmemorar – Celebrar – Corregir

Mi aniversario. Sacerdocio misionero. Mi estilo de sacerdote. Pluralismo en la comunidad religiosa

 La llamada

Mi familia. El seminario

 Ordenación sacerdotal

La España franquista. El Concilio Vaticano II. Construyendo mis principios.

 Mis búsquedas entre “capelloni”

Un posgrado. Los beatniks europeos. Salamanca 64. De “aventones” hasta México

 1968: Registro histórico

El 68 eclesial. El 68 estudiantil

 Los “xipitecas”

La misa prohibida. Los xipitecas. Las drogas. Xipitecas cristianos. Misiones populares. “Onderos” y politizados.

 La Teología de la Liberación

La teología de la liberación. Cristianos marxistas. Aportes del marxismo.

 “La Iglesia que nace del Pueblo”

Patrística latinoamericana. Sacerdotes para el pueblo. Experiencias de inserción. Iglesia solidaria. Comunidades Eclesiales de Base. Material pedagógico

 Por un lugar donde habitar

Colonos e invasores de Tlalpan. La política urbana

Entre los pobres de la ciudad

“La Marranera”. Las vecindades de Puebla. Juventud de arrabal. Aprendizajes

Puebla y la CELAM III

De Medellín a Puebla. El Cuerpo Consultivo y mis tareas. El golpeteo. El desarrollo de la Conferencia. Puebla “extramuros”. Puebla “intramuros”. Final bastante feliz. Antropólogo social.

 El “estudiantazo”

La izquierda claretiana. El fin de María Reyna. Historia de la Iglesia en México. El estudiantazo. Palizada.

 Con Don Bartolomé en Oaxaca

Don Bartolomé Carrasco Briseño. Los indígenas de Oaxaca y su pastoral. La Iglesia de Oaxaca. Un coadjutor con encargo. Dos bodas de plata. Dos arzobispos distintos y una misma Arquidiócesis. Los Mártires de Cajonos. El asesinato del SERESURE.

 El asesinato del SERESURE

La Región Pastoral del Pacífico Sur. El Seminario Regional. Su cierre. Sociología del conflicto.

 Monterrey, el emporio industrial

La presencia claretiana. La parroquia Corazón de María. La arquidiócesis de Monterrey. La “semillita de mostaza”. El cierre.

 El trabajo en Justicia, Paz y Ecología

JPIC. Otras organizaciones. Algunas campañas. Otros eventos: Génova 2000. La Asamblea de Derechos Humanos de la ONU. Mi vida cultural.

Sacerdote maestro

Guadalajara. SACERDOTE MAESTRO. “Intelectual orgánico”. Intelectual misionero. Docente y formador de sacerdotes. El IFFIM.

 Aprendiendo a envejecer

Modelo misionero de pastoral. Compendiando. Espiritualidad del conflicto religioso. Aprendiendo a envejecer. Mirando hacia el futuro.

Libros publicados

Mi tipo de sacerdote se relaciona con mi vocación intelectual. Este trabajo ha sido para mí fuente de espiritualidad, pues requiere contemplación, disciplina, y fidelidad desprejuiciada a la realidad. El trabajo de escritorio puede ser también una praxis en favor de los pobres, contribuyendo a su proyecto. Como “intelectual orgánico”, pude escribir varios libros, simultaneando su redacción con diversas actividades pastorales y he dado clases en diversos seminarios y universidades.

mis libros

  • “La Contracultura como Protesta”, Ed. Joaquín Mortiz, México, 1975.
  • “Lenguaje, Ideología y Clases Sociales: Las Vecindades de Puebla”, UAP, Puebla, 1983.
  • “La Cruz Mesiánica: Aproximación al Sincretismo de Oaxaca”, Ed. Palabra / IISUABJO, México D.F., 1986. Segunda ed., 1999.
  • “La Iglesia y el Poder”: Ed. Dabar, México, D.F., 1992.
  • “¿Persecución Religiosa en Oaxaca?”, Instituto Oaxaqueño de las Culturas, Oaxaca, 1994.
  • “Dios en el Amanecer del Milenio”, Ed. Dabar, México, 1999.
  • “En Servicio de la Palabra”, Ed. Dabar, México, 2003.
  • “Otro mundo es posible: justicia, paz e integridad de la Creación y vida consagrada”, Ediciones Claretianas, Madrid, 2006.
  • “El Conflicto Religioso: Oaxaca 1976-1992” UNAM/CEIICH /IISUABJO, México, 2007.
  • “Entre pasillos y escaparates: el Mall, signo de nuestro tiempo”, IMDOSOC / BUAP /Misioneros Claretianos, México D.F., 2010.
  • Además, algunos capítulos en obras de colaboración.

¿Quién soy yo?

ENRIQUE MARROQUÍN ZALETA

 

–  Nací en México, D.F., el 30 de enero 1939, siendo el mayor de tres hermanos.

–  Entré al Seminario Menor en la Congregación de Misioneros Claretianos, en 1955. Hice mi Profesión Religiosa el 8 de septiembre de 1957.

–  Estudié la Teología en nuestro seminario de Salamanca, España, siendo unos 150 estudiantes (una docena mexicanos).

–   Fui ordenado sacerdote el 25 de julio de 1964, entre unos 16 compañeros (tres de los cuales, mexicanos).

–   El Concilio Vaticano II, por tanto, me tocó a mitad de la carrera. Tuve que estudiar dos teologías.

–   Estudié un posgrado en filosofía escolástica, en Roma, en el “Angelicum” (1964-1967).

–   Regresé a México en octubre de 1967, siendo enviado como profesor a nuestro filosofado interno, en la ExHacienda de Santa Cruz, en Zinacantepec, Edo. De México.

–   En 1969 fui enviado a la Parroquia del Purísimo Corazón de María, en la Colonia del Valle (donde ahora me encuentro de nuevo).

–   En ese tiempo, estuve trabajando con muchachos que seguían el hipismo estilo mexicano (que llamé “xipitecas”). Como testimonio de ese tiempo escribí mi libro “La Contracultura como Protesta”.

–   Pasé al templo de San Hipólito (hoy “San Judas”), desde donde estuve dando Misiones Populares.

–   Hacia 1973, conocí a un grupo de sacerdotes con inquietudes sociales (grupo “Améyalli”), que después nos integramos a “Sacerdotes para el Pueblo”.

–   Entre 1973 a 1977, estuve en la Parroquia de María Reyna, en el entonces Ejido de Tlalpan, Col. Miguel Hidalgo, entonces una gran extensión, más allá de la carretera a Ajusco. Participé en las luchas de los colonos contra la forma de regularización de su tierra que entonces se estaba dando. En esta lucha participamos varios párrocos cercanos.

–   En 1977 estuve en la Parroquia Magdalena Mixhuca, con Abel Fernández, trabajando en la ciudad perdida “La Marranera”. Estuve dando clases en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos (ISEE). También di clases en el Instituto Teológico de Estudios Superiores (ITES)

–   De 1978 a 1983 estuve en Puebla, en nuestro templo Corazón de María, en el barrio del Parral. Allí estuvimos trabajando en las vecindades, pues en el barrio había unas 53, en inmuebles muy deteriorados que intentaban desplazar

–   Participé en actividades “extramuros” para la III CELAM, en 1979.

–   También ecursé la licenciatura en Antropología Social, en la UAP, recibiéndome en 1983, con la tesis sobre “Las vecindades de Puebla”. Un resumen aparece en el libro editado por la UAP.

–   De 1983 a 1993 estuve, con permiso, en Oaxaca, apoyando el proyecto pastoral indígena de D Bartolomé Carrasco, hasta que fue sucedido por D Héctor González.

–   En ese tiempo trabajé como investigador en el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, con varias investigaciones en Antropología de la Religión y Sociología de la Religión.

–   Durante esos años participé en los primeros encuentros y congresos de Antropología de la Religión (Religión y Cultura) e “Iglesias, Estado y Grupos Laicos”, con Elio Masferrer, presentando sendas ponencias sobre diversos tópicos.

–   Di clases de Cultura y Etnicidad y de la “Iglesia en la Historia de México” en el Seminario Regional del Sureste (SERESURE), hasta que fue clausurado.

–   Estudié el Doctorado en Ciencias Sociales en la UAM-X (1992-1994), recibiéndome con la tesis “El Conflicto religioso en Oaxaca, 1976-1993”

–   Hice un trabajo de recuperación histórica cultural de la etnia Tacuate, en nuestra misión en Santa María Zacatepec, Oaxaca.

–   Estuve como párroco en “El Corazón de María”, en la Colonia La Vidriera, en Monterrey, de 1994 a 1999

–   Fui Promotor General de “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” en mi Congregación, Roma (1999 a 2003). Por razón de mi cargo, estuve dando un taller en los países de Latinoamérica y en otras partes.

–   DE 2003 a 2010 estuve en el templo San Antonio Ma. Claret, en Ciudad del Sol, Guadalajara. En ese tiempo fue profesor de Antropología de la Religión y Sociología de la Religión en el Instituto de Formación Filosófica Intercongregacional de México (IFFIM)

–  De 2010 a la fecha, he estado en el templo San Antonio Ma. Claret (Col. Narvarte) y en el Purísimo Corazón de María (Col. Del Valle).