DONALD TRUMP:LA ENCRUCIJADA PARA MÉXICO

Quienes pensaban que cuando aquel demente megalómano tomara posesión de la presidencia del país más poderoso de la Tierra moderaría algunas expresiones propias de su campaña, tuvieron que corregir de inmediato su predicción. A doce días de esa fecha, Donald Trump ha provocado un verdadero tsunami, y los principales actores a nivel mundial se encuentran hoy un tanto desorientados, buscando cómo posicionarse ante la nueva era que parece haber iniciado, pues el mundo ya no habrá de ser el mismo. Imagino tres escenarios, cuya viabilidad se concretaría en sucesivos momentos temporales.

  1. ¿Una alternativa posible?– El Presidente Trump desmitifica la solidez del modelo neoliberal. Aquellos axiomas acuñados por los apologistas de este modelo económico –“El Fin de la Historia”, “El Pensamiento Único”, “El Mejor de los Mundos Posibles”-, perdieron repentinamente su incuestionabilidad. Es verdad que el neoliberalismo ya desde hace algunos años presentaba signos de decadencia; pero nadie imaginaba que fuese posible tan rápido una vuelta hacia atrás en el reloj de la historia. La globalización, como fenómeno irreversible, se enfrenta ahora a un “nacional-liberalismo” (que recuerda al “nacional-socialismo” de Hitler), con el retorno de los proteccionismos, del autoritarismo y de las ideologías de ultraderecha: el racismo, el machismo, la prepotencia militarista, la irresponsabilidad ecológica…

Obviamente, el modelo trumpista –triunfante con el beneplácito de menos de una tercera parte del pueblo estadounidense- por ahora no parece viable. Amurallarse egoístamente como país, puede entusiasmar al principio; pero pronto mostrará su fracaso: los empleos no aumentarán al cerrar las empresas de México, pues los empresarios norteamericanos no estarán dispuestas a pagar a obreros estadounidenses lo que pagaban a los mexicanos, una mano de las más cualificadas y más baratas del mundo. La salida, en todo caso, sería la robotización, que es cabalmente la que más ha estado disminuyendo los empleos. Pero además, en Estados Unidos falta mano de obra: la que habrá de construir el muro, la red de carreteras e infraestructura prometida, que los blancos no están dispuestos a realizar. Encarecer los costos de producción y juntamente, grabar con altos aranceles las importaciones de México se revertirá a los consumidores, con lo que quienes votaron por Trump no elevarán su nivel de vida y más pronto que tarde quedarán desilusionados. Además, el Presidente tendrá que enfrentar a las megacorporaciones, a una oposición interna muy numerosa y organizada, a miembros prominentes de su propio Partido, a la gran prensa, etc.

Además de lo anterior, Estados Unidos tendrá que enfrentar la oposición internacional. La recomposición geopolítica resulta todavía incierta. En buena parte depende de las alianzas que decida establecer Rusia. No está aún claro si este país se acerque a la Unión Europea para formar un bloque, o si más bien se acerque a China con mayor afinidad ideológica. Parece que a Trump le agradaría mayor vinculación a Rusia (contra la posición de Obama); pero para ello debería aprobar la política de Putin sobre Ucrania y Crimea, así como sobre Irán. Estados Unidos y China parecen estar destinados a ser socios económicos, quizás repartiéndose zonas de influencia, y respecto al Medio Oriente, tratará de acabar con el Estado Islámico; pero sin comprender aún bien su fuerza y sus apoyos. Existe temor de que su personalidad enloquecida pudiera apretar en algún momento el botón de la bomba nuclear.

  1. La alternativa probable.-Trump seguramente sabe que después de una entrada radical tendrá que ir suavizando su postura. A fin de cuentas, tanto lo político como lo ideológico resultan sobredeterminados por la economía, y Trump, antes que “terminator” es “negociator” (Slim dixit). Lo más probable es que la fisura entre las élites plutocráticas se vaya restaurando; que Trump modere sus propuestas, adecúe su programa y renegocie con la vilipendiada clase política hegemónica, de modo que sus intereses personales se incrementen. Para la recomposición de alianzas internacionales, pareciera jugar con círculos concéntricos: el círculo más próximo podría ser la “anglósfera” de raza blanca (Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda, Israel). Un segundo circulo podría ser la Unión Europea (quizás con Rusia incluida) y un tercero, las potencias asiáticas (con China, Nueva Zelanda y Japón). Estaríamos hablando entonces del reforzamiento de las grandes potencias mundiales, pertrechadas detrás de un muro proteccionista y xenófobo, con intercambios comerciales bilaterales; pero impidiendo la entrada a emigrantes (salvo los “esclavos” necesarios). Este sector –el 20% consumista mundial- se desatendería de la suerte del resto del mundo (incluyendo las economías “emergentes”), salvo para apoderarse de los recursos naturales concentrados en el Sur, conforme a los maquiavélicos planes del FMI y del BM denunciados por el premio nobel en Economía Joseph Stiglitz. Su indiferencia suicida se extendería incluso al futuro del Planeta, ignorando el calentamiento global. De este modo, el inviable modelo declarativo de Trump finalmente derivará en formas aún más crueles, cínicas y radicales de la globalización neoliberal, con la pauperización creciente de dos tercios dela humanidad. Esto mismo es ya signo de decadencia del Imperio: según la tesis de Gramsci, la hegemonía de un grupo se da mediante la coerción y el consenso; la dirigencia y la dominación. Ahora bien, cuando ese grupo inicia su decadencia frente a otro sujeto histórico emergente, pierde la dirigencia y entonces tiende a reforzar la dominación cínica, el recurso a la fuerza.

 

  1. La alternativa deseable.- Paradójicamente, la coyuntura que abre Donald Trump puede resultar esperanzadora. Le asesta un buen golpe al modelo neoliberal hegemónico, sin presentar un modelo político viable. Ante esta inelegible alternativa pareciera lógico mirar hacia otra dirección, que a largo plazo y como objetivo último apuntaría hacia una globalización “ecosocialista”. Por primera vez en la historia conocemos con bastante precisión las proyecciones demográficas y las necesidades que tendrán las futuras generaciones para una vida sencilla, no consumista, pero mínimamente digna. Además conocemos más o menos bien el estado de los recursos naturales no renovables con que cuenta el Planeta, así como las posibilidades y costos para otros recursos renovables, tales como la energía solar. Desechando la irracional desigualdad del proceso económico neoliberal actual -ocho personas poseen una riqueza equiparable a la de la mitad más pobre del Planeta-, así como la destrucción implacable de la ecología (agua, calentamiento global, diversidad de especies), la economía planetaria sólo podrá lograrse partiendo de los sectores más vulnerables, es decir, para una “globalización desde la solidaridad”.

 

  1. La coyuntura mexicana.- A nuestro país tocó el fatal destino geográfico de compartir 3,000 kms. de frontera con el país más poderoso de la Tierra; “vecinos distantes” suyos, hemos sido a la vez víctimas de agravios y aliados naturales. Aprovechando la coyuntura de la II Guerra Mundial, nos beneficiamos con la política de “sustitución de importaciones”; hemos defendido con dignidad nuestra soberanía nacional y a mediados del siglo pasado contribuimos con los “enganchadores” de “braceros”. Esto permitió el modelo económico del “desarrollo estabilizador”, bastante exitoso, de crecimiento con estabilidad (el “milagro mexicano” de Beteta). Sin embargo, ante la complejidad de las relaciones mundiales, dicho modelo fue entrando en descomposición, y en los últimos treinta años nuestros Gobernantes nos fueron adaptando hacia la globalización neoliberal. Con el mercado internacional como como apuesta, el resultado ha sido la concentración de las exportaciones al mercado estadunidense (el 80%), la reducción del salario en México en un 75% acumulado, la privatización de los servicios y empresas públicas, el abandono del mercado interno, el aislamiento respecto a Latinoamérica, el agotamiento de las reservas acuíferas del Bajío (la producción de cada auto requiere entre medio millón y un millón de litros cúbicos de agua). Ahora caemos en la cuenta del nivel de dependencia en que caímos respecto a nuestros vecinos del Norte: el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) -impuesto por Carlos Salinas y cuestionado desde antes de su firma por muchos analistas- nos amarró a ellos; la migración fungió como válvula de escape ante el desempleo y perdimos nuestra autosuficiencia alimentaria (importamos maíz transgénico). Cualificamos a nuestros trabajadores para enriquecer a las grandes empresas extranjeras con las maquilas de la Frontera o con la industria automotriz, en condiciones laborales de semi-esclavismo. Las llamadas “Reformas Estructurales” del sexenio peñista entregaron nuestro suelo a las compañías mineras canadienses, y empobrecieron a PEMEX para rematar el petróleo al extranjero, importando caro la gasolina que podríamos refinar aquí. La población se empobreció (más de la mitad se encuentran en esta situación de pobreza, con un 15% en pobreza extrema). A la política económica de Hacienda no le importó la suerte de los ciudadanos mexicanos, sino complacer a la oligarquía mundial con provecho de una clase política que utiliza el aparato del Gobierno como negocio personal. La corrupción creció exponencialmente, descomponiendo las Instituciones y fomentando la impunidad en aras de sus mezquinos beneficios. Esto permitió el crecimiento exponencial del crimen organizado, para el trasiego de droga hacia los consumidores estadounidenses, y produjo una violencia nunca antes vista en esta modalidad (desapariciones, secuestros, extorciones, tortura, desplazamientos forzados, robos, etc.). Juntamente con la corrupción, la ignorancia e impericia de la clase gobernante, así como otros hechos emblemáticos (Ayotzinapa, Tlatlaya, CNTE, Casa Blanca, supersueldos y superprestaciones de funcionarios, etc.)… Todo esto engendró la crispación social, la pérdida de confianza en las Instituciones (incluyendo en los Partidos Políticos) y la desaprobación generalizada al Presidente (apenas un 12%).

 

Los primeros 100 días de cualquier nuevo Gobierno suelen ser “de gracia” y de hechos más bien mediáticos; pero la imagen que le convenía dar Trump a sus votantes era la de una personalidad firme, decidida y confiada, que habría de sacudir a la clase política profesional. Por lo mismo, necesitaba de inicio mostrar que cumpliría en serio sus propuestas. Ya que le resultaba difícil demostrar esto en contextos de geopolítica mundial o de complejas negociaciones políticas internas, lo más más fácil para sus fines demagógicos era apuntar hacia México (contra quien, además, guardaba rencores y animadversiones personales por fracasos de sus negocios). Su olfato de bestia feroz pronto le tomó la medida al debilitado Presidente del país vecino, de modo que sus primeros actos de Gobierno -la firma aprobatoria para la construcción del muro, las disposiciones antimigratorias y el publicitado anuncio de “revisar” el Tratado de Libre Comercio (TLCAN)- se dirigieron contra México (A Canadá esto le tiene sin cuidado: “queremos mucho a nuestros amigos mexicanos; pero primero son nuestros intereses económicos. Ellos están colgados de los pies desde un rascacielos, nosotros no”). Las recientes leyes con las que se criminaliza la migración y organiza una cacería de “delincuentes” para expulsarlos ya están provocando un repunte del racismo que nunca fue superado por nuestros vecinos. El Gobierno se compromete a defenderlos en los consulados; pero los mexicanos del otro lado del “muro” difícilmente lo van a creer. Disminución de remesas, cierre de la válvula de escape del problema de desempleo, inseguridad de las maquilas en la zona fronteriza, cierre de empresas automotrices y disposición del cobro del 20% a las exportaciones… son estos apenas algunos de los problemas que se avecinan. Activo tuitero, en estos días no ha dejado de ofender a los mexicanos, recurriendo sin recato al insulto, la mentira, el menosprecio… y ¡hasta la amenaza de invasión ante la supuesta o cómplice cobardía de nuestro ejército! La reacción espontánea, generosa y digna, fue presentar un frente compacto y unido en defensa de nuestra soberanía nacional. Sin embargo, esto obliga a un cuidadoso discernimiento de la actual coyuntura, en la que se distinguen dos actitudes claramente divergentes:

 

  1. Adaptación al nuevo modelo hegemónico.- La alternativa que parece estarse implementando es la postura de repliegue a nuestro nacionalismo tradicional (las banderas en los perfiles del Facebook). Pero hay que advertir que los nacionalismos se prestan a la fácil manipulación ideológica en aras de la defensa de intereses del grupo dominante. El Gobierno pudiera calcular que ante la amenaza de un enemigo común, vaya a tener posibilidades de recuperar cierto apoyo, al menos funcional, en su deteriorada imagen. Pero para que esto se diera, sería necesaria una postura de firmeza y dignidad (supuesto el prudente cuidado de las formas); pero el mensaje que ha estado dando nuestro Presidente no va en esta dirección, comenzando con el nombramiento de su Secretario de Relaciones Exteriores, quien no es –como sería de esperarse – algún viejo zorro colmilludo de la diplomacia, sino un “aprendiz”, llegando obsequiosamente a la toma de posesión del Presidente, llevando como presente y con moño tricolor, al criminal más buscado (debieron, por lo menos, esperar siquiera un mes). El “sospechosismo” de muchos los mexicanos recela que lo que realmente importa al grupo íntimo del Presidente no son los intereses de México, sino sus eventuales provechos personales (a lo más, mostrará una posición negociadora para cuidar su imagen externa; pero sin resistir demasiado). En resumen, esta posición –que seguramente irá siendo compartida en mayor o menor grado por las clases dominantes en la política y en la economía- se conformará con negociaciones que suavicen algunos inconvenientes y que recomponga la política neoliberal que se ha seguido hasta ahora; aunque seguramente se hará aún más rígida. La clase política se da cuenta que está perdiendo la hegemonía, la dirigencia y ya piensa reforzar la dominación cínica y da la impresión que la premura para una nueva ley de seguridad tenga como finalidad dar una supuesta legalidad a la represión militar.

 

  1. Hacia un nuevo modelo.- La otra alternativa es más adecuada y esperanzadora: se trata de aprovechar la coyuntura de Trump para zafarnos de la situación de dependencia que nos ha estado hundiendo hasta límites intolerables, para integrar otro tipo alterno de unidad, que se oponga no sólo a la nueva política estadounidense, sino a la situación interna actual: a la partidocracia, a la clase política mercenaria y separada del pueblo, a las empresas ligadas al capital trasnacional, a la cultura de corrupción, impunidad y violencia. Lo que el sentido común dictaría es disminuir nuestra dependencia respecto a nuestros vecinos del Norte y mirar más hacia el Sur. Lamentablemente, mientras Peña Nieto se preparaba para asistir a la frustrada entrevista con Trump del 31 de enero, en Puerto Rico estaba reunido la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), a la que nuestro Presidente se excusó de asistir. Al cuestionar un “libre mercado globalizado”, tendríamos primeramente que replegarnos sobre nosotros mismos y priorizar el mercado interno, lo que implica aumentar los salarios para que exista mayor posibilidad de consumo. Esto no quiere decir “amurallarnos” mirando hacia atrás, sino más bien abrirnos a nuevos mercados más paritarios y equitativos (el ACLA, por ejemplo).

 

Habiendo aprendido la lección, no se trataría de ponernos en manos de un capitalismo nacional (los egoísmos y las ambiciones no tienen patria), sino replantear la economía del país a partir de los más empobrecidos (los campesinos, los trabajadores, los desempleados), lo cual lleva a una auténtica reforma tributaria para grabar más a los grandes capitales: en México 10 superricos concentran 133 mil millones de dólares; 12 millones concentran la mitad del ingreso total; mientras hay 64 millones de habitantes en la pobreza (el mismo 53% de la población que hace 25 años) y 108 millones viven con el resto. Sólo construyendo un México más justo podremos enfrentar los desafíos mundiales; pero no lo lograremos mientras no nos vinculemos a otros movimientos similares a nivel mundial (“la globalización de la solidaridad”, a la que nos invitaba San Juan Pablo II).

 

Construir este muevo modelo llevará tiempo y no será posible sin mucho sufrimiento y conflictos profundos. Exige, por tanto, de paciencia, audacia y prudencia. Teniendo claro el objetivo último, habrá que pensar en metas de más corto plazo -el más próximo será la coyuntura electoral del 2018-. Lo que ya se percibe es un sentimiento de hartazgo generalizado; de repudio a la clase política en su conjunto, que convirtieron el servicio público en negocios privados, abriendo causes a la corrupción, la impunidad, la violencia y el soborno. También notamos que la sociedad civil mexicana ha ido madurando, acumulando experiencia, vinculándose y organizándose a niveles cada vez más profundos y extensos. Cada vez más personas y organizaciones anhelamos un frente amplio, al que estarían llamadas todas las fuerzas o personas antineoliberales. Este sería el proceso de unidad nacional-popular que mejor podría enfrentar a las amenazas del Sr Trump.

 

Al escribir esto me entero con esperanza del “Llamado por México: Lineamientos Generales de un proyecto de país”, lanzado el 4 de febrero –víspera del Centenario de nuestra Carta Magna-, con asistencia del padre Alejandro Solalinde, el senador Miguel Barbosa, Alberto Patishtán, Emilio Álvarez Icaza; los actores Gael García Bernal, Daniel Giménez Cacho, Blanca Guerra; Alejandra Barrales (presidenta del PRD) y Dante Delgado (coordinador nacional de Movimiento Ciudadano), entre otros. Probablemente este movimiento pudiera derivar hacia un nuevo Constituyente, al que han estado convocando personeros como Mons. Raúl Vera o Cuauhtémoc Cárdenas. Pienso que facilitaría este Frente amplio el que no fuera dirigido por Partidos políticos o por caudillos connotados, a fin de no provocar recelos.

 

 

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La Cruz Mesiánica

Una aproximación al sincretismo católico indígena. Se trata de un modelo de dicho sincretismo, realizado en Oaxaca, en 1983; pero que según mi parecer tiene aplicación a todo Mesoamérica. Sigue las partes tradicionales de las religiones: mitos cosmológicos, antropomitemas, ritual de las estaciones, ciclo del individuo, moral y tabú, chamanismo, etc.

El libro digitalizado está a disposición para su lectura. Editado por Palabra Ediciones, 2a edición 1999:

https://www.dropbox.com/sh/gevgcqgfqctezt0/AACqEY1eSmy2AnK2503-kBOza?dl=0portada-la-cruz

REFORMA EDUCATIVA Y MAGISTERIO

Estamos expectantes ante el choque de trenes, entre la SEP y la CNTE, en torno a la evaluación educativa. Amplios sectores de la opinión pública se muestran indignados por los maestros que abandonan su trabajo, dejando a pobres niños sin clases; pero los maestros, infatigables, se hallan cada vez más indignados. Intuimos que más allá del escándalo periodístico y de las molestias de plantones, hay algo de más fondo, que tiene que ver con otros problemas de inconformidad social, tales como el desempleo y precariedad laborales, el abandono presupuestal a la educación pública, su entrega a cúpulas empresariales, la democracia sindical, el tipo de ciudadano que se prepara, el futuro del país, etc.[1] Es esta la razón que me impulsó a revisar los artículos de este año de “La Jornada” sobre el tema, y darle un poco de organicidad, que es lo que ahora presento.

educación 1Todo mundo reconoce la importancia de la educación en el desarrollo y en la convivencia civil. Los Estados saben que la implementación a largo plazo de su propio proyecto social depende, en buena medida, del modelo educativo que se aplique a la niñez. Mediante la educación, el niño y el joven se van adaptando a la sociedad para responder a sus expectativas y se preparan para servirla con mayor eficacia. La educación no se identifica únicamente con la instrucción, sino que es algo integral en la formación humana. Prescindiendo de factores familiares y relacionales, la colocación del joven en el mercado de trabajo dependerá en buena parte de su acceso a los medios educativos. La educación, pues, es un derecho de toda persona, y corresponde al Estado la responsabilidad de que el capital social intelectual se acreciente en el país.

La situación educativa en México

Los organismos internacionales califican como “bajo” el nivel educativo de México. El informe de la ONU “La educación para todos 2000-2015: logros y desafíos“, revela que el país sólo cumplió dos de los seis objetivos acordados en Dakar en el año 2000 (mayor atención a la primera infancia y la universalización de la educación primaria). Pero no alcanzó las metas en reducir 50% el analfabetismo, ni ofrece educación de calidad para todos, y salvo en la Primaria, se sigue sin garantizar la paridad e igualdad de oportunidades de acceso educativo para niñas y niños. Tampoco existe equidad étnica: según el programa de Educación, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), aún persisten “graves inequidades en el logro de estos objetivos, en las diferencias entre los niños indígenas y los no indígenas”. En la primaria, el sector más rezagado son los niños indígenas con el 70%, al igual que en las tasas de deserción y todavía no se extiende el bilingüismo, importante para sus procesos de aprendizaje.[2]educación precaria

Enseñanza primaria.- En el país, 1.1 millones de niños entre 12 y 15 años no tienen enseñanza básica, y como era de suponerse, esto depende de los lugares de residencial, del nivel educativo de sus padres, de los ingresos económicos familiares y de la etnia. De los 70,000 niños en zonas deterioradas que atiende prioritariamente el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), sus estudiantes de primaria y secundaria se hallan 24.7 puntos por debajo de la media nacional en el conocimiento del español y 20 puntos por debajo en matemáticas. La deserción de estos alumnos se elevó del 13.7% al 16.2%, casi la mitad, por razones económicas (transporte, inscripción, útiles).[3]

Enseñanza media y bachillerato.- México está entre las cinco naciones –de las 34 que integran la Comisión para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que obtienen las más bajas calificaciones, y el 52% no logra concluir su formación media superior. Mientras el promedio de quienes no terminaron el bachillerato de los países de la OCDE es el 18%, México tiene el 25%. De acuerdo a la Subsecretaría de Educación Media Superior de la Secretaría de Educación Pública, en 2014 se lograron avances muy satisfactorios en este nivel de enseñanza: en 2012, la tasa de abandono escolar fue de 15% (625 mil alumnos) y se espera que para 2018 este porcentaje se reduzca al 9% (465 mil jóvenes) y que el 80% pueda acceder y terminar el bachillerato (recurriendo a becas, a la Prepa Popular, la Prepa abierta y la Prepa en línea).

La Universidad.- Las universidades tienen que remediar las deficiencias educacionales que vienen arrastrando los estudiantes. En el estudio “Habilidades lingüísticas de los estudiantes de primer ingreso a las instituciones de educación superior. Área metropolitana de la ciudad de México”, realizado por diversas casas de estudios a petición de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies),[4] el 65% de los estudiantes de primer ingreso a la educación superior no conocen a fondo la lingüística del español, sólo 9% tienen suficiente ortografía, 43.2% no sabe cómo redactar bien un texto y carecen de capacidad de abstracción.[5]

Entrar a la universidad es un privilegio o un azar. Cuando el 30 de marzo pasado se hicieron los exámenes de admisión para las 112 carreras que ofrece la UNAM, de los 128,519 candidatos sólo fueron seleccionados 11,490, o sea, el 8.9%. Algo similar sucede con los aspirantes para ingresar al IPN o a la UAM.[6] El rechazo no tiene que ver con el nivel académico, sino simplemente con la falta de espacios. En los últimos 40 años no se ha abierto ninguna universidad pública (fuera de la UACM). El problema, pues, no se debe a fallas del sistema administrativo de estas instituciones de enseñanza superior (que hacen lo que pueden para aumentar su matrícula), sino a la indolencia del Gobierno, que parece renunciar a sus responsabilidades educativas, como mecanismo de exclusión, de restricción de la movilidad social del pueblo, de ensanchar espacios a la iniciativa privada (aunque sean “universidades patito”) y de descargar en las familias los gastos educacionales. [7]

Los “ninis”.- México está también entre los últimos cinco países de la OCDE con jóvenes que ni estudian, ni trabajan (“ninis”). Hay siete millones de jóvenes mexicanos en esta situación, a los cuales, de no abrírseles espacios y estando sometidos al bombardeo consumista, no les quedan muchos caminos aparte de la delincuencia. Aunque la ANUIES se propone en este sexenio aumentar al 40% la cobertura de educación a este nivel, su mirada está puesta en las universidades privadas. Los representantes de este sector se apresuran a ampliar la matrícula, ofrecer becas y cursos especiales; pero para ello piden cambios en la legislación. Emilio Bolaños Ardavín, rector de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), hizo los cálculos: en el sistema público se requieren $100,00 pesos anuales por alumno, en tanto que en el sistema particular, $60,000.[8]

 

La Reforma Educativa

educación reforma y pactoAnte esta problemática nadie ponía en duda la necesidad de una reforma educativa. No extraña que entre las reformas propuestas por Enrique Peña Nieto (EPN), la educativa fuese una de las prioritarias. En el marco del Pacto por México, la envió al Congreso de la Unión el 10 de diciembre de 2012; fue aprobada por la Cámara de Diputados el 20 de diciembre de 2012 y por el Senado de la República el 21 de diciembre 2012; fue promulgada por el Ejecutivo el 25 de febrero de 2013 juntamente con la Ley General de Educación, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Ley General del Servicio Personal Docente. Sus objetivos explícitos eran: Aumentar la calidad de la educación básica (tomando como criterio evaluaciones internacionales como PISA), aumentar la matrícula y la calidad de la educación media superior y superior y recuperar la rectoría del Estado Mexicano en el sistema educativo nacional. El Estado quedaba obligado a proporcionar la educación que permita desarrollar las facultades del ser humano, fomentar el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y la justicia.

Ya que la reforma educativa dice plantear la necesidad de contar con personal docente calificado, preparado y competitivo,  se creó el Servicio Profesional Docente, la cual condiciona la permanencia en el cargo de los docentes a sus logros y formación, dentro del cual se establece el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), con atribuciones para evaluar el desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional. Se organizará también un censo de escuelas, maestros y alumnos con el fin de tener toda la información. Además se habla de la “autonomía de gestión” de las escuelas para mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos y resolver problemas de operación básicos, autorizando a los directores de las escuelas para resolver estos retos, con ayuda de los de padres de familia, maestros y alumnos. Finalmente, se buscarán escuelas de tiempo completo, para que la jornada educativa sea entre 6 y 8 horas, y si se requiere, suministro de alimentos nutritivos por micro empresas locales.

 

Cuestionamientos

 

La Reformaeducación elitista Educativa –la misma que supuestamente nos habrá de sacar del estancamiento- quedó muy atrás de sus expectativas. No aparece en el texto ninguna concepción filosófica de la educación, ninguna alusión pedagógica, ningún objetivo último, ningún proyecto educativo y –lo que es la última instancia- ningún proyecto explícito de Estado. Parece presuponerse una enseñanza uniformizada, sin analizar los condicionantes socioeconómicos que podrían explicar la baja cualificación del alumnado, ni la los condicionantes derivados de diversidad regional geográfica, etc. Tampoco aparece el perfil del egresado que se pretende formar -el “producto” final del proceso educativo-. Por lo visto, éste no será un ciudadano conciente y crítico; que sepa razonar y expresarse, sino el tecnócrata útil al “mercado de trabajo”, en este momento en que México se prepara a una incorporación mayor a la empresa trasnacional neoliberal. Es significativo que una de las propuestas publicitadas por el Partido Verde sea “computación e inglés en todos los niveles”, cuando, viendo las carencias arriba mencionadas, lo que se necesitaría en los alumnos es español (comenzando con la ortografía y la sintáxis), civismo e historia (la indispensable formación en los valores de convivencia social y la identidad nacional). En este sentido, no extraña que el propio titular de la Sedena, el general Salvador Cienfuegos, diga que la seguridad nacional comienza en las aulas, pues lo que se pretende formar es un ciudadano dócil y sumiso. Como sus críticos han repetido, más que reforma “educativa”, se trata de una modificación unilateral del régimen laboral de los trabajadores de la enseñanza; un instrumento de control laboral  contra los maestros radicalizados. Supuestamente pensando en “el derecho de los niños”, se priva de oportunidades de movilización social a muchos jóvenes y la seguridad de una plaza estable que dé seguridad a las familias de los mentores. Más todavía, la Reforma Educativa –así como la actitud del INEE y de la SEP- es una maniobra de privatizar la enseñanza, entregándola a los comerciantes de la enseñanza. Por último (más no menos importante) es que esta “reforma” fue decidida desde arriba; sin tomar en cuenta el parecer de los directamente afectados, aquellos que la van a poner en práctica: los maestros

EL MAGISTERIO

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa actual, muestra desprecio hacia los maestros provenientes de las normales públicas y pretensiones de despoblar las normales e ir prescindiendo en las próximas décadas de los maestros egresados de ellas. Medidos por el primer concurso de ingreso al Servicio Profesional Docente ya mencionado (en el que se presentaron 164 mil 927 sustentantes) el INEE reiteró que 64.6% de los alumnos normalistas no resultó idóneo para ejercer la docencia (en educación media superior el porcentaje fue aún más bajo: sólo el 32.8%). Por lo que ve necesario mejorar las escuelas normales y las instituciones de educación superior, garantizándose más si éstas quedan en manos privadas. En cuanto al aspecto salarial, el Instituto cuestiona la estructura igualitaria actual y plantea cambiarla por otra “que compense el mérito, para motivar el mejoramiento constante de los docentes” (los académicos conocen bien los inconvenientes del sistema de puntos que ahora se acostumbra). También se propone diseñar una cuidadosa oferta de maestros suficiente para atender los servicios educativos, al menos, durante los próximos 15 años, con estímulos económicos para trabajar en zonas rurales (en lugar de los mal pagados jóvenes de la localidad).

Los maestros son presentados ante la población como los únicos causantes del bajo nivel educativo en México, deslizándose hacia ellos la responsabilidad de la calidad de la educación maestroeducación correspondiente al Estado. Es indudable que dentro del magisterio (sobre todo en algunas entidades) muchos mentores descuidan su labor educativa en aras de actividades de las que sacan provechos personales; pero esto no puede opacar aquellos miles de maestros que, en poblados perdidos, consagran su vida a preparar a alumnos para la vida que seguramente habrán de llevar, que desempeñan su trabajo en condiciones difíciles y que han implementado interesantes experiencias educativas que convendría conocer.[9] Los medios de comunicación pro empresariales o pro gubernamentales han provocado un clima de linchamiento dentro de la opinión pública, a lo  cual, ciertamente, no han ayudado ciertas tácticas de lucha frontal de algunos maestros, y que ha contribuido a que su voz no sea escuchada.

En 2013 se realizó el II Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje (Talis), entre 26 mil profesores y dos mil directores de primaria, secundaria y bachillerato de seis entidades, para conocer la percepción que tienen los maestros de su propio desempeño. De entrada, los maestros perciben que la sociedad no aprecia su profesión. Es triste que esta noble vocación esté dejando de atraer actualmente a los jóvenes. Los maestros reconocen sus fallas pedagógicas, tales como que la práctica que más realizan es la revisión del cuaderno de tareas, y una tercera parte cree que el contenido de lo que se enseña es más importante que las habilidades de razonamiento y argumentación. A medida que avanzan los niveles educativos se reduce la enseñanza activa (como se ve en las TICs). Aunque el tiempo que dedican a las labores de enseñanza los maestros ha aumentado respecto al 2008, todavía dedican un 11% de su tiempo a la administración. Durante la presentación de este informe por parte del INEE, Blanca Heredia, exfuncionaria de la OCDE, alerto sobre el riesgo de incurrir en interpretaciones sesgadas, pues debe tenerse en cuenta que el estudio versa sobre las percepciones subjetivas de los maestros, las cuales no necesariamente coinciden con la realidad.[10]

Se sabe poco de las precarias condiciones laborales que sufren los mentores. Aunque existe una escala bastante diferenciada de salarios, a los maestros rurales se les paga poco y de esto tienen que descontar lo que gastan en transportarse a su hogar en otro poblado y hasta costear material para sus clases. Las condiciones de muchas escuelas son lamentables (algunas que ni siquiera cuentan con luz eléctrica, tienen almacenadas las computadores que recibieron). Un elevado porcentaje de escuelas rurales son unitarias (un solo maestro atiende a grupos de diversos grados). En las secundarias el 50% de los maestros trabajan por horas, y sólo el 90% es de tiempo completo. En compensación, había cierta seguridad en el empleo; pero la nueva Ley de Servicio Profesional Docente (LSPD) eliminó esta seguridad y la condiciona a las evaluaciones.[11]

 

Las normales.- En el informe del INEE, “Los docentes en México, 2015”, presentado a la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos del Senado a principios del pasado abril por Sylvia Schmelkes, se alerta de la inminente falta de muchos maestros, pues ya 220 mil maestros están tratando de adelantar su jubilación y ahora sólo estudian en las normales 132 mil alumnos; mientras las vacantes en primaria y secundaria “superan con mucho a los egresados normalistas”. En su diagnóstico, declara que según la evaluación realizada, sólo 49% de las normales resultaron capacitadas formar maestros. Una razón aducida es que el 59% de los estudiantes normalistas provienen de familias de bajos recursos, acentuándose en quienes ingresan a la educación intercultural bilingüe, por lo que quienes van a ejercer el magisterio salen mal formados. En el primer concurso para ingresar al Servicio Profesional Docente se presentaron 164 mil 927 sustentantes, y normales rurales 1el 64.6% resultó no idóneo para ejercer la docencia. Por tanto, sugieren incorporar a la enseñanza, con mejores estímulos, a otros profesionistas, y apoyar con mejores profesores a las Instituciones de Enseñanza Superior, para atraer una matrícula mayor y más cualificada.[12]

Algunas investigadoras, sobre todo de la Universidad Pedagógica Nacional, se oponen a aceptar a cualquier profesionista a dar clase, ya que para la cátedra no bastan los conocimientos técnicos, sino la capacitación pedagógica, que sólo se recibe en las instituciones creadas para este fin, como son las normales. En cuanto al rendimiento, en la evaluación misma se vio que los que procedían de otras instituciones de educación superior tuvieron resultados todavía más bajos que los de las normales públicas. El diagnóstico del INEE parece más bien un reclamo para entregar la enseñanza en manos de la iniciativa privada. En el ciclo escolar 2012-2013 el total de escuelas normales era de 489, de las cuales, 271 eran públicas u 218 privadas, es decir, las últimas alcanzaban el 44%, y una matrícula equivalente a un tercio de los estudiantes normalistas.[13]

salón de clases saturadoA estas investigadoras les parece extraño que antes de la Reforma Educativa se hablara de sobresaturación de maestros, probablemente para justificar con este supuesto la falta de apoyo a las normales y para desentenderse del problema. En cambio ahora, apenas dos años después, el INEE habla de falta de maestros. Cesar Navarro se detiene a cuestionar la pérdida de atractivo de los jóvenes hacia la carrera magisterial, ya que sólo ocupan el 72% de los lugares disponibles. Más bien parecen generalizaciones para ceder la capacitación de los maestros a los consorcios educativos privados. El Estado mismo es el que ha impedido la mejora de las normales rurales. En la misma medida en que se deterioran y precarizan las condiciones de la educación pública (particularmente en las normales), se multiplican las escuelas particulares. Parece que el embatese dirige especialmente hacia las normales rurales, ya de por sí demasiado descuidadas (Elba Esther Gordillo sugirió convertirlas en Escuelas de Turismo). Para la concepción de Estado que tenía Lázaro Cárdenas, las normales rurales fueron un pilar. Son legendarias las labores desinnormales rurales 2teresadas y arriesgadas de aquellos maestros, que se remontaban hasta lugares inhóspitos para llevarle los logros de la Revolución. En aquel tiempo se crearon 80 normales rurales para formarlos, de las cuales ahora sólo quedan 17, con el 3.5% del universo normalista y una matrícula inferior al 5% nacional. Si hay tantos lugares vacantes, ¿cómo se explican las movilizaciones de los normalistas en demanda de matrícula escolar, y tantos reclamos de estudiantes normalistas rurales, normales indígenas, bilingües, etc.? Perseguidas y empobrecidas por décadas, han sido sometidas a un régimen de excepción educativo, cuestionada su permanencia y planteada su extinción, como lo demuestra la Isidro Burgos de Ayotzinapa.[14]

Los sindicatos.CNTE El SNTE sigue el mismo modelo corporativo de la mayoría de los sindicatos, cuyo principal objetivo es control de los trabajadores, que a cambio de sobornos para los líderes, negocian las condiciones laborales. De sobra conocida es “La Maestra” Elba Esther Gordillo -ahora tranquilamente en su casa, después de un par de años en la cárcel-, y Juan Días de La Torre, su sucesor, se muestra totalmente obsequioso al Sistema. El sindicato disidente, la CNTE; aunque más independiente, reproduce el mismo esquema poco democrático para con sus agremiados.

 

LA EVALUACIÓN

En toda estrategia; en toda planificación, la evaluación es un elemento que no puede faltar, pues es lo que nos permite ir corrigiendo y adecuando nuestros esfuerzos a los objetivos propuestos. Sin embargo, en el debate que se presenta actualmente en la Reforma Educativa, todo se centra en la Evaluación, cual si fuera la panacea que habrá de resolver nuestro rezago educativo. No se objetaría una evaluación que contribuya a mejorar la calidad educativa; pero para esto, habría que evaluar no sólo a los maestros (lo que, ciertamente, hace falta), sino a todos los elementos: las condiciones en que se encuentran las escuelas, los contenidos de las clases, la gestión escolar, el burocratismo, el presupuesto que se le destina, la actuación de la SEP (comenzando con su titular), los sindicatos… e incluso, a los evaluadores mismos: habría que revisar cuál la concepción y los objetivos de las evaluadoras (se habla, incluso, de empresas extranjeras especializadas en evaluaciones, lo que huele a negocio). Respecto a los maestros, es claro que no se pretende una “evaluación de calidad”, sino una punitiva “evaluación de exclusión”, convirtiéndose así en arma intimidante (“sin despido, no hay calidad”, se dice) Ningún profesionista trabaja a gusto bajo una espada de Democles.[15] Pero curiosamente, la Ley General de Educación (n.21) dice que también los maestros de escuelas privadas habrán de ser evaluados; pero ellos, sin efecto de despido, sino sólo para mejorar la calidad de enseñanza (¡).[16] Es por esto que los maestros dicen no oponerse a la evaluación como tal, sino a la forma de hacerse.

reforma educativa protestas 2Toda evaluación se realiza en conformidad con un parámetro, en este caso, cierto modelo educativo, que no aparece explícito. Ni siquiera los libros de texto van en conformidad con algún modelo que se quiera implementar. En las evaluaciones de PISA y de ENLACE aparecen las exigencias que tiene este Gobierno. Relacionada la Reforma Educativa con las otras “reformas” (especialmente la Energética), se ve que lo que se requerirá ante las grandes inversiones en infraestructura técnica, son trabajadores técnicamente cualificados y de mentalidad sumisa, para seguir ofreciendo mano de obra atractiva y segura. Los maestros no aceptan este modelo neoliberal destinado a empresas extranjeras. Para comenzar, la evaluación propuesta en la Reforma es casi impracticable: cada cuatro años se tendrá que evaluar 1.4 millones de maestros (350 mil cada año).[17] Lo que hace el Servicio Profesional Docente (SPD) se reduce a mera regularización y como se dijo, en forma punitiva: en caso de que el maestro o la maestra no apruebe el examen, supuestamente se le enviaría a cursos de capacitación sobre las deficiencias mostradas, y a los recién egresados de las normales, se les asigna algún tutor. Pero no hay ahora, ni lugares donde enviarlos, ni maestros para capacitar a los reprreforma educativa protestas 3obados (el 64% de quienes presentaron el examen), ni tampoco hay tutores para los egresados, a no ser que los maestros en docencia abandonen la enseñanza de los niños. En caso de no aprobar, se les saca de la enseñanza y se les desplaza hacia otras actividades, sin contemplar los problemas personales que esto implique.

La situación es explosiva. El sector empresarial interesado en la educación y ligado al capital trasnacional presiona fuertemente al Gobierno para que aplique manodura. Un ejemplo emblemático es Claudio X González, presidente de la organización patronal “Mexicanos Primero”. Aunque se presenta como activista social y filántropo de la educación, deja en claro sus pretensiones de hacer negocios en el sector. Cuenta con el apoyo de varias organizaciones empresariales e instituciones de educación superior y quiere convocar a una cruzada contra el magisterio, acusando al Gobierno y a los Partidos Políticos que se le oponen casi de traición patria. Por supuesto, no tiene empacho de tachar a los maestros de “criminales” o “delincuentes”.[18]

Hemos sido testigos de numerosas manifestaciones muy concurridas y de plantones de maestros en unas diez entidades federativas, que incluso constituyeron su telón de fondo en la jornada electoral. Su combatividad y resistencia hace patente que al menos una gran mayoría va por convicción y no por acarreo o manipulación sindical. Apenas el pasado miércoles 25 de junio hubo manifestaciones en cinco entidades, con presencia no sólo de la CNTE, sino de alunas secciones del SNTE (La 19, la 28, la 34). En Sonora denunciaron que el 30% de los maestros de dicha entidad qChuayffetuedarían despedidos por la evaluación. Por supuesto, son condenables algunos actos vandálicos que nunca faltan, y muchas formas de expresarse provocan más rechazo que simpatía en la población, ya de por sí influida por los medios –cosa que deberían tomar mejor en cuenta-; pero es indudable la presión que ejercen. En algunos Estados, se sumaron al boicot electoral (muchas casillas estarían instaladas en escuelas), lo que provocó que Emilio Chuayffet “suspendiera indefinidamente” la evaluación, supuestamente por “fallas técnicas”; pero ante las presiones empresariales, amenazó con evaluar “llueve o truene”, amenazando, incluso, con la expulsión de los maestros que no se sometan a la evaluación. Finalmente, la Suprema Corte Nacional de Justicia (SCNJ), el 24 de junio declaró la evaluación como “constitucional”. Todo evidencia actitudes impositivas, no dialogantes y que no escuchan. Por otra parte, hay que reconocer que a los maestros mismos les ha faltado difundido suficientemente sus planteamientos entre la población (sus 11 puntos, por ejemplo).[19] La ciudadanía más conciente habremos de estar atentos a este problema, pues de la educación depende el futuro del país.

[1] “Magisterio: conflicto vivo”. Editorial del diario La Jornada, 13 de junio 2015

[2] Laura Poy Solano. La Jornada 9 de abril 2015

[3] Laura Poy Solano: 7 enero 2015. La Jornada

[4] investigación cualitativa aplicada a 4, 500 jóvenes de primer ingreso en 11 casas de estudios: siete públicas (las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana, Pedagógica Nacional, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec) y en 4 privadas (Instituto Tecnológico Autónomo de México y en las universidades Iberoamericana, Anáhuac e Intercontinental).

[5] Emir Olivares, 2 de marzo 2015

[6] Por cierto, la UNAM y el IPN dispusieron el examen de admisión el mismo día para disminuir el número de aspirantes en ambos.

[7] Emir Olivares Alonso, La Jornada, 29 y 31 de marzo 2015

[8] Arturo Sánchez Jiménez: “Los 7 millones de “ninis” en la agenda de universidades privadas. La Jornada, 31 de mayo 2015, p.33

[9] Enrique Calderón Alzati: “Educación: la gran contradicción del Gobierno”. La Jornada, 27 de junio 2015

[10] Laura Poy Solano: “Creen 50% de maestros mexicanos que la sociedad no aprecia su labor”. La Jornada 14 de mayo 2015

[11] Tatiana Coll: “Cinco incongruencias del INEE”. Lucía Rivera Ferreiro: “El INEE y los docentes no idóneos: atizando el fuego” La Jornada, abril 2015.

[12] Laura Poy Solano: “Urge formar más maestros; no hay quien cubra vacantes: INEE “, La Jornada 8 del abril, 2015.

[13] Lucía Rivera Ferreiro: “El INEE y los docentes no idóneos: atizando el fuego” La Jornada.

[14] Cesar Navarro Gallegos: “Anuncio de futuro: despoblamiento normalista de la escuela pública”, La Jornada

[15] Algunos maestros rurales, por ejemplo, desarrollan interesantes prácticas de enseñanza adaptadas a las actividades del campo, incluso en las matemáticas (medir un terreno) que haría falta registrar

[16] Hugo Aboites: “Suprema Corte y evaluación”. La Jornada, 27 de junio 2015.

[17] Imanol Ordorika: “Reforma Educativa: engaño, mito y fraude” La Jornada, 26 de junio 2015

[18] Luis Hernández Navarro: “Claudio X González, el energúmeno”. La Jornada. Entre los sindicatos patronales que lo apoyan, está el Consejo Coordinador Empresarial, la Confederación Patronal de la República Mexicana, la Cámara Nacional de Comercio, la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles y el Consejo Mexicano de Negocios. Están, también, instituciones educativas privadas auspiciadas por órdenes religiosas del tipo de la Universidad Anáhuac, la Universidad La Salle de Chihuahua, el Colegio Israelita de México y la Universidad Hebraica. También la ultraderechista Unión Nacional de Padres de Familia y organizaciones fantasma, como la Alianza de Maestros, o asociaciones como Jacaranda Educación.

[19] Hugo Aboites: “Suprema Corte y evaluación”. La Jornada, 27 de junio 2015

10 PUNTOS DE INTERÉS PARA LOS RESULTADOS ELECTORALES

votarLos próximos comicios se dan en un ambiente de tensión, de crispación y hartazgo ciudadanos, de desconfianza al nuevo INE, de violencia inusitada (asesinato de 7 candidatos a puestos de importancia y otros jefes políticos, unas 80 acciones violentas, connatos de boicot a las elecciones, destrucción de material electoral, etc.). Esto hace que esperemos los resultados electorales, pese a la incredulidad de muchos. Propongo el siguiente decálogo de puntos de atención:

  1. ¿Cuál fue el porcentaje del abstencionismo y de la anulación de votos?

Atendiendo cifras de participación en elecciones intermedias anteriores, así como el hartazgo actual de la ciudadanía, los analistas calculan un abstencionismo del 62% del padrón electoral (unos 83,500,000 ciudadanos), y de la votación total emitida, un 8% de votos nulos; es decir, se calcularían poco más de 29 millones de votos válidos; en caso de que esta última cifra disminuyese, sería muy significativo.[1]

  1. ¿Qué porcentaje tuvo el PRI, respecto a la totalidad de votos emitidos, de los votos válidos y de los empadronados? ¿Porcentajes sumando el PRI con el Verde y PANAL?

Se calcula para el PRI un tercio de los votos válidos emitidos; es decir, apenas 10 millones de votos, que sería el respaldo que realmente tiene en el país. Por supuesto, habrá que sumarle los de sus Partidos adláteres Importaría ubicar los ambientes de mayores porcentajes. Los analistas calculan un 34% al PRI

  1. ¿Qué porcentaje obtuvo el PRD? ¿Cómo quedaron el PRD y Morena en el D.F.?

La Izquierda llegó fragmentada y desacreditada. Muchos electores darán un voto de castigo al PRD, y otros esperaron que MORENA, recién fundado, fuese un posible relevo. El DF ha sido bastión de la Izquierda, la pugna entre ambos será cerrada -los analistas calculan un 25% a sendos Partidos-; aunque el número de Delegaciones siga siendo mayor para el primero.

  1. ¿Qué Partidos que perdieron su registro?

Sería interesante si el Verde Ecologista y PANAL lo perdieron.elecciones 1

  1. ¿Cuál fue la composición partidaria con los nuevos Gobernadores?

Se prevé que se repartirán entre el PRI y PAN.

  1. ¿Cómo quedó El Bronco en Nuevo León?

Un candidato independiente podría revelar el hartazgo hacia la “partidocracia”. Por tanto, los Partidos evitarán cuanto puedan el triunfo de un “independiente”

  1. ¿Ganará el Movimiento Ciudadano la alcaldía de Guadalajara?

Las encuestas dan el triunfo a Alfaro, con gran ventaja

  1. ¿Cómo queda la composición del nuevo Congreso?

Importa ver si los Partidos hegemónicos se fortalecieron o si salieron más debilitados

  1. ¿Qué sucedió en Guerrero y en Oaxaca?

Son estas regiones en las que muchos advirtieron que no había condiciones para las elecciones, al menos por Partidos políticos y movimientos radicales tratarán de conseguir su anulación.

  1. ¿Qué tipo de fraude electoral hubo? ¿Cuál va siendo la conducta del INE ante esto?

Los puestos de elección popular ya no son vistos como oportunidad de servicio a la sociedad, sino como aumentar cotos de poder de grupo, así como conquista de espacios para buenos negocios. Las ideologías y los programas no aparecieron en las campañas, pues realmente no parecían importar. Esto explica la rebatiña, los combates de lodo y –presumiblemente- inevitables fraudes electorales.  La legislación reciente ¿habrá podido evitarlo suficientemente? ¿Qué tanto habrá servido esta normatividad que a algunos parece excesiva (500 páginas)?elecciones 6

[1] Jorge Alcocer, en Reforma 2/VI/15

¿QUÉ HAREMOS CON LA “MOTA”?


 Voces por la legislación

El tremendo poderío del crimen organizado, sus efectos corruptores, la violencia de sus acciones, la descomposición del tejido social y la victimización de los consumidores que el tráfico conlleva, así como el evidente fracaso de las políticas oficiales que lo combaten, abren a una seria discusión mundial acerca de otro tratamiento al respecto. Se escuchan con frecuencia voces autorizadas, incluso oficiales, que lo exigen. Para citar sólo las de este mes de mayo, comenzamos con la del Secretario de Gobernación mismo, Miguel Ángel Osorio Chong, quien dentro de la Asamblea ordinaria de la ONU, en la que el 7 de mayo pasado se tuvo un diálogo de alto nivel, se pronunció por la revisión de dichas políticas.[1] Igualmente, el presidente de Colombia, en su reciente visita hecha en nuestro país, el día 8, aludiendo a su temor de que los cárteles mexicanos controlen la producción y tráfico de cocaína en su país, denunció la unilateralidad de Estados Unidos, que mientras allá va legalizando la marihuana por fines medicinales o recreativos, en Latinoamérica la criminaliza, y se pronuncia por un debate hemisférico, ya que siendo un problema global, se requiere de soluciones concertadas.[2] De igual forma, el día 2 de mayo, en varias ciudades del mundo se tuvo la VII Marcha Mundial de la Marihuana, demandando su legalización.[3] En México miles de personas se concentraron cerca del Palacio de Bellas Artes y en la explanada de Ciudad Universitaria, reclamando espacios de zona libre y respeto a la “cultura cannábica”.[4] A principios de marzo pasado se llevó a cabo en Cuernavaca, Mor., el XVI Congreso de Investigación en Salud Pública, en el que voces autorizadas de la ciencia y del Derecho debatieron sobre el tema.[5] A principios de septiembre del año pasado se integró la Comisión Global sobre Políticas de Droga, entre altos funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (el ex secretario de la ONU Kofi Annan) y exmandatarios latinoamericanos y europeos. Entre otros, estuvieron presentes Ernesto Zedillo (México), Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Cesar Gaviria (Colombia), Ricardo Lagos (Chile), Ruth Dreifuss (Suiza), el ex secretario de Estado de Estados Unidos George Shultz, el empresario británico Richard Branson, el escritor Mario Vargas Llosa, etc.[6] Por otro lado, es sabido que en los Estados de Colorado y de Washington se ha permitido el uso de la cannabis indica incluso por fines medicinales, y que otros en 20 Estados de la unión americana está permitido su uso con fines medicinales; que en Uruguay se ha despenalizado su consumo y que en otros países (como Portugal y Holanda) se la tolera en ciertos lugares a la población nacional. Ante estos hechos y declaraciones expondré mi punto de vista, ya tratado en otras partes.[7]

La marihuana

Las drogas somariguana 1n sustancias que modifican el metabolismo somático provocando alteraciones de la conciencia. Pueden ser estimulantes, euforizantes, tranquilizantes, modificadoras de la percepción, etc. Algunas de estas drogas son legales -incluso se publicitan, como los somníferos, los cigarros y el alcohol- y otras son ilegales. La diferencia entre ambas no corresponde siembre a su toxicidad, sino que obedece a intereses del mercado.[8]

La marihuana (“cannabis indica” o “cannabis sativa”) cuenta con una larga historia. Parece ser que es originaria del Himalaya. Hay indicios que fue conocida por los arios, escitios y tracios, así como por los musulmanes sifies. De hecho, del hashish (resina producida por la planta de marihuana) derivó la palabra “hashishins” (asesinos), pues un mercenario (“El Viejo de la Montaña”) la daba a fumar a sus sicarios. Desde antiguo fue conocida en Europa (en un cementerio de Rumania se encontró un bracero ritual con semillas de esta planta). A México llegó durante la época Colonial proveniente de Filipinas, pues es sabido que de la cannabis sabila hasta hce poco se hacían fibras para usos diversos (hilo de cáñamo, ropa y hasta papel). Como el comercio oriental pasaba de Acapulco a Veracruz, en Acapulco comenzó a sembrarse aqumariguana 6ella plana (la “Acapulco Golden”). En la Revolución, fue conocida por los soldados -los “juanes”-.[9] Los revolucionarios la difundieron por todo el país, y  hace poco todavía podía conseguirse “para las reumas” con las curanderas. Fue droga de albañiles, del subproletariado y de los presos…, antes de la revolución sicodélica entre los jóvenes clasemedieros.

La marihuana es actualmente la droga ilegal más consumida en el mundo. En el 2012 se estimaba entre 119 y 224 millones de personas entre 15 y 64 años que ese año la habían consumido al menos una vez.  Según la Encuesta Nacional de Adicciones de 2011, el 1.2% de los mexicanos en ese mismo rango de edad la consumían, y el 2% de los varones la habían probado alguna vez. Ahora parece que el número de consumidores ha aumentado.[10]

¿Por qué se prohibe?

En el mencionado Congreso de septiembre pasado, Ricardo Tapia Ibargüengoitia, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, se hacía esta pregunta. El sicólogo y siquiatra Carl Hart, de la Universidad de Columbia (Nueva York), uno de los mayores neurólogos especialistas sobre el uso de drogas, en entrevista a La Jornada, declaró: “La sociedad paga un alto precio por el enfoque político sobre el control de drogas. La ciencia también paga un precio alto porque pierde credibilidad como consecuencia de acciones políticas que parten de interpretaciones sesgadas de la realidad”.[11]

El aspecto penal de la “yerba”, así como su aspecto ético, dependerán ante todo del daño que ocasione. Se requiere, empero, de conclusiones realmente científicas, hay aún muchos mitos en torno suyo. Pedro Miguel escribió hace algún tiempo en su “Navegaciones” de La Jornada, que el primero a quien se le ocurrió prohibir la marihuana fue al Papa Inocencio VII, en 1484. Recordemos que el contexto histórico era la lucha entre Oriente y Occidente, y el legado pontificio estaba preocupado por desprestigiar a la otra cultura. Se trataba del ancestral antagonismo entre el vino de Occidente y el hashish musulmán, y ambos se demonizaban uno al otro.[12] La situación legal reciente de esta planta se originó en 1937 en Estados Unidos: Harry J. Anslinger –primer comisario de la Oficina Federal de Narcóticos y doctor en bioquímica- la gravó con impuestos para disuadir su consumo. En 1961 fue prohibida oficialmente, siendo colocada en el rubro de “drogas peligrosas”, basándose en el informe del mismo Anslinger. Para él, una sólo inhalación de mariguana bastaba para volver al fumador en violador, asesino y ninfómano (no olvidar que frente a él tenía a los discriminados negros y mexicanos).[13]  Una primera desmitificación se debió a la concienzuda investigación de Fiorello La Guardia, alcalde de Nueva York, realizada durante un semestre en 1947. Concluyó que los daños del consumo de dicha planta no eran tanto como se pensaba; pero la fuerte campaña conservadora antialchólica y antinarcóticos, ignoró dicha investigación.

Se requiere, por tanto, informes objetivos, confiables, ajenos al amarillismo, pues estos producen efectos contrarios a los que pretenden evitar. En cuanto a la adicción, el ya mencionado, Dr. Carl Hart, insiste que esto depende de varios factores, y en todo caso, es menor a otras drogas, como el alcohol o el tabaco (son adictos menos del 9% de los consumidores de aquella), y no suele presentar síndromes de abstinencia. Otro mito es el de que el consumo de la “mota” abre el camino hacia otras drogas más fuertes. No parece confirmarse esto. En cuanto a los efectos inmediatos que se producen al fumarla -que pueden durar algunas horas- es afectar la memoria inmediata, la coordinación motora y el juicio. Por otro lado, la “mota” es un euforizante: el cuerpo mismo produce su propio THC; pero la mariguana los amplifica hasta en un 100% esa euforia y bienestar.

Por supuesmariguana 7to que toda droga es tóxica y perjudica al cuerpo. Esto no se puede desdeñar. Sin embargo, los daños de la mariguana no parecen ser peores que los de otras drogas legales, con tal que no se comience a consumir en la adolescencia, cuando el cerebro aún no se ha desarrollado bien. Se ha observado que cuando hay cierta predisposición a trastornos siquiátricos (la esquizofrenia o paranoia), esta droga los incrementa. La comunidad científica en general coincide que un consumo moderado entre personas sanas y bien alimentadas no produce daños mayores, y en todo caso, éstos son reversibles si se suspende su consumo durante un tiempo. Incluso, como en otras drogas, se han encontrado algunos efectos positivos, tales como ayuda en casos de ansiedad, para la atritis y para menguar los dolores en casos terminales, como el cáncer.

En cambio, lo que ciertamente daña a la sociedad es su persecución penal. En Estados Unidos, el 80% de los encarcelados lo están por casos relacionados con la droga. En México, las prisiones son uno de los lugares donde el narco realiza mayores ganancias. En el hacinamiento carcelario los muchachos si pueden pasar a drogas más fuertes, y a veces son cooptados como sicarios por los cárteles. Se ha repetido que los costos destinados a las prisiones y a la persecución penal de la droga, podrían emplearse con mayor éxito en programas de rehabilitación y prevención. La mayoría de los consumidores no se acercarían a los narcomenudistas si no fuese por buscar la droga, lo cual los hace cómplices y encubridores del tráfico y los vincula a los criminales. Allá por los años sesenta, cuando yo tuve la oportunidad de acompañar a algunos grupos “xipitecas”, conocí a algunos muchachos que fueron llevados al Palacio Negro de Lecumberri y que me platicaron su dramática experiencia.

El narcotráficomariguana 4

Aunque el tráfico de estupefacientes no es la única actividad del crimen organizado, sí es su principal fuente de ingresos. En el año 2001, el entonces Secretario General de Interpol, Raymond Kendall, calculaba las ganancias mundiales totales por este tráfico en 400 mil millones de dólares, “cifra mayor que el comercio internacional de hierro, acero y vehículos de motor; más o menos igual al volumen total del comercio internacional de textiles”[14] Según Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), en 2011 las ganancias anuales por este rubro ascendieron a 2.1 billones de dólares, el equivalente al 3.6% del Producto Interno Bruto mundial.[15] Algunos cálculos consideran las ganancias de los cárteles mexicanos en unos tráfico 1$14 mmdd en la venta a EEUU, más otros 5 mmdd de venta en el país.[16] Siendo la mariguana no más que una yerba, su costo aumenta considerablemente con la prohibición, de modo que los cárteles son los primeros interesados en que no se legalice. Esta empresa ilegal ocupa en el mundo unas 150,000 personas que viven de esto, aparte de otras 300,000 dedicadas al cultivo y procesamiento de mariguana y opio; y ocupan una extensión de territorio, que algunoscalculan en el 25% de la tierra laborable.

Estos enormes capitales, como es de suponerse, se entrecruzan con actividades lícitas. En todos los tiempos siempre ha existido un capital “sucio”, ilegal, combinado con capitales “limpios” -recordemos los piratas del S XVI, como Sir Walter Raleigh, nombrado caballero por la reina de Inglaterra-. Según la misma UNODC, fue el flujo de dinero del narco lo que recuperó el sistema financiero de Estados Unidos de la gran crisis de 2008.[17] En cuanto al lavado de dinero procedente de EEUU, ingresan anualmente al país entre 20 y 30 mmdd.[18] Esta mezcla de capital ilegal contamina todo el sistema financiero y es importante fuente de corrupción. En los últimos años, en nuestro país el Narco ha mostrado su disposición de emplear la fuerza de las armas en defensa de sus actividades. Nuevamente el capital “limpio” acude a su auxilio: La Universidad de Santráfico 2 Diego estima que el promedio de 252 mil armas estadounidenses cruzan cada año la frontera, con ganancias de $127 millones de dls.[19]

La táctica de combate frontal al narcotráfico con recurso al Ejército, en el sexenio de Felipe Calderón costó entre 100 mil y 150 mil muertos y unos 20 mil desaparecidos, muchos de ellos considerados como “daños colaterales”. Los militares, por su objetivo bélico mismo, cometen algunos abusos a los derechos humanos y se desgastan ante la población. En el presente sexenio se ha continuado más o menos la misma táctica. Se han aprehendido varios “capos” importantes; pero no se ha afectado la estructura organizativa, ni sus ganancias, ni gran parte del lavado de dinero. Es por todo esto, que muchos consideran esta táctica de enfrentamiento militar y persecución penal como una “guerra perdida”.

Hacia una nueva regulación jurídica

Creo que ya es momento de revisarmariguana 10 el tratamiento que desde hace varios años se ha dado a este problema, con toda la información y condiciones que ahora tenemos. Muchas personalidades del campo de la ciencia, del derecho y de la política coincidirían en enfocar la problemática desde la salud pública –sin excluir del todo el aspecto policiaco-penal-, canalizando gran parte de los recursos de la lucha hacia programas de prevención y rehabilitación. También hay coincidencias en que el tratamiento debe ser global –al menos hemisférico- y no unilateral, por lo que sería de desear que dicha revisión alcanzase a la ONU misma; aunque prudentemente este cambio debiera sea gradual.

  • Para comenzar, habría que no criminalizar a los consumidores. Éstos son víctimas, más que delincuentess; aunque –a diferencia de otras actividades del crimen organizado, como las extorciones o los secuestros- mantengan cierta complicidad encubridora con quienes les suministran la droga. Ya las legislaciones no castigan al portador de algunos gramos para consumo inmediato personal (a veces hasta grupal, como en Italia); aunque muchas veces haya aún registro o fichaje, lo que se presta a corrupción.
  • El reconocer que la cannabis indica pueda tener usos positivos, se abre la puerta a cierta regulación más flexible, por ejemplo, para uso medicinal.
  • Ya que su consumo para fines meramente recreativos –ya aceptada en algunos Estados de la Unión Americana- no parece de momento que pueda darse fácilmente en nuestro país, los consumidores que se manifestaron este mes reclaman al menos ciertos “espacios libres”. Hay que recordar que Holanda, por ejemplo, acepta “fumaderos” legales; aunque reservados a sus connacionales.mariguana 8
  • Nadie propone la venta libre indiscriminada. Ya sabemos que el Mercado prescinde de consideraciones éticas, y no pareciera conveniente una publicidad indiscriminada. En Uruguay, la yerba se puede comprar en establecimientos, lo que libera a los consumidores a relacionarse con el hampa, y posibilita cierto control por parte del Estado, garante de la calidad del producto (hace poco se supo de varias muertes por la venta de mariguana sintética, altamente tóxica).

Como se ve, parece que se marcha hacia una revisión jurídica, que si no es de “legalización”, al menos de “despenalización”. Sin embargo, aparte de lo jurídico queda la cuestión moral y religiosa.

Aspecto religioso

Cada vez va quedando más claro que ante la realidad irreversible de un Estado laico, en donde coexisten grupos con diversas  posiciones y mentalidades, para una orientación moral, la Iglesia ha de dirigirse sobre todo a sus feligreses; aunque tnga derecho a proponer a todos los ciudadanos sus argumentos; pero ya no es posible utilizar el aparato de Gobierno para imponer a todos la propia visión proveniente de la fe. Esto puede aplicarse al asunto de la nueva regulación de las drogas.

droga y mística 2En varias culturas –especialmente las animistas-, se observa la vinculación entre cultura, religión y droga, utilizando ritualmente ciertas drogas para provocar estados extáticos, supuestamente místicos. En algunos cultos dionisíacos griegos, se ingerían ciertas pociones, que entre los romanos tuvieron a Baco la embriaguez alcohólica. En México son conocidos los hongos alucinantes entre los mazatecos y el peyote entre los huicholes. En el Medio Oriente, la diferenciación entre musulmanes y judíos (los dos hijos de Abraham) se marcaron por sus respectivas drogas (el opio o el alcohol), y quizás de ahí venga la precaución del “pan ázimo”, es decir, sin levadura (para evitar algún tipo de hongo similar). La cultura judeo-cristiadroga y mística 3na prefirió el vino, “que alegra el corazón del hombre”, aconsejado si se bebe con moderación, y convertido en la sangre de Cristo, es objeto de comunión sacramental con Él. Las culturas orientales tradicionales privilegian la meditación trascendental como medio para alcanzar el Nirvana, o la intuición holísitca de inmersión en el Todo, para lo cual se requiere la plena conciencia, para lo que cualquier droga resulta un impedimento.  Igual sucede para la mística cristiana, como lo afirmó Pablo VI

La mayoría de las religiones poseen cierta moralidad derivada de sus presupuestos. Para el cristianismo, toda adicción es un vicio, una forma de esclavitud y disminuye la voluntad, los efectos positivos podrían alcanzarse con modalidades de oración autentica (poco conocidas). Sin embargo, a veces el estrés y los problemas de la vida parecen manejarse mejor con ayuda de algunas sustancias, principalmente los ansiolíticos. A veces una copa de vino nos hace sentirnos mejor, y lo mismo sucede con un cigarrillo, una tasa de café y –no se ve por qué no- “darse las tres con la mota”. En personas adultas, bien alimentadas y sin patologías síquicas notorias, podría ser posible consumirla con moderación; aunque en la actualidad haya el inconveniente de relacionarse de alguna forma con el hampa y el crimen organizado. Por tanto, no parecería mal alguna forma de normatividad que lo evite.

[1][1] La Jornada, 8 de mayo 2015

[2] Proceso, 8 de mayo 2015

[3] 2 de mayo (2-05), recordando que en las claves policiacas, un “205” se refería a un consumidor de cannabis.

[4] La Jornada, 3 de mayo 2015

[5] La Jornada, 25 de abril 2015, p. 2

[6] La Jornada, 8 de septiembre 2014, p 31

[7] Piedra Rodante, septiembre 1972; “La Contracultura como Protesta” Ed Joaquín Mortiz, México, 1976, pp 64-83. “Entre Pasillos y Escaparates: el Mall signo de nuestro tiempo”, IMDOSOC, 2010, pp 203-221; “Historia y Profecía”, 97-104….

[8] “La Contracultura…” o.c., pp 87-113

[9] Quiero imaginar que su nombre vino de una de esas “adelitas” o “marías”, de nombre Juana, vieja reumática que la vendía, con dificultad para moverse, “porque no tiene, porque le falta, mariguana qué fumar”

[10] La Jornada, 9 de julio de 2013 p.36

[11] Entrevista en La Jornada, 28 de junio de 2014

[12] El autor cita el texto “Cannabis: salud, legislación y políticas de intervención”, de Juan Pablo García Vallejo en su “Gacetta cannábica”.

[13] Ricardo Tapia Ibargüengoitia , investigador el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, en el Congreso mencionado

[14] Reuters, 1 de enero 2001. Citado en mi libro “Entre pasillos y escaparates” o.c., p 210.

[15] PROCESO, 29 de noviembre de 2011

[16] David Johnson, Agencias, 9 de marzo 2009. Citado en “Entre Pasillos y Escaparates…” p. 210

[17] PROCESO, 1989, 14 DE DICIEMBRE 2014, P 54, citado de The Guardian por John Acherman.

[18] La Jornada, 2 de junio 2010.

[19] John Ackerman, citado nota 16

ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

 

votarLas elecciones, en nuestra imperfecta “democracia representativa”, son, con todo, un tiempo de interés que condensa la relación polítautoritarismoica de la población. El próximo 7 de junio seremos convocados una vez más para expresar nuestras preferencias; por más que nuestra escasa conciencia ciudadana no se sienta muy motivada en las elecciones intermedias. Los sacerdotes tenemos restricciones legales para hacer propaganda en favor o en contra de cualquier Partido político. Aunque se sobre entienda que esto se refiere a cuando estamos en funciones, los ciudadanos mismos muestran desagrado cuando lo hacemos. La normatividad eclesiástica también nos restringe tales derechos, atendiendo la función de los clérigos para integrar comunidad, por encima de preferencias políticas; pero al mismo tiempo, las razones de evangelización, no sólo nos permiten, sino que nos exigen contribuir a la formación política de la feligresía, por las implicaciones existentes entre la fe y la vida. Dentro de este mismo espíritu, vaya esta sencilla aportación, esperando suscitar algunos comentarios que nos ayuden a todos a una mejor decisión democrática.

El ineludible contexto global

Ningún proceso electoral de cualquier parte del mundo puede prescindir actualmente del contexto global. Partiendo del reconocimiento de la dominación mundial ejercida por una “superclase” -directivos de megacorporaciones y grandes fortunas-, mediante un modelo económico injusto que concentra la riqueza en proporciones nunca antes imaginadas, dejando en el abandono a creciente población “sobrante” (si se exterminara, se ahorraría energía para provecho egoísta de aquellos privilegiados), y que conduce a la destrucción acelerada del Planeta. Ante la dominación poderuniversal de este “Estado Trasnacional”, los tradicionales “Estados-Nación” pierden cualquier otra razón de ser, que no sea la del control poblacional local. Para este propósito, ese Estado Trasnacional procurará mantener en el poder a una élite criolla manejable, a la que comparte ciertos beneficios, la cual, a su vez, está además controlada por agentes vinculados al exterior -los llamados “poderes fácticos”-: ejércitos “de ocupación”, mass-media mundializados, funcionarios de grandes corporaciones trasnacionales, una economía dictada por grandes instituciones financieras mundializadas y todo esto, con el apoyo del armamentismo y espionaje norteamericanos, etc. Para no caer en maniqueísmos, se puede reconocer que ya no es posible regresar al modelo “desarrollista” anterior, y que el neoliberalismo ha aportado algunos elementos civilizatorios (la flexibilidad, la “resilencia”,[1] la transparencia, la globalización, etc.); pero con todo y esto, queda patente la esencia sistema necrófila y suicida de dicho Sistema, por más que se intente justificar, presentándose como racionalidad modernizadora y única vía para el mejoramiento universal, o al menos como “el mejor de los mundos posibles”.

Obviamente, la dominación global no es total. En todo el mundo está creciendo la indignación. Va surgiendo por doquiera una sociedad civil mundial que genera una infinidad de experiencias alternas que, además, se van interrelacionado (sobre todo, gracias a las “redes sociales” y la facilidad de comunicaciones). Es así que se va creciendo la toma de conciencia ecológica, de defensa y prevención de los derechos humanos, de comunalidad, de equidad de género, de otras modalidades participativas de la democracia, etc. Los Gobiernos nacionales ejercerán sus funciones con mayor o menor autonomía. En Latinoamérica algunos países del Sur se han aliado para resistir mejor a las directrices del Imperio, como pudo verse recientemente en la Cumbre de Panamá. De aceptar este diagnóstico, parece claro que nos estamos acercando a una polarización entre ambos proyectos, que se podrán convertir en los próximos años en la batalla decisiva por el futuro de nuestro Planeta. Es, por tanto, esta situación la que sobre determina la coyuntura política de cualquier país.

La coyuntura actual de Méxicofraude

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Además del telón de fondo mundial, los ciudadanos informados tampoco pueden prescindir del análisis del propio país. En las tres últimas décadas, los diferentes Gobiernos se fueron adaptando al modelo neoliberal hegemónico ( PRI y PAN, con anuencia implícita de la supuesta Izquierda). La desilusión por la llamada “transición democrática” panista, propicio el retorno del PRI, pregonado como “nuevo”; pero en realidad heredero de los antiguos vicios antidemocráticos, ejemplificados por una Presidencia inepta, frívola, corrupta, cínica y de tendencias autoritarias.

El Gobierno puede preciarse ante el exterior de sus supuestos logros: la 13ª Economía mundial, tomando como criterio el dudoso PIB (por encima de España, Suiza y Holanda). Posee una sólida planta industrial (minería, industria automotriz); aunque ésta sea extranjera, ubicada aquí debido a las “condiciones favorables” ofrecidas. Se pasa por alto, empero, que la mayor parte de la población se encuentra en la pobreza, tanto la extrema (un 23%, estancada desde hace 20 años), así como el 63% en pobreza relativa. El diagnóstico elaborado por el Tribunal Permanente de los Pueblos, muestra a nuestro país como ejemplo palmario de las consecuencias negativas que pueden producirse con la entrega que un Gobierno apátrida puede hacer de su país a los intereses extranjeros trasnacionales, en contra de su población. Las publicitadas Reformas Estructurales -tan aplaudidas por los patronos del Extranjero-, comienzan a mostrar sus efectos negativos en la población: la reforma laboral deteriora en mucho las conquistas de los trabajadores, quienes reciben un salario de los más bajos del mundo; la reforma educativa, con su enfoque tecnicista, quita la seguridad laboral de los maestros y está acabando con las normales, prefiriendo egresados de otras profesiones a los de carrera magisterial, con lo que la educación seguramente no saldrá de los últimos lugares de la OCDE; la reforma energética ya ha desmantelado PEMEX y pone a disposición de los extranjeros el territorio nacional y los recursos del subsuelo; la reforma fiscal está afectando a los pequeños empresarios y disuade la inversión; la reforma en telecomunicaciones ha permitido que en este trimestre Televisa haya obtenido casi dos mil millones de pesos en ganancias, a cambio de sus apoyos… Estas Reformas se complementan con otras leyes en proceso -necesarias, pero insuficientes-, como la Ley de Agua, que favorece el “fraking” de las petroleras, sustrayendo y contaminado el líquido vital de las poblaciones indígenas y campesinas, para canalizarla hacia las grandes agroindustrias o a megaproyectos hidroeléctricos para uso industrial. El Programa Nacional de Seguridad Pública para lo que resta del trienio, logró, es verdad, encarcelar a unas cuantas cabezas; pero no remedia la debilidad institucional en algunos Estados, que abandona su gobernabilidad al crimen organizado; se sigue descomponiendo el tejido social, aumentan los delitos de fuero común y se cuentan por cientos de miles los desplazados en su población. Las leyes sobre Transparencia y Anticorrupción parece obedecer a la coyuntura electoral, dejando impunes a los altos funcionarios de los tres poderes y en los tres niveles (Presidente, Gobernadores, presidentes municipales). A esto se puede añadir la imposición de incondicionales del Partido oficial en algunos organismos “independientes” (como el Secretario de la Función Pública Federal o incluso el nuevo Ministro de la Suprema Corte de Justicia)

En cuanto a la Economía,  lo que aparece es que se está yendo a pique, como el estancamiento y bajo crecimiento, o el incremento irresponsable de la deuda pública. Seguramente que son verdaderas las causas externas (como la baja del precio del petróleo, el aumento de créditos norteamericanos, el estancamiento en la economía global); pero decisiones que se toman, en vez de atender a las necesidades de la población mayoritaria, se orientan hacia los sectores pudientes, especialmente los más relacionado con el exterior. Así, se da tratamiento fiscal privilegiado a las grandes fortunas, se apoyan megaproyectos para empresarios consentidos, se dan facilidades desmedidas a inversionistas extranjeros, etc.; mientras se restringe el gasto público y se sacrifica el gasto social, con precariedad en la educación y la salud pública; el desempleo, las condiciones laborales deterioradas, las pensiones inseguras, los créditos difíciles para los pequeños ahorradores (agravado por dificultades para las cajas de ahorro comunitarias).

Como era previsible, este proyecto no puede implementarse sin la violación sistemática de derechos humanos: la desaparición forzada (los 43 de Ayotzinapa y los otros 23,000), las ejecuciones extrajudiciales (Tlatlaya, San Fernando, Apatzingán), la tortura “generalizada”, el encarcelamiento político de líderes, el desplazamiento de cientos de miles de residentes, el hostigamiento a periodistas críticos (Aristegui), la manipulación de la opinión pública por medios incondicionales demasiado favorecidos (Televisa), y una política migratoria que hace el trabajo sucio a los Estados Unidos. Consecuencias de todo esto es el crecimiento de los delitos del fuero común; pero sobre todo, los del crimen organizado, infiltrado por doquiera. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha pretendido ocultar al mundo esta situación; pero esta política se ha revertido en desprestigio del país.

La tremenda situación del país, puesta al descubierto por los hechos de Ayotzinapa, ha provocado la pérdida de confianza en las instituciones. La crispación y el hartazgo de la población alcanza a toda la clase política en su conjunto: congresistas que más que legislar para salvaguardar los intereses de la población, buscan los suyos propios y la manera de hacerse con el rápido enriquecimiento; los cuantiosos recursos que reciben los Partidos Políticos acabaron con la militancia convencida y diluyeron smanipulación TVus ideologías; el Ejército y la Policía son acusados de numerosos abusos, de hermetismo ante cualquier indagación y de crímenes de lesa humanidad; el Ejecutivo alardea su cinismo, con la corrupción, el nombramiento de incondicionales al frente de instituciones destinadas a las regulaciones internas e incluso, con los intentos de someter la Suprema Corte de Justicia a intereses partidistas… y un largo etcétera. La costosasdesconfianza institucional alcanza al Instituto Nacional Electoral mismo (INE), que ha dado muestras de “partidización” y de arbitrariedad y mucha gente piensa que no se garantiza el sufragio limpio. Tenemos unas elecciones sumamente costosas e inútiles. El bombardeo de spots partidistas, que se neutralizan unos a otros, que se agreden y descalifican mutuamente o con propuestas voluntaristas sin programas ni proyectos para implementarlas… dan la impresión de que lo que se disputa es cual sea la mejor compañía publicitaria que diseñe la campaña más eficaz de mercadotecnia para inducir el voto de los desinformados.

Alternativas electorales

  1. El abstencionismo.- Votar o no votar será la primera decisión que habremos de tomar. La Conferencia Episcopal Mexicana, haciéndole “de facto” el juego al Sistema, condena la abstención; sin embargo hay sectores críticos dentro de la misma Iglesia que la promueven.[2] Me parece que en el momento actual se trata de una opción perfectamente válida, con tal de que no se trate del abstencionismo apático o desinteresado de lo cívico, sino redesque pretenda dar un mensaje que descalifique este “Estado de usurpación en contra de la población”, e incluso, de la insuficiencia de la actual “democracia representativa” -las modernas tecnologías de comunicación podrían hacer más participativa la democracia con otras modalidades, como el referéndum, el plebiscito, la revocación del mandato, etc.- apostando a un nuevo Constituyente que elabore una Carta Magna. La postura parece congruente y un signo de repudio a todo el Sistema; aunque plantea varios interrogantes:
  • La abstención, al disminuir el número de votos, disminuye las diputaciones plurinominales, las cuales son un recurso para que los partidos de oposición tengan mayor representatividad, por lo que se favorecería a los partidos mayoritarios.
  • Una nueva Constitución significa un nuevo pacto social entre diversas facciones. Para asegurar una correlación de fuerzas favorable, se tendrían que concertar amplias alianzas y gran participación ciudadana (se habla de formar cuadros en aldeas, barriadas, etc), lo que implica una gran organización a un plazo más bien largo, pues se pretende elaborar dicha Constitución al margen –o en contra- del Estado.
  • Para enviar una señal inconfundible, el abstencionismo tendría que alcanzar un porcentaje significativo, para que no fuese leído como simple apatía o desinterés ciudadanos. No se puede ignorar la gran masa ingenua susceptible de manipulación.
  1. La anulación del voto (o romper la boleta) sería una variante a la propuesta anterior, con la ventaja de que esto no afectaría las diputaciones plurinominales. Sin embargo, el mensaje enviado por medio de esta protesta se leería simplemente como que ninguno de los candidatos presentados ofrece garantías. Pero el problema es sistémico: cualquier Partido o Candidato, por honesto que sea, al entrar en la estructura, probablemente termine siendo fagocitado por ella.
  1. Una opción partidista de Izquierda, que resistiera al modelo económico-político hegemónico en favor de otro alterno, propuesto desde las mayorías empobrecidas, sería la misión de una Izquierda auténtica. El problema es que mucha gente se ha desencantado de las izquierdas mexicanas, pues han mostrado poca claridad en sus objetivos finales. El caudillismo ha dividido a la oposición -pecado sempiterno de las Izquierdas- y la corrupción ha entrampado a estas opciones alnegocioternativas. Entiendo que algunas de estas corrientes aleguen que se inspiran en la vía de “revolución pasiva”. Esta táctica para la toma de poder, propuesta por Antonio Gramsci, contempla constantes y crecientes acciones de negociación, avances y retrocesos, alianzas, toma de posiciones… sin oposiciones frontales, que poco a poco vayan reduciendo la función de dirigencia de las clases hegemónicas, las cuales tan sólo se queden con la de dominación, signo de su debilidad. En principio, parece una táctica adecuada para estos momentos; pero a condición de que no se confundan las tácticas con la estrategia final. No debiera perderse de vista que el objetivo final al que hay que dirigirse es una sociedad más justa y libre; una economía socializada que pusiese límites éticos al Mercado, lo que supone colocarse desde modelos alternos al neoliberalismo y su hegemonía planetaria. Las acciones propuestas tendrían justificación sólo como táctica; mientras se va avanzando hacia el proyecto final. El riesgo es que las ambiciones personales o grupales, las ansias de poder y las ingenuidades y torpezas puedan quedarse en un reformismo amorfo.
  2. Diversificar los votos.- En las circunstancias actuales, algunos van a diversificar sus votos: para la elección de autoridades locales, creen que lo mejor sea fijarse más en las personas que en los Partidos que las postulan, pues en el micronivel, aquellas suelen ser mejor conocidas. En cambio, para las diputaciones, se identificarán con alguna de entre las opciones de izquierda, aumentando la fuerza parlamentaria en espera de que más tarde pueda formarse un Frente común. Esto requiere mayor información; pero tiene el riesgo de convalidar la estructura actual.

Cualquiera de estas opciones parece respetable, con tal de no favorecer con el voto aquellas candidaturas que no se deslinden de la corrupción y que apoyen de cualquier manera la hegemonía mundial. Habrá que continuar informándonos y comunicándonos para aprovechar esta coyuntura para lo que creamos más cerca de una alternativa aglutinante, clara y convincente.

[1] Resilencia: “Capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad, para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento”.

[2] Javier Sicilia, Mons. Raúl Vera, el P Solalinde, etc

PASCUA DE RESURRECCIÓN

La resurrección de Jesús es el fundamento de nuestra fe. Es importante recordar cómo fue leída por la Iglesia primitiva.

EL JUICIO DE DIOS

El pueblo de Israel –incluyendo los discípulos mismos-, se encontraban dos versiones antagónicas acerca de Jesús: ¿Quién fue este hombre tan discutido?

Jesús había deslegitimado firmemente la versión oficial de los Sumos Sacerdotes: la degradación de la Ley, su legalismo vacío y opresor del pueblo, su obsesión por la impureza ritual (la “mancha”), los enredos bíblicos de los escribas (“¡… cierran a los hombres el reino de los cielos! ¡No entran ustedes, ni dejan entrar a los que lo intentan!”). Traía una nueva propuesta religiosa, en continuidad con lo mejor de los profetas, dando prioridad al amor por encima de los holocaustos y tradiciones que habían perdido la razón de su origen. Ya hablaba más claramente, diciéndose venir de parte de Dios, e incluso, dando a entender que era Dios, su mismo Hijo.

Los Sumos Sacerdotes del Templo.- Eran las autoridades religiosas legítimas y conservaban aún mucha autoridad; también ellos hablaban en nombre de Dios. El Sanedrín, máxima autoridad, había condenado a Jesús en un juicio (si bien con varias irregularidades), acusándolo de blasfemo y de oponerse al ritual sacrificial. Es verdad que hacía incuestionables milagros que no podían atribuirse a medios naturales; pero los sacerdotes los explicaban por tener pacto con el Demonio. Ya que esta acusación la lanzaron cuando Jesús había curado a un enfermo, entonces atribuido a posesión diabólica, la acusación caía por su propio peso (Satanás expulsando a Satanás).

El pueblo eRESURRECCIÓN 1staba confundido y expectante. Las posiciones eran inconciliables y ambas se remitían al mismo Dios como a su fuente. Se esperaba entonces que Dios mismo se pronunciara; pero Dios calló. Ese silencio de Dios que Jesús en la cruz sintió como abandono. La Resurrección de Jesús fue el pronunciamiento necesario de Dios. El libro de los Hechos de los Apóstoles recoge varias veces el relato de la Resurrección, pudiéndose notar claramente un mismo esquema, en el que el juicio último de Jesús lo da Dios mismo, quien no estuvo de parte de los venerables Sacerdotes del Santuario, sino de parte del ajusticiado, a quien ellos mataron:

“… Jesús de Nazareth fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes con los milagros, señales y prodigios que Dios realizó por su medio… A este hombre, entregado conforme a los planes y propósitos que Dios tenía de antemano, ustedes lo crucificaron y le dieron muerte por medio de paganos sin ley. Pero Dios… lo resucitó, porque la muerte no podía retenerlo …. Y todos nosotros somos testigos de ello” (Hch 2, 22-32)

 

EL TESTIMONIO

Le Resurrección de Jesús, siendo la verdad fundante de la fe, más que tratarse de un dogma abstracto, es considerada como una verdad históricresurrección 3a. Sin embargo, en la discreción de los Evangelios, no se trató de un evento público ni espectacular. Su credibilidad se remite a que hubo testigos de este hecho, y que tales testigos fueron dignos de crédito. En la narración de los Evangelios se entrevé que no tenían predisposición para aceptar alguna alucinación provocada por su expectativa. Más bien se muestra hasta cierto escepticismo. Algo confuso, es cómo fue posible que estando presente Jesús, fuese confundido por sus amigos más cercanos: Tomás tiene que meter su dedo en las llagas; María Magdalena lo confunde con el jardinero; dos discípulos que caminan 10 Kms. con Él, y lo confunden con un caminante; el núcleo más allegado de discípulos, que frustrados vuelven a la pesca, lo confunden con un desconocido que desde la orilla pudo notar mejor el cardumen… ¿Qué se nos trata de decir? ¿Qué no estaban predispuestos a aceptar una resurrección, después de haberlo visto tan espantosamente muerto? ¿O que el cuerpo de resucitados asume otra figura más espiritualizada (traspasa paredes)?

TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN

El espíritu de Cristo resucitado sigue actuando entre nosotros para continuar su obra. Este es un hecho confortante que nos gustaría pregonar. Pero aceptarlo, implica aducir al menos, signos, y como los apóstoles proclamaron su testimonio del Resucitado, dos milenios después nos toca hacerlo a nosotros. ¿Cómo podremos convertirnos actualmente en testigos suyos? Propongo cuatro actitudes:

  1. La alegríRESURRECCIÓN 2a.- Decía Chesterton que “la alegría es el gigantesco secreto de los cristianos”. Por eso decía Santa Teresa, que “un santo triste es un triste santo”. La alegría del Evangelio es la actitud preferida del Papa Francisco. De alguna forma, toda tristeza se relaciona con la muerte (la enfermedad, la ausencia o separación de un ser querido, la frustración de nuestros planes… son una antelación); pero si creemos que Cristo resucitó, la muerte ha quedado vencida y nuestra alegría es plena.
  2. La valentía.– Quien cree realmente en la Resurrección, puede afrontar con valor cualquier desafío por el Reino. Por supuesto, el valiente no es el que no tiene miedo (ese es el “temerario”), sino el que teniéndolo, no se deja llevar por él (sería el “cobarde”) y lo sabe superar. Hemos de tener miedo de nuestros miedos, que son los que nos hacen claudicar. A un cristiano miedos nadie lo ha de tomar en serio.
  3. La esperanza.– Es la virtud que nos da seguridad que las promesas se cumplirán. No se trata de una esperanza ingenua, pues ignoramos cómo se haya de cumplir. Ante la situación mundial, el principal problema religioso actual no es la falta de fe, sino la falta de esperanza. Pero si Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, significa que su utopía, el ideal por el cual vivió y por el cual murió, sigue siendo realizable y que se cumplirá. Ante este mundo de opresión y de muerte, creemos que “otro mundo es posible”, y por tanto, que vale la pena luchar por él.
  4. El amor.- Amar significa morir un poco; renunciar al egoísmo. Cuando falta la esperanza, sólo queda lugar para gozar el presente; aunque sea de forma egoísta y a costa de otros. Pero quien cree en la Resurrección puede amar más fácilmente, y esta actitud se vuelve la fuente primordial de la espiritualidad.

EL BAUTISMO

La resurrección de Jesús no es un simple “happy-end” –el triunfo final de nuestro héroe-, sino que es algo nuestro: morir con Él para resucitar con Él. Nuestro bautismo fue un “paso” (Pascua), como el de los israelitas a través del agua, de la esclavitud a la libertad; de la muerte a la vida. Desde entonces se supone que vivimos ya una vida nueva y que la muerte (la angustia ante conciencia de nuestra inexistencia en el mundo) puede quedar superada, y por tanto, podemos entregarnos más plenamente a nuestro compromiso.

MI VERSIÓN DE LA SEMANA SANTA

Durante tres años Jesús desarrolló intensamente su misión itinerante como Mesías, recorriendo todos los pueblitos de Galilea. Los sábados predicaba en sus sinagogas; a campo traviesa, relataba sus bellas parábolas a partir de lo que se vivía; curaba a los enfermos, y denunciaba acremente a los escribas y a los omnipresentes fariseos, por su interpretación distorsionada de las Escrituras, su ritualismo, legalismo y obsesión por las impurezas, que habían vuelto opresiva la religión para el pueblo pobre. Mucha gente lo seguía entusiasmada. Jesús veía que los frutos estaban ya maduros y la cosecha, pronta. Lo que ahora procedía era dar un pronunciamiento fuerte y claro; una denuncia profética contra la Teocracia judía, y ¿dónde mejor que en el Templo de Jerusalén mismo? Se enfrentaban dos formas antagónicas de interpretar las Escrituras, sin componendas posibles entre estas ellas. Estaba claro que no se iban a convertir las autoridades religiosas, bloqueadas por defensa de sus intereses; y Jesús tampoco iba a dar marcha atrás. Se preparaba un “choque de trenes”, y una de las dos interpretaciones habría de caer. Jesús era conciente que corría riesgo de muerte; pero era necesario este pronunciamiento para culminar su misión.

Decidió, pues, sudom deRamosbir a Jerusalén. Por seguridad, se instaló unos días en las riveras del Jordán, justo donde Juan había estado bautizando, en espera de la fiesta de la Pascua, la principal del año ritual judío. Para ella, subían al templo unos 60,000 peregrinos, muchos de ellos, de la “diáspora”, con mayores recursos económicos. Jesús subió con un grupo, y pronto fue reconocido –había estado en su pueblo, sanado a algún familiar y recordaban sus enseñanzas-. Entusiasmada la gente, lo aclamó con el canto mesiánico del “Hossana”, señal de que, por fin, lo habían reconocido como tal. Los muchachos subían a los árboles a cortar palmas y ramos de olivo, también éstos, signos mesiánicos. Quizás, aprovechando ese tumulto, algún grupo de zelotas –patriotas que, con motivaciones religiosas, combatían a los romanos mediante actos terroristas-, y uno de ellos mató a un soldado romano (Barrabás será condenado “por un homicidio durante el motín”) . Los sacerdotes del Santuario estaban alarmados. El pueblo aclamaba a ese galileo como el Mesías, y si los romanos descubrían que no podían ya controlar al pueblo, les quitarían sus privilegios (su templo, su Ley,  su diezmo…).

Como cualquier israelita, a poco de llegar Jesús a la Ciudad Santa, se dirigió al templo. Éste era una gran fortaleza, donde los ricos guardaban sus tesoros. En ese tiempo, estaba en restauración, empleando para ello unos 18,000 obreros por turnos. Jesús, como en otras de sus visitas al Santuario, se topó con el desagradable espectáculo del mercadeo religioso. El sistema de sacrificios implicaba la venta de animales para las ofrendas, para evitar que los peregrinos los trajeran desde su pueblo o del exterior. Los varones mayores de 21 años que llegaban de lejos, aprovechaban para pagar su diezmo. Los sacerdotes rehusaban recibirlo en las monedas romanas en circulación, pues el denario tenía grabada la efigie del “Divus Caesar Augustus” –la divinización de la autoridad imperial-, lo que lo convertía en una medalla idolátrica. Para evitarlo, el Templo acuñaba su propia moneda, tan sólo con el sobrio nombre de Yahvé. Esto implicaba gran cantidad de funcionarios -cambistas, certificadores de la pureza de los corderos, vendedores de alimento y bebida-. Los sacerdotes del Templo toleraban todo ese tráfago, con pretextos prácticos; aunque según las malas lenguas, era negocio personal del Sumo Sacerdote Annás (cobraba derecho de piso). Esta vez, Jesús se detuvo recriminador. Al fijarse en la actitud del Profeta de Galilea, los mercaderes (una buena turba) se arremolinaron expectantes, frente a Él. Pero ahora, Jesús tenía detrás de sí a bastantes partidarios. Si, como suele pintarse, Jesús hubiera arremetido a “riatazos”, se hubiera armado la gresca. Más verosímil parece imaginar que Jesús, con su autoridad amorosa,  comenzara atacando la conciencia de aquellos judíos, en el fondo, religiosos –“Mi casa es casa de oración. Ustedes la han convertido en un mercado; en cueva de ladrones”-. No podían dejar reconocer esto; pero allí estaba su negocio. Quedaron indecisos. Entonces Jesús comenzó a arriar a algún becerro, que se fue tumbando cualquier mesa de cambio. El dueño se fue tras del animal y otros más lo siguieron. Lo más importante del episodio es su valor simbólico: al condenar el mercadeo de lo sagrado, Jesús estaba poniendo el dedo en la llaga de esa religiosidad del Santuario: era el Sistema de Sacrificio, con sus ofrendas y holocaustos, lo que fundamentaba el comercialismo religioso. Su denuncia, embonada con la tradición profética, fue tan clara, que mereció que al punto que el Sanedrín se reuniera. El Sanedrín era el poder legislativo y sobre todo, el judicial. Estaba integrado por los Sumos Sacerdotes (puestos por Herodes), los escribas (en ese tiempo, algunos eran “saduceos” helenizantes que no creían en la resurrección) y por los “ancianos” o patriarcas terratenientes. SE sintieron amenazados y decidieron entonces su condena.

Durante los breves días que pasó Jesús en Jerusalén, aprovechó para enseñar a sus discípulos y simpatizantes en el Templo mismo, sin que los sacerdotes pudiesen impedírselo –los soldados enviados a arrestarlo, terminaron convertidos-. Durante el día, sus seguidores lo protegían, y por las noches, se escondía. No se podría, pues, arrestarlo antes de la fiesta, sin algún traidor. Mucho se ha especulado sobre las razones que tuviera Judas para entregarlo. No parece creíble la versión de Juan de que su único móvil hayan fuesen las 30 monedas (que, además, devolvió). El grupo de apóstoles habían sido reclutados representando los diversos grupos sociales: Santiago simpatizaba con los fariseos; Judas, Simón “El Fanático” y quizás Pedro, con los zelotas; en cambio, Leví (Mateo) pertenecía a los publicanos, quienes al cobrar los impuestos y extorsionar, eran colaboracionistas de los romanos; Felipe se relacionaba con los prosélitos griegos de la Diáspora… (la convivencia entre ellos no ha de haber sido fácil). Es probable que Judas, fascinado por la acogida tumultuosa del Domingo de Ramos, se haya sentido defraudado, pues Jesús desaprovechaba estos momentos favorables para instaurar su Reino mesiánico y expulsar a los corruptos sacerdotes del Santuario, y desilusionado, lo entregó.

El Sanedrín condecrucificción 1nó al profeta subversivo con una apariencia de celo por la ortodoxia, deslegitimándolo con falsos testimonios y tergiversando sus enseñanzas. Sin embargo, los romanos se habían reservado la pena capital, y los Sumos Sacerdotes sabían bien que aquellos no darían importancia a estas cuestiones, como la blasfemia. Habría, pues, que fabricarle un delito de índole política, único que podría merecerle la muerte: la instigación a la subversión –decirse rey y prohibir el pago de impuestos-, lo cual era castigado con el suplicio de la cruz, la forma más ignominiosa y cruel de morir.

Se ha especulado también sobre la volubilidad de las masas, que el domingo lo aclamaron y el viernes exigieron su crucifixión. Desde luego, pudo contar la manipulación de los Sumos Sacerdotes y el clima de hostigamiento que ya se había formado; pero no podemos dejar de contar que la multitud que lo acompañó a la entrada estaba compuesta principalmente por galileos, mientras que la “turba de Jerusalén” estaba formada por los judíos a quienes Jesús quitó su negocio. Los romanos eran conocidos por su sentido de la justicia legal (el Derecho Romano), y Pilato se mostró simpatizante con el reo; pero pudieron más las razones de Estado…

 

Estos hechos de todos conocidos han requerido siempre de alguna interpretación. La que prevalece y goza de larga tradición es la del sacrificio redentor: en la concepción jurídica del Derecho Romano, un agravio es tanto mayor, cuanta más distancia media entre el ofensor y el ofendido. En este caso, entre Dios, de inmensa grandeza y santidad, y la criatura humana, empequeñecida e ingrata. Su expiación, pues, requería nada menos que el sacrificio de su propio Hijo, para así pagar el precio por nuestra redención. ¿A quién se le pagaría? Para algunos, a Dios mismo, para satisfacerlo. Para otros, nada menos que a Satanás, el perpetrador del pecado. Era, por tanto, precisa la muerte, e incluso, la muerte de cruz: entre mayores torturas, humillaciones y sangre derramada, mejor. Esto lo podemos ver hasta el exceso en el film de Mel Gibson (2004), “La Pasión de Cristo”. Por supuesto, esta entrega es un signo de su amor inconmensurable por nosotros, que es lo que nos conmueve profundamente y nos invita a arrepentirnos de nuestros pecados personales.sacrificio levítico

Esta interpretación, fundamentada, ciertamente, en algunos textos del Nuevo Testamento y transmitida en larga tradición que nos remonta hasta San Anselmo de Canterbury, en el siglo XI, presenta algunos inconvenientes: En primer lugar, la imagen de Dios, distante y cruel, muy alejada del misericordioso Abbá de Jesús. Además, su referente es el Sistema del Sacrificio, mismo que Jesús rechazó: Para borrar las numerosas impurezas y transgresiones a la Ley, los israelitas debían entregar un cordero sin mancha a los sacerdotes del Templo, quienes lo sacrificaban en expiación, quedándose con una parte de la carne. Implica, por último, un “Destino” ineludible que tenía que cumplir fatalmente lo escrito en las antiguas profecías, a modo de guión preestablecido, y que Jesús conocía al detalle por ser Dios (aunque fingía decisiones libres, pues actuaba como humano).

Conciente de que navegamos entre los arrecifes dogmáticos, pienso si esta tradición se deba una interpretación inexacta de la Carta a los Hebreos. Dirigida a los judíos neoconversos que añoraban el esplendor del culto en el Santuario y los impresionantes holocaustos, su autor pretendió presentar a Jesucristo, por un lado, en similitud al rito sacrificial; pero por otro (menos notorio; pero más importante) su deslinde de dicho sistema sacrificial. El sacrificio expiatorio, realizado continuamente, era sustituido por un único sacrificio, una vez por todas: la sangrienta muerte de Jesús en la cruz. El sacerdocio de Jesús no debe, pues, asimilarse al sacerdocio levítico, y esa misma Carta lo acerca al sacerdocio “natural” de Melquisedech, “Rey de Justicia y de Paz”. ¿De qué tipo de sacerdocio se trata?

Para responder, tendríamos que remontarnos hasta cierto desorden en el origen mismo del género humano, hasta la primera decisión plenamente libre de toda la Creación. Dicha decisión debió versar sobre la definición misma de la nueva especie. La voluntad divina habría sido que esta especie se caracterizara en que cada uno de sus miembros se correponsabilizara de todos los demás –los fuertes, protegiendo a los débiles-; pero cabía otra alternativa: que los fuertes se aprovecharan de los débiles, es decir, el poder de dominación. Esta era el verdadero “fruto prohibido”, que sin embargo, estaba al alcance: ante la libertad humana, Dios mismo se arrodilla. Los antiguos sabios israelitas habrían quedado consternados al constatar por doquier abusos e injusticias. Como dijo aquel filósofo, “El hombre es lobo del hombre”.  ¿Se habría equivocado Dios en esta obra suya, “corona de la Creación”?

¡No!, responde el mito primigenio. Dios puso al hombre y a la mujer en una tierra paradisíaca, encomendándole el trabajo placentero de “ser su jardinero”; las relaciones de ellos eran transparentes con Él, con la  pareja, con la Naturaleza, consigo mismo; pero condicionado a la aceptación libre de su proyecto divino. Al rechazarlo, el hombre tuvo que conseguir su sustento en sistemas de explotación laboral, “con el sudor de su frente”; la relación entre los géneros fue de opresión (la maternidad se volvió fuente de sufrimiento); Dios se le ocultó, y la Naturaleza, objeto de ambición, habría de quedar devastada (el “poder de dominación”, acompañado de la tecnología, llega al punto de poner en peligro la sobrevivencia misma del Planeta).

Pero la voluntad misericordiosa del “Abbá”, compadecido de la suerte actual de hombres y mujeres, quiso recomponer su proyecto original enviando a su propio “Hijo”,  a quien encomendara sentar las bases para dicho proyecto: hacer de toda la familia humana una sola familia, regida por el amor fraterno, en la que Él fuese su único padre; la utopía del “Reino de Dios”. La redención de Cristo se debió, primeramente, a su extraordinaria entrega,- sublime, plena, total-. Este fue la vida pascualesencia de su sacerdocio y manifestación del amor misericordioso del Padre. Obviamente, el “poder de dominación” –la coalición del Imperio, la Teocracia y el reinado local- se sintió amenazado y no pudo permitirlo consumar. La muerte fue una consecuencia no buscada (incluso, trató de evitar); pero amorosamente asumida. Es verdad que cuando le fue evidente su suerte, durante la Cena Pascual, configuró su asesinato como un holocausto; aunque el Cordero no era tanto la víctima del sacrificio levítico,  cuanto el Cordero Pascual, en clara referencia a la liberación del Éxodo. Pero su resurrección gloriosa manifestó que ese gigantesco poder ha sido ya vencido, y con concurso de todos, será posible aquel ideal.

ECOSOCIALISMO

El sistema económico capitalista, al estar basado en la libertad irrestricta del mercado, tiende por su naturaleza a la concentración de la riqueza. Sus apologetas proclaman que gracias a ella se mejorarían y abaratarían los productos. Su Estado – “guardián nocturno”- se reduciría meramente a regular la competencia, mediante leyes antimonopólicas y al simple arbitraje. Pregonan que la riqueza así obtenida se difundirá automáticamente, por una especie de “derrame”, hacia los estratos inferiores de la población. Pero lo que vemos es que la búsqueda de la maximalización de la ganancia a cualquier precio costo conduce a la concentración de riqueza, y que ésta se  ha ido agravando a través de la historia. Al mismo tiempo, provoca la pauperización creciente de amplios sectores (“población sobrante”) y la destrucción del Planeta.

Las cifras de la desigualdad

  • El 20% de los países más ricos tienen una riqueza 65 veces mayor que el 50% de países más pobres.
  • 85 personas acaparan la misma riqueza que la mitad más pobre del Planeta.
  • La prestigiada ONG Oxfam, para el encuentro de Davos reveló que para el año 2016, el 1% de la humanidad poseerá una riqueza equivalente a la del 55% restante.
  • En el otro extremo, según la ONU, hay 2,200 millones de pobres, sin contar con los que apenas traspasan los límites de la pobreza.
  • Como es de suponerse, las desigualdades varían regionalmente: En los Estados Unidos mismos, la fortuna de la familia Walmart equivale a la riqueza de 40% de los ciudadanos que se ubican en la parte baja del ingreso.
  • Latinoamérica es la región con mayores desigualdades a nivel mundial. Según el Banco Mundial, el decil regional más rico se queda con el 48 % total de los ingresos mientras que los del decil menor solo el 1.6%. Según la Cepal, el 39.8% de la población (209 millones de personas) viven en condiciones de pobreza y 15.4% (81 millones de personas), en situación de pobreza extrema o indigencia. En México, diez personas poseen $133 mmdd; 300 familias ganan 83 mil pesos diarios; mientras que las mayorías, menos de $100. El 0.18% concentra mitad de la riqueza nacional; mientras el 40% se encuentra en pobreza extrema (alimentaria).desigualdad 1

desigualdad 3desigualdad 2 la ecología política y sus teóricos Thomas Piketty Pikethyes el autor que mejor ha demostrado cómo esta concentración de capital ha ido creciendo a lo largo de la historia. Su exitosa obra, “Le Capital au XXIe siècle”[1], es un libro demoledor, erudito, riguroso y hasta ahora, incuestionado. Desbarata el mito de que Estados Unidos sea un país de oportunidades, donde quien tiene más talento y trabaja más, puede adquirir mayor capital. Comprueba que el capital no es fruto del trabajo, sino de los activos que se poseen, en especial, de las herencias. Su tesis central es que cuando la tasa de crecimiento del capital supera de modo constante la tasa de crecimiento de la producción y del ingreso, se producen mecanismos de desigualdad insostenibles. La riqueza crece impresionantemente; pero no mediante la producción de bienes, sino mediante la especulación monetaria. El remedio que propone es una política de impuestos progresivos y de un tratamiento diferente de la deuda pública. El analista económico Julio Boltvinik[2] cuestiona la defensa del modelo neolibeRobinsonral, en cuanto a sus logros en la disminución de la pobreza. Las cifras aparentemente confirman esyo, al menos respecto a la pobreza extrema; pero -alega el autor- esto puede deberse a los criterios empleados en la medición de la pobreza. Estados Unidos considera “pobres” a quienes ganan menos de dos dólares diarios; pero esto depende del nivel de vida de cada país. Como alternativa propone como indicadores de clasificación, la insatisfacción de las necesidades “animales” (alimento, abrigo, vivienda”) para la pobreza, y para la baja clase media (“pobreza alta”), cierta calidad en otros tres indicadores más (salud, educación, recreación). William I Robinson[3] estudia con claridad la nueva realidad del capitalismo mundial, caracterizado por su expansión -extensiva e intensiva-, al punto de que dicha expansión pronto alcanzará sus límites, y entonces sus contradicciones marcarán “el fin del fin de la historia”. Se pasa ahora, de una economía mundial a una economía global. Esta trasnacionalización de la economía tiende a eliminar el capitalismo de Estado-nacióRuthkopfn, configurándose así la dominación mundial por un Estado trasnacional, conducido por la clase capitalista globalizada.   David Rothkopf[4] analiza esta “superclase” -la élite de la élite, unas 6,000 personas, de origen internacional, intercultural e interracial, cada una en un millón-, sus redes sociales, sus vínculos entre poderes militar, político, económico y cultural (arte, deporte, informática, comunicaciones). Por supuesto, existe la hegemonía de ciudadanos norteamericanos; pero la globalización implica economías interconectadas, incluyendo las de países emergentes y por tanto, corporaciones multinacionales; pero sin cortapisas de gobiernos nacionales.   Joseph E. Stiglitz, [5] premio nobel de Economía, aborda cómo esta absurda y desmesurada desigualdad está comprometiendo gravemente nuestro futuro. Esta concentración de capital, no sólo provoca un crecimiento más lento y un StiglitzPIB más bajo, sino que provoca inestabilidad, debilidad democrática, contaminación, desempleo, pero –lo más importante de todo- la degradación de valores y la pauperización moral: todo es aceptable, nadie es responsable.

 

 

Annie Leonard explica pedagógicamente los mecanismos de todo el sistema económico y sus efectos, no sólo en la desigualdad de riqueza, sino en su impacto en la natuStory Stuffraleza (comenzando con nuestro cuerpo). Su tesis está expuesta en el YouTube, con dibujos animados, con más de 12 millones de entradas.[6]

  1. Extracción.- El extractivismo acelerado e intensivo ha acabado en 30 años un tercio de los recursos naturales (bosques, montañas, agua, animales,
  2. Producción industrial.– Movida por energía fósil y con químicos tóxicos, contamina los bienes producidos y con ello, la salud de la población y de sus obreros.
  3. Distribución.- Se trata de vender lo más rápido posible, a precios más bajos que los costos reales, gracias a la explotación laboral.
  4. Consumo.- Para la clase consumista (25% de la población mundial), se incentivan necesidades artificiales; se fabrican mercancías para que pronto se vuelvan obsoletas (el 99% de estas, en menos de medio año). La publicidad provoca el derroche irresponsable y superfluo; mientras las mayorías consumen menos de lo necesario.
  5. Disposición.- Se produce una cantidad increíble de basura, contaminado y produciendo enfermedades.

Annie

Victor Toledo expone las tesis de la “ecología política”, que integran una visión holística (naturaleza y sociedad), y superan la tecno-ciencia neoliberal: (1) El deslizamiento del mundo hacia el caos o el colapso provienen de la doble explotación que efectúa el capital sobre la naturaleza y sobre el trabajo humano. Ambos fenómenos se encuentran indisolublemente ligados y surgen con las sociedades desiguales. (2) Su expresión espacial va de lo global a lo local, y viceversa. (3) La sucesión de crisis en las últimas décadas responde a una crisis de civilización. Todo esto, como consecuencia del incremento de la desigualdad social por la concentración de riqueza, así como de la ineficacia de las principales instituciones del mundo moderno. La única salida será una transformación radical, pacífica y profunda. [7]

James ecomarxismo 3O’ Connor, desde un “marxismo ecológico”, estudia las relaciones entre la sociedad capitalista y la naturaleza, observando una nueva modalidad de la crisis económica: la subproducción de capital que la degradación ecológica impone.[8] Los costos ecológicos crecientes contribuyen a disminuir la rentabilidad del capital y llevan a una crisis de acumulación. La contradicción del Capitalismo actual no es sólo la que se daba entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción (conducente a una sobreproducción), sino una segunda contradicción, que se da entre la producción y la realización (o apropiación) del valor y el plusvalor; entre la producción y la circulación del capital. Por tanto, el agente del cambio al socialismo no será sólo el proletariado, sino los nuevos movimientos sociales.

 

John BelFosterlamy Foster profundiza esta reflexión, explicando cómo todos estos elementos caen en el status de “condiciones de producción”, en las que no todas las ganancias son producidas por la industria capitalista también por ‘mercancías ficticias’. De esta forma, el “marxismo ecológico” complementa la tesis marxista tradicional con la tesis esta segunda contradicción, que liga la escasez ecológica, la crisis económica y el crecimiento de los nuevos movimientos por el cambio social: a) al traducirse el daño ecológico en una crisis económica, un mecanismo de retro-alimentación se pone en marcha. b) El capital intenta detener los costos crecientes relacionados con el socavamiento de las condiciones de producción, y los movimientos sociales presionan para que el capital internalice dichos costos. c) Ambos factores empujan al capital a formas de producción más sustentables ecológicamente. d) Surge así una oportunidad para la izquierda de construir una alianza entre el movimiento obrero de corte clasista y los nuevos movimientos sociales. Sin embargo, el capitalismo tiene capacidad de acumulación en medio de la destrucción ecológica misma, y lucra con ella, destruyendo la tierra hasta el punto de no retorno. Advierte contra el argumento centrado en la ‘segunda contradicción’ del capitalismo minimice las dimensiones de la crisis ecológica, y encierre todo en una teoría específica de la crisis económica.[9]   Para acabar (¿con el mundo?).- El mencionado colapso global sólo amenaza el modelo neoliberal, sino la supervivencia misma de la vida humana en el Planeta, que algunos calculan en décadas. Riesgo tanto más probable, cuanto que la ambición desmedida de la “superclase” no permite correctivos que arriesguen sus ganancias. Para justificarse, esta superclase dispone de los mass-media, y por si falla la manipulación del “consenso”, dispone del el poder disuasivo de la “coerción”: la más sofisticada tecnología para un espionaje total y el nuevo armamentismo “inteligente” (drones y municiones teledirigidas). La esperanza es que hay muchas personas y comunidades que están luchando por corregir el ciclo de vida actual de los bienes y servicios, por procesos cíclicos de autosustentabilidad. Es probable que en caso de un colapso del sistema económico, tales experiencias, interconectadas a nivel global, sean las que sobrevivan, y puedan recomponer el futuro.

 

[1] Editions du Seuil, Paris, 2013. Existe edición en inglés en 2014, (Harvard University Press) y en español (FCE, 2014) [2] Vid la columna “Economía Moral” del diario mexicano La Jornada. [3] “Una teoría del Capitalismo global: producción, clases y Estado en un mundo trasnacional”, Ed. Desde abajo, Bogotá D.C:, Colombia, 2007 [4] “Superclass, the global power elite and the world they are making”, Farrar, Strauss and Ginoux, New York, 2008 (376 pp) [5]The Price of Inequality. How Today’s Divided Society Endangers Our Future”©2008. Norton, Nueva York, 2012/13.Versión electrónica gratuita en español: “El precio de la desigualdad. El uno por ciento tiene lo que el 99 por ciento necesita” [6] “The Story of Stuff”, producido por Trads Fundation / Fundus Workgoup. Sustenable Production and Consumption; Free Ranger Studios. Duración, 20’. [7] La Jornada, México, 03/02/15  y 17/02/15 [8]Causas naturales. Ensayos sobre marxismo ecológico”, Siglo XXI, México, 2001 [9] Puede verse un resumen en la Columna de Julio Boltvinik, “Economía Moral”, del 13 de febrero de 2015, diario La Jornada, México.

Reformas, Constitución y nuevo Estado

Dos acontecimientos marcaron políticamente el 2014: las “reformas estructurales” y el caso Ayotzinapa. Ambos resultan inseparables y no se puede estudiar el uno sin el otro. Las reformas constitucionales, producto del “Pacto por México”, merecieron que el Presidente Peña Nieto fuera saludado por la prensa extranjera como el “gran estaTimesdista”, incomprendido por un país anclado en la tradición. Pero al poco tiempo, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa desbarató aquella imagen, poniendo al descubierto el horror que padecemos (del “Mexican moment”, como calificó The Economist, el mismo diario pasó al “pantano mexicano”). La apresurada e inconsistente “verdad oficial”, con la que la PGR dio por cerrada su investigación, sólo aumentó la poca credibilidad de EPN. ¿Será que la contrapuesta valoración –éxito y fracaso- de este Gobierno se debe a que existen dos méxicos distintos en un mismo país? ¿O es Ayotzinapa el precio de las “Reformas”? Reconociendo que en nuestra parchada Carta Magna actual queda ya muy poco del espíritu del Estado de la Revolución Mexicana ¿No se estarán enfrentando dos proyectos antagónicos de Estado, ambos  alternativos a dicho modelo postrrevolucionario? ¿Hay condiciones para un nuevo Constituyente? El 5 de febrero, aniversario de nuestra Constitución, motiva la siguiente reflexión.

Reformas, Constitución y nuevo Estado

Necesitamos recordar algunas nociones básicas de teoría política para responder estas y otras interrogantes. Partiremos recordando nuestra noción de “Estado”. A lo largo de la historia ha habido diversas formas cómo los integrantes de las colectividades se relacionan en torno al poder y a la autoridad. La forma más evolucionada es el Estado, es decir, una persona jurídica formada por una colectividad política para atender a sus necesidades y organizada soberanamente en un gobierno propio con decisión y acción, de modo que quede claro quién tiene el monopolio legítimo del poder en determinado territorio. Como es sabido, el Estado no se identifica con el Gobierno, pues éste es el conjunto de organismos políticos y personas que dirigen el Estado y sus funciones. Tampoco con el régimen o formas que puede asumir el Estado (monárquico, absolutista, republicano).

La formación de calegoría del Estadoualquier Estado es producto de conflictos de intereses grupales, especialmente entre las clases sociales fundamentales. El Estado se estructura, entonces, por el poder de dominación que un grupo ejerce sobre toda la colectividad. Por supuesto, que difícilmente un solo grupo puede lograr una dominación total, sin hacer concesiones a otros grupos aliados, con los cuales establece un “pacto social”. Se forma así un “bloque histórico” dominante, el cual, no tendrá capacidad de dirigencia si se sostiene por la pura coerción. Necesita de un nivel mínimo de aceptación o consenso, es decir, una hegemonía social, lograda por la difusión de un reforzamiento ideológico que la legitime (actualmente, la construida por los “media”). Además, tiene que lograr satisfacer -al menos mínimamente- las necesidades básicas de todos, y en el Estado liberal moderno, un Estado de Derecho que limite a quien gobierna, de modo que lo haga dentro de las atribuciones que le permite la Ley, en especial, aquellas fundamentales plasmadas en una Constitución.

 

Obviamente, una Constitución no es inalterable -como tampoco lo es la correlación de fuerzas, siempre sujeta a vaivenes-, por lo que la cambiante situación histórica requiere siempre de ajustes y reformas. Cuando tales reformas se dan dentro del espíritu que inspirara el proyecto inicial de nación, entonces simplemente la Constitución se adecúa a la nueva situación. Pero podría suceder que ciertas reformas vayan dirigidas a ir alterando aquel “pacto social” original. Entonces las reformas resultarán “parches” incongruentes. A su vez, esto podría encaminarse en un doble sentido: o bien, en sentido “progresista”, cuando la nueva correlación de fuerzas empuja el régimen político hacia un nuevo sujeto histórico que conquiste mayores reivindicaciones para toda la colectividad (económicas y políticas); o bien, en sentido “regresivo”, volviéndose hacia sujetos históricos del pasado, y entonces se hablará de “contrarreforma”. Por eso, para juzgar cualquier reforma es importante reconocer la clase social que resulte más beneficiada.

Ayotzinapa

La Constitución de 1917 fue producto de la Revolución Mexicana, movimiento que modificó substancialmente el régimen oligárquico del Porfiriato. El “sujeto histórico” que condujo y resultó vencedor en este movimiento armado fue, según varios analistas, la burguesía nacional, la cual arrebató la hegemonía a la clase agroexportadora vinculada al capital extranjero. Sin embargo, dada la importancia revolucionaria que tuvieron los campesinos y los obreros conducidos por Villa y Zapata, el sector dominante tuvo que pactar con estos movimientos beligerantes, formándose así un nuevo “bloque histórico”, con fuerza suficiente para contener al bloque anterior, a cambio de hacerles a los sectores populares algunas concesiones, al tiempo que los controlaba. El modelo económico al que esto dio lugar -el llamado “desarrollo estabilizador”- fue bastante exitoso: el “milagro mexicano” de Beteta -de crecimiento sin inflación- resultó funcional hasta 1968. El movimiento estudiantil de aquel año fue el catalizador de la inconformidad de las clases medias urbanas, cuando el modelo ya no pudo seguir satisfaciéndoles sus reivindicaciones. Hubiera sido aquEstado mexicanoel un buen momento para ir más a fondo en un proyecto social que limitara más a dicha burguesía nacional y diera mayor autonomía de los sectores populares organizados; pero entre tanto, la economía mundial se iba ya estructurando en beneficio del gran capital mundial.

Los tres sexenios posteriores prepararon el cambio hacia este nuevo modelo económico más agresivo –el Neoliberalismo- que se consolidó con Salinas. Basado en la libertad irrestricta de comercio y en la propiedad privada elevadas a valor absoluto, permite insensatamente a una “superclase”-hoy “global”- que concentre prácticamente toda la riqueza mundial: según la importante organización Oxfam,  para 2016, el 1% del Planeta (72 millones de personas) poseerá una riqueza mayor que la del 99% de la población restante (7,250 millones). Protegida con la manipulación comunicativa de grandes cadenas mundiales, un sofisticado sistema de espionaje y el armamentismo “inteligente” norteamericano, se constituye “de facto” como un gobierno mundial. Los tradicionales Estados-nación liberales pierden su autonomía, y si subsisten, es sólo porque resultan funcionales a dicha “superclase”. Sus gobernantes obedecen a sus dictados, comprados por corruptas prebendas o presionados por ejércitos vinculados a la DEA, por lo que sus fuerzas armadas bien pueden calificarse como “ejércitos de ocupación”.  Este es el nuevo Estado que –no sin resistencias- pretende imponerse a nivel mundial.

Es desde este contexto global que deben analizarse las recientes reformas constitucionales y sus leyes secundarias, logradas con el concurso de un Congreso condicionado por el “Pacto por México”. Las áreas a ser reformadas, ciertamente, necesitaban de cambios legales ante una situación mundial inédita. Aparte de inercias y atavismos, la dinámica mundial se había modificado profundamente en relación con la situación histórica de los inicios del siglo XX. Pero estando la mitad de los habitantes del país en situación de pobreza –un 20% en pobreza extrema-, un Gobierno patriótico, preocupado por la soberanía nacional y por las necesidades de las mayorías, hubiera tratado de resistir la hegemonía global, tal como lo han intentado otros países del sur del subcontinente. Las reformas, entonces, habrían procurado atender el espíritu de nuestra Constitución de 1917, prestigiada por nuestra historia de un siglo, o incluso, avanzar hacia mayor sentido social, como lo pienso exponer en sucesivas entregas a mi blog.

Naturalmeneoliberalismonte, argumentos ideológicos no faltan. La economía tiene sus mitos, y uno de ellos consiste en que se le considere como una “ciencia dura” (como la física), por lo que contrariar sus sacrosantas leyes ocasionaría un grave daño. Otro mito es que “antes que repartir riqueza, primero hay que producirla, y que después, de forma automática, la riqueza se escurrirá beneficiando a toda la población”. Otro más es tachar de “populismo” irresponsable a cualquier política auténticamente social… En realidad la economía depende de factores extraeconómicos, es decir, políticos. Económicamente, es viable organizar los recursos de un país de abajo hacia arriba, de modo que las mayorías satisfagan lo mejor posible sus necesidades básicas; pero también lo es organizarlos de arriba hacia abajo, de modo que la “superclase global” y sus virreyes nacionales obtengan la maximalización de su ganancia. Al elegir esta segunda alternativa, desde hace unas tres décadas, México ha estado sujeto a “contrarreformas” respecto al Estado de la Revolución Mexicana. Atrapados por el TLCAN, sin consultarnos a la sociedad y casi sin darnos cuenta, se nos fue imponiendo este nuevo Estado neoliberal.

Ayotzinapa se convirtió en la radiografía que desenmascara el funcionamiento oculto de nuestro sistema político mexicano. Aunque lo intuíamos, quedan ahora patentes: a quien sirve la clase política y su poco espíritu patriótico, reflejado en la entrega de nuestros energéticos; la pérdida de confiabilidad deReformas, Constitución las instituciones políticas; la omnipresente corrupción, empezando desde el Ejecutivo mismo (Grupo Higa); la torpeza operativa de sus operadores, la evanescencia ideológica de los Partidos, la poca representatividad del Congreso; la venalidad de un poder judicial que solapa la impunidad de los poderosos y se ceba en los pequeños delincuentes; la violencia genocida hacia líderes comunitarios, periodistas y defensores de derechos humanos; la poca confiabilidad del sistema electoral, la colusión de policías, políticos y empresarios con el crimen organizado, la gran desigualdad e injusticia económicas, el poder manipulador de Televisa, el hermetismo del Ejército, la ausencia del Estado en algunas regiones del país, la deficiencia educativa y el poco apoyo a las normales rurales; la crítica situación de la macroeconomía, el endeudamiento, el desempleo y las pésima remuneración laboral; el descuido de la salud social, la penetración norteamericana y el sometimiento de México a la política migratoria de nuestros vecinos…..

Vistos desde Ayotzinapa, los supuestos beneficios “modernizadores” no pueden ocultar la verdadera finalidad de las “reformas constitucionales”. Publicitadas como portadoras de beneficios sociales, tales “reformas” en realidad traicionan el espíritu de la Revolución Mexicana. Si había que hacer reformas para adecuarnos a la realidad mundial, su legitimidad radicaría en que fueran más allá de la propuesta por el Constituyente de ella surgido. Habemos muchos ciudadanos que vemos con temor y preocupación cómo nuestro país se hunde y que piensa que las “reformas” del sexenio, nos colocarán en situación de empobrecimiento y dependencia mayores. Ante la inoperancia del Congreso, a un gran sector de los ciudadanos les parece ya insuficiente el presente modelo de democracia representativa y creen que con la tecnología actual, podría darse más cabida a la participación ciudadana directa (referéndum, consultas, plebiscitos, etc.).

La refundación del Estado

Superar todas las contradicciones anteriores será posible con un nuevo pacto entre diversas fuerzas, que desemboque en un nuevo Constituyente, y que sea expresión de un nuevo Estado social. Es lo que algunas voces reconocidas proponen, comenzando por la de Mons. Raúl Vera, Don Pablo González Casanova y otros militantes, algunos de explícita confesión cristiana. La sugerencia no deja de ser interesante; pero hay que examinarla desde diversos planos, para lo que humildemente aporto lo siguiente:

  • EConstitución polítican el plano de lo ideal-utópico.- Sería deseable un nuevo Constituyente alternativo, un nuevo marco legal fundamental autónomo que garantice realmente, desde el pueblo y para el pueblo, la soberanía nacional, el Estado de Derecho, el respeto de “todos los derechos para todos”, la justicia distributiva y legal, la participación ciudadana, la defensa de nuestros recursos naturales, el cuidado del medio ambiente, la movilidad de políticos con vocación de servir y no como negociantes desde el poder público, etc. Esto puede ser el ideal al que muchos aspiramos. Pero esto no podrá darse sin la construcción (o “refundación”) de un nuevo Estado alternativo.
  • En el plano de lo probable.- Las Constituciones de 1857 y de 1917 sólo fueron posibles mediante fuertes confrontaciones armadas. Para concertar otro verdadero “pacto social”, no se puede desatender al poder de otros sujetos sociales antagónicos; no podemos ignorar la desigual correlación de fuerzas en la situación actual, incluyendo agentes externos (los llamados “poderes fácticos”), ni desconocer el poder ideológico de los media (particularmente la TV), para la manipulación de las mayorías temerosas, indiferentes, desinformadas, “anestesiadas”; tampoco olvidar nuestro fuerte endeudamiento, la dependencia económica y nuestra ubicación geográfica, con 3,000 kms. de frontera con la principal potencia militar del mundo. Además, para que la propuesta de una nueva Constitución sea efectiva, no se quede en mero discurso proclamativo y no caiga en un utopismo anárquico, el proceso de elaboración tendría que darse dentro de los cauces institucionales existentes, tal y como están. ¿Hay condiciones para ello?
  • En el plano de lo posible.- Con la cabeza en el plano ideal; pero con los pies en el plano probable, habría que pensar ¿qué se necesitaría para desencadenar un proceso encaminado a esta meta? ¿cuáles serían objetivos temporales, seguramente planteados a largo plazo, y cuáles serían sus fases y tiempos sucesivos (tal y como plantea la propuesta)? ¿a qué sujetos sociales se podría convocar como aliados, aún al precio de ciertas concesiones? ¿qué estrategias de resistencia se prevén que enfrenten tan fuertes oponentes? Todo esto supone intensa labor política.

 5 de feb

Por lo pronto, al corto plazo de la coyuntura electoral, queda para el debate: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas, entre dar un mensaje de alto impacto, promoviendo el abstencionismo electoral masivo -a riesgo de abandonar a la Derecha corrupta útiles posiciones institucionales-, o bien, tratar de ganar más posiciones, para que desde ellas se pueda el día de mañana apoyar este proyecto? Es necesaria la reflexión desapasionada. Tenemos delante una tarea ingente; pero no puede desaprovecharse el despertar social desencadenado por Ayotzinapa, para acumular más fuerza y preparar un programa organizativo para un futuro, que se desearía no fuese demasiado remoto.

 

LOS REYES MAGOS

éstrella de Belén

Los evangelios de la infancia no son considerados históricos, sino mítológicos, con fines catequéticos. Más en concreto, San Mateo se preocupa siempre en mostrar a los judíos que Jesús cumplía las profecías veterotestamentarias. Sin embargo el evangelista busco la verosimilitud en su relato, evocando escenas que tuvieran contextos realistas. Entre los moradores del desierto, había clanes nómadas de comerciantes que traficaban mercancías exóticas para las élites de las ciudades a las que llegaban: marfiles de Egipto, sedas, especias, perfumes, etc. Llevaban gente armada, para defenderse en caso de asaltantes y vivían en tiendas de campaña con cierto lujo. Los patriarcas del clan eran naturalmente los jefes ( del árabe “jeques”), que traducimos como “reyes”, connotando, en la imaginería popular, a los reyes medioevales. Ya que las dunas del desierto, con cambiantes por el los ventarrones del “simún”, no sirven de puntos de referencia, la única forma de orientarse es mirando al cielo. Las posiciones del sol y de la luna marcan los puntos cardinales; pero no basta, por lo que importa mirar las estrellas. Se dice que en aquella región es donde se pueden mirar el mayor número de estrellas, y no en balde en Asiria surgió la astrología que supone que los astros influyen en la historia personal y social. La ignorancia astronómica de la mayoría de la gente de los clanes pudo atribuir a sus jefes poder adivinatorio para guiar la caravana hacia los lugares adónde pretendían llegar, y de ahí su calificación de “magos”.

¿Podría haber algún registro en la historia astronómica que explicase este fenómeno celeste? En 1614 el astrónomo Johannes Kepler registró que una serie de 105 conjunciones de los planetas Júpiter y Saturno (hecho poco frecuente) tuvieron lugar en el año 7 AC, lo que daba impresión de una nueva estrella más luminosa. Como la superposición de ambos planetas no fue total, podría notarse una especie de flecha en una vaga dirección hacia Palestina. En las diversas culturas regionales se suponía que el nacimiento de un rey o personaje importante era predicho por el nacimiento de una estrella. Esto explicaría el cambio de ruta, para reconocer este gran personaje recién nacido.

No es difícil sacar conclusiones de este pasaje para nuestra vida espiritual. Estamos inmersos en nuestros negocios (los reyes magos, en sus rutas comerciales); pero es posible que nos encontremos un una señal que nos obligue hacer un alto y cambiar de dirección. No se tratará, por supuesto, de maravillosos signos celestes, sino de los “signos de los tiempos”, fenómenos sociales significativos que pueden indicarnos por dónde el Espíritu señala que hay que caminar para implementar la voluntad del Padre, “así en la Tierra como en el Cielo”, para que “venga a nosotros su Reino”. Fue así que tres clanes interpretaron de manera similar el fenómeno celestial, y eso los hizo encontrarse en el camino. Igualmente nosotros, al atender esos “signos” para reorientar el rumbo de nuestra vida hacia metas supraindividuales, encontraremos compañeros de viaje que podrán convertirse en amigos y hermanos en la misma causa.

La estrella se les ocultó. Entiendo esto en que una vez llegados a territorio palestino, aquel signo celeste no fue suficiente. Se requería entonces una ardua labor investigativa. Como es obvio, habría que dirigirse a Jerusalén, la capital de Israel. Toda la ciudad se conmocionó con la llegada de dichos personajes exóticos del desierto, dice Mateo, al punto que el mismo rey se entrevistó con ellos y llamó a los escribas para ver si había algún indicio en las viejas profecías, y ellos citaron la de Miqueas (5-1) quien augura que de Belén -“la más pequeña entre las ciudades de Judá”-saldría un “jeque” . Los reyes magos se encaminaron hacia allá, donde no les costó mucho indagar entre los lugareños acerca de un niño que habría nacido en circunstancias especiales. Todo mundo recordaba al niño de la cueva y el relato de los pastores. No basta un signo que nos interpela a cambiar nuestra ruta. Se precisa de la investigación disciplinada y crítica. Se trata de ese don del Espíritu Santo de “Ciencia”, para conocer mejor cómo realizaremos nuestras nuevas tareas.

Para ese entonces se esperaba la venida inminente de cierto personaje misterioso –el “Mesías”-, a quien se atribuían funciones reales, según la interpretación del Templo (un guerrero invencible, superior a David, que daría la dominancia de Israel sobre todos los pueblos). La profecía que sirvió a Mateo para recomponer el episodio es Isaías 60, 1-6, que habla de la llegada a Jerusalén de reyes, con camellos y dromedarios procedentes de remotos lugares paganos, trayendo incienso y oro; pero no tanto para reconocer el dominio de Israel, sino atraídos por una luz: el mensaje del Mesías, de paz y fraternidad, iluminará diversas culturas e incluso, para otras  religiones.

Al llegar a la casa de los parientes de José, donde se había trasladado la Sagrada Familia pasada la aglomeración del censo, “apareció de nuevo la estrella”, es decir, terminó la búsqueda insegura ante la certeza de una fe. Los viajeros no se desilusionaron al constatar que aquel Rey preclaro anunciado por la naciente estrella, era un pequeño niño pobre. Es el Niño-Dios que se “manifiesta” en los más oprimidos y empobrecidos. En este contexto podemos leer el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz de este año, quien habla de los esclavos actuales: niños vendidos a los pescadores de Malasia  en $14 dls., para que con sus deditos desenreden las redes atoradas en los arrecifes; prostitutas nigerianas, vendidas por sus familiares o contratadas con engaños por traficantes sin escrúpulos, a quienes se les retienen sus documentos, forzadas a prestar sus servicios; emigrantes obligados a trabajar con la presión de ser entregados a la Migra en caso de no acceder; trabajadores de maquilas de Cd. Juárez, con jornadas laborales de 12 horas y con los salarios más bajos del Continente; jóvenes contratados en las prisiones por los Cárteles del crimen organizado, obligados a actuar como sicarios… En México, los inevitables 43 normalistas…

Al llegar, le mostraron su reconocimiento y le ofrecieron dones simbólicos de su tesoro –oro, incienso y mirra, que los predicadores remitían al reconocimiento como rey, dios y hombre-. Nosotros podríamos ofrecer como dones, disponibilidad para cumplir la voluntad del Padre, fidelidad a nuestro compromiso bautismal y un corazón amoroso a los sufrientes.

Todo signo es objeto de interpretaciones ambivalentes. La estrella fue bendición para los Reyes Magos y amenaza para Herodes. El Niño, así de pequeñito, tuvo enemigos de muerte, y tuvo que huir. Varios bebés fueron masacrados en su lugar; pero la promesa se salvó. En nuestra búsqueda por cumplir la voluntad divina, tendremos enemigos, las fuerzas del Anticristo, que no se detienen ni ante el asesinato de inocentes. Hemos de hacer continuamente discernimiento para buscar continuamente otros caminos, con astucia y audacia para defender la esperanza. La “Epifanía”[1] interpela nuestro caminar.

[1] “Epifanía”, palabra griega que puede traducirse como “manifestación”, “revelación”, “darse a conocer”, del verbo “faino”= brillar”.

EL TIEMPO Y LOS AÑOS: FELIZ 2015

feliz 2015Según los filósofos, el tiempo no existe. No hay un superreloj dentro del cual se dé el devenir de la historia. El tiempo es una construcción humana, un “imperativo categórico”, como lo llamó Kant. Lo que existe es el movimiento: un cosmos en movimiento perpetuo; La vida como movimiento continuo desde el nacimiento hasta la muerte, el deterioro normal de todo viviente.

La conciencia del tiempo que pasa sólo es posible comparando dos movimientos. Por razones utilitarias, fue necesario comparar las actividades laborales con otros signos: Los huicholes, seminómadas, sobreviven por la recolección y la caza, combinadas con la siembra. Cuando en el desierto aparecen los primeros peyotes (que ellos flechean), saben que es momento de recolección de la cosecha, cazan un venado, recolectan peyotes y regresan al pueblo para hacer su fiesta. Los huaves, del Istmo oaxaqueño, pueblo de pescadores, se guían por la luna para saber cuándo es mejor momento de pel tiempoescar. La agricultura depende, empero, de las estaciones del año. Para conocer los tiempos de las actividades del campo (siembra, cosecha), lo mejor fue conocer la trayectoria de los astros, en base de equinoccios y solsticios, en su recorrido alrededor del sol. De ahí vino la cuenta de los años (el calendario, que registra el transcurso del planeta en una vuelta completa alrededor del sol) y del día (el reloj, que divide el día según los momentos de rotación de una vuelta del Planeta sobre su propio eje). Los diversos calendarios tomaron un hecho histórico importante (la fundación de Roma). El calendario que se impuso en todo el mundo fue el cristiano: el nacimiento de Jesús, el Salvador, fue el eje de la historia, que dividió la cuenta de los años hacia adelanta o hacia atrás.

Junto a este tiempo “cósmico”, está el ciclo del individuo: cada día, cuando me acicalo ante el espejo, me veo exactamente igual que el día anterior; pero cuando miro la foto de mi pasaporte viejito, noto cuánto he cambiado. Las transformaciones que sufren las personas no son sólo físicas, sino sicológicas y culturales, de donde se distinguen distintas etapas de la vida -niñez, adolescencia, juventud, adultez joven, adultos maduros, adultos mayores (tercera, cuarta y hasta quinta edades-. Esto es importante culturalmente, para las actividades sociales que se permiten y para identificarnos generacionalmente.

El trascurso de un año es una unidad cómoda para organizarnos. Las empresas hacen sus balances (ganancias y pérdidas) y planifican sus presupuestos. Podemos hacer otro tanto en nuestra “empresa” espiritual: contamos como “pérdidas” nuestros pecados, fallas y equivocaciones, no para complacernos en un sentimiento patológico de culpabilidad (simplemente ponemos nuestro arrepentimiento en las manos amorosas de Dios), y contamos como “ganancias”, todo aquello que nos permitió crecer en sabiduría y Gracia. Como “planificación”, nos proponemos unas pocas metas realistas en las diversas áreas de nuestra persona, pues si nosotros no nos proponemos metas, otros nos imponen las suyas. Es lo que nos hace crecer.refornas epn

Para México, el año político 2014 fue importante por dos razones, las “reformas” y Ayotzinapa, dependiendo del punto de vista. El México próspero y moderno, publicitado en el exterior, es visto con preocupación desde la perspectiva de las mayorías empobrecidas: despojo de territorios, de los recursos acuíferos, saqueo de minerales, inseguridad laboral y bajos salarios, una educación que prepara tecnócratas y no personas críticas, concientes de los valores cívicos y de nuestra identidad histórica y capacitados para pensar; robustecimiento de los propietarios de grandes medios de comunicación; mientras se obstaculiza los pequeños radios comunitarios…

Ayotzinapa Ayotzinapa quedará en nuestra historia futura para ser recordada cada 26 de septiembre –“¡Vivos se los llevaron, vivos los mantendremos!”-. Una radiografía que nos permite ver la operatividad de un Estado, no fallido, sino represivo y ligado al crimen, con un ejército de ocupación, dependiente de las directrices de nuestro vecino del Norte. Pero al mismo tiempo, el sorprendente despertar de una sociedad, desencantada de la degradación de sus instituciones y que reclama formas de democracia participativa, mayor transparencia, un nuevo sistema judicial y otra política respecto al narcotráfico y al crimen organizado.

Ubicado nuestro país dentro del mundo, cobramos conciencia del proyecto de muerte: agotamiento de los recursos naturales, explotación laboral, consumismo desenfrenado de una cuarta parte de la población mundial y “desechos” que contaminan el Planeta hasta límites intolerables, que podría llegar pronto al punto de “no retorno”, en condiciones que no permitan la sobrevivencia humana… todo esto asegurado por un costosísimo armamentismo, ahora “inteligente”, basado en elomnipresente espionaje. Pero al mismo tiempo, con la esperanza del impresionante polular por doquier de numerosos movimientos sociales, que se vinculan en redes sociales internacionales, con creciente conciencia de los derechos humanos, el cuidado ecológico y la equidad de género. Dentro de estas esperanzas podemos mirar al Papa Francisco, en sus prisas por consolidar su proyecto, mientras pueda, lo que puede conducir a un nuevo modelo de Iglesia.

Como quiera, al final de la historia -cuando perezca el último sobreviviente de la especie humana-, Cristo vendrá de nuevo a juzgarla aventura total de la especie en el Plante que nos dió. A nosotros nos toca seguir construyendo historia, aprendiendo de nuestro pasado y con los impulsos necesarios para contribuir a las apremiantes transformaciones de estructuras, atentos a otros modelos alternos que seguramente irán surgiendo. De este modo, tendremos un ¡FELIZ AÑO 2015!

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 9.600 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

LA NAVIDAD 2014: LA ESPERANZA

Nuestra cultura secularizada ha opacado el significado de las fiestas religiosas. El imperialismo culnavidad 9tural del Norte (pinos, nieve, renos y trineos) exporta su versión travestida del generoso San Nicolás de Bari. Para conmemorar el nacimiento de un Niño -en un pesebre, calentado por animales y socorrido por los “regalos” solidarios de pastores-, El Comercio organiza la Gran Venta de Fin de Año, alentando la fiebre consumista, por la cual la cuarta parte de los terrícolas acabamos vorazmente los recursos planetarios, adquiriendo mercancías superfluas artificialmente obsoletas… La Navidad actual, con sus adornos y lucecitas multicolores, semeja a una de esas esferas del arbolito: de colores brillantes y atractivos; pero frágil y vacía. ¡Pura apariencia!

No obstante este ambiente que nos envuelve a todos, la Navidad conserva aún vestigios de su origen cristiano, que sería conveniente rescatar. Dicha recuperación de sentido no parece que vaya a transitar por revivir nostalgias bucólicas en la ajetreada y anónima vida urbana (villancicos, nacimientos y pastorelas describiendo a cándidos pastorcitos con sus borreguitos). Tampoco iría por el tradicionalismo de nuestras “posadas” -“peregrinos”, “nacimientos” y “piñatas”- que otrora fueron navidad 4signo de identidad nacional y que ahora persisten, a lo más, bajo formas de folklore, que a las nuevas generaciones no les dicen nada. La Nnavidad 11avidad, proporcionando símbolos y ritos domésticos, sigue reforzando aún lasos familiares, expresando a consanguíneos y amigos nuestros mejores deseos, mediante dos recursos: el primero, alimenticio, saldremos del gran “puente de Guadalupe Reyes” con más colesterol y algunos kilitos de más, centrado justamente en la abundante cena de Nochebuena (los que aún podemos permitírnosla).

El segundo recunavidad 2rso consiste en rememorar las ilusiones de los regalos traídos por el Niño Dios, para hacernos gastar nuestro aguinaldo en regalitos superfluos o inútiles. Es verdad que para la recuperación de la Navidad, ante su pérdida de sentido, no podemos prescindir de la alegría de la fiesta y de los ritos domésticos, necesarios para afirmarla bondad de la vida; pero sin quedarnos en esto, sino más bien repensar su sentido originario, para lo cual, a modo de saludo navideño, les propongo la siguiente reflexión desde el sobredeterminante contexto actual.

El significado teológico de esta fiesta nos remota a los orígenes mismos de la aventura humana en el Planeta. Resultado de un largo proceso evolutivo, en una familia de homínidos simiescos el chomínidoserebro alcanzó condiciones de posibilidad para la libertad. El primer acto libre de toda la creación caracterizaría y daría posicionamiento a toda la especie humana, cuyas consecuencias quedarían inscritas en el ADN de los decendientes. La naciente humanidad hubiera podido optar por lo que fuera la voluntad divina -que cada miembro de la especie se corresponsabilizara de todos los demás y que los fuertes protegieran a los débiles-; pero también cabía la alternativa opuesta: que los fuertes se aprovechasen de los débiles, convirtiendo a cada humano en “lobo” de sus semejantes. Este fue el “fruto prohibido”, símbolo del Poder de Dominación, que desde los orígenes mismos de nuestra especie, se convirtió en su inclinación determinante. Dios respetó la decisión, pues siendo la libertad la que nos hace imagen y semejanza suya, todo acto libre debe ser respetado. Pero no siendo un Dios distante -que agraviado por tal decisión exigiese la expiación redentora-, sino un Dios bondadoso, que queriendo hacerse cercano, nos envió a su Hijo para mostrarnos que aún es posible reparar el proyecto inicial de fraternidad en el amor. Manifestación visible de la bondad compasiva de Dios, Jesús, el Cristo, vino a revelarnos el verdadero rostro de Dios, así como su voluntad amorosa, así en la Tierra como en el Cielo”, que concretizaría en el “Reino de Dios”, primer proyecto histórico de globalización y el futuro ideal utópico: esforzarnos para que toda la humanidad forme una única familia que tenga como Padre a Dios y en la que, consiguientemente, todos seamos hermanos.

Hecho uno de nosotros, participando de la condición humana en todo menos en el pecado, se encarnó en uno de los “últimos”, en medio de la mayor pobreza y desvalimiento. Su nacimiento mismo enseña que sólo a partir de los últimos, de los más vulnerables, es como puede pensarse cualquier proyecto válido para todos, a difeperegrinosrencia del proyecto del Poder de Dominación, que buscando la maximalización de beneficios para los más poderosos, se encierra en un coto de “exclusividad” (o sea, “exclusión”). En efecto, José, padre terreno de Jesús, fue hijo de una familia de emigrantes -parte de aquellos colonos de Judea alentados a repoblar la región de Galilea deshabitada por las deportaciones-. Por la ambición tributaria del Imperio, el censo decretado por Cesar Augusto[1] lo navidad 3obligó a un molesto viaje hasta Belén, ciudad de la dinastía davídica y origen del clan de José. En medio de las extremas carencias, en un parto ayudado de pobres pastores solidarios, nació Jesús, quien a unos cuantos días de nacido fue ya un exiliado político en Egipto. Fue desde aquellas condiciones extremas de migración y exilio que se inició el gran proyecto divino que vino a inaugurar una esperanza para los pobres de la Tierra.

El mayor problema religioso contemporáneo no es la falta de fe (hoy hay más ofertas religiosas que nunca), sino la falta de esperanza. Para la conmemoración navideña de este 2014, poseemos, como nunca antes en la historia, información demográfica bastante exacta de las necesidades humanas de toda la especie, así como de los límites de los recursos naturales con que aún cuenta nuestro Planeta, que fundamentan las proyecciones prospectivas másdron realistas. Con ello podemos imaginar un futuro probable “distópico”: en caso de no poner correctivos, el Poder de Dominación en su modalidad neoliberal, en unas cuantas décadas se podrían acabar las condiciones de posibilidad para la vida humana. Apropiándose para sus ambiciones de los aparatos tecnológicos y científicos, controla todo el sistema económico, desde la extracción irresponsable de los recursos naturales, la producción industrial -en base a la energía fósil y la utilización de grandes cantidades de agua-, el libre comercio orientado al consumismo, y contaminando con sus “desechos” tóxicos toda la naturaleza. Es apoyado por los incuestionados centros de poder económico mundial, que posibilitan que el 1% de los terrícolas (que en la mera cúspide piramidal no pasan de 85 familias, en 300 megacorporaciones) tengan una riqueza equivalente a la de la mitad de la población mundial. Como es de suponerse,trasnacio esa exigua minoría defiende su posición privilegiada mediante el control de la población, utilizando los medios de comunicación de masas para la manipulación de la opinión spypública, complementado con el espionaje total (celulares, Facebook, Internet, tarjetas de crédito) y un sofisticado armamentismo selectivo (los “robot killers”, drones teledirigidos con municiones “inteligentes” hacia algún número de teléfono celular concreto). Los “poderes fácticos” neoliberales, que tutelan toda la economía global, utilizan los aparatos de Gobierno de muchos países para consumar su proyecto necrófilo.

Concretizado todo esto, el contexto actual de nuestro país toma el nombre de un remoto poblado, Ayotzinapa, Guerrero, uno de los Estados más pobres. Punta de una enredada madeja y radiografía del Estado mexicano, nos reveló su modalidad “narcoterrorista” en que vivimos, en el que centenares de municipios (en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, etc.), el crimen organizado se haya coludido con las autoridades locales, y todo parece indicarlo, con conocimiento y dirección del Poder de la Federación y sus fuerzas armadas “legítimas”, aprovechando los altos niveles de injustiAyotzinapacia, desigualdad, corrupción e impunidad. Más grave aún, las recientes “reformas” del sexenio, aprobadas frívolamente  por un Congreso ajeno a los intereses de las mayorías, entregarán dentro de poco nuestros recursos naturales (comenzando por el agua) al gran capital trasnacional, arrebatándoselos a comunidades indígenas o campesinas, con la consiguiente destrucción territorial, graves perjuicios ecológicos y sanitarios, así como el mantenimiento de un salario y condiciones laborales entre los más bajos del mundo.

Todo esto hace que la Esperanza, actitud propia del Adviento y Navidad, parezca no tener ya cabida; pero cuando no hay esperanza, sólo queda espacio para el entredevoramiento, la ambición y el egoísmo, que no piensa siquiera en las futuras generaciones. Bernanos decía que cuando se llega al límite de la desesperanza total es cuando puede surgir la esperanza. Pero para que no sea una esperanza ingenua, necesita de una señal -“una doncella concebirá”-. Un niño recién nacido siempre significa algo de esperanza; con mayor razón el nacimiento de éste Niño-Dios (y su posterior resurrección),  proclamado por los coros angélicos como “una gran alegría”, la “buena noticia” que habría de ser “gloria de Dios en los Cielos y Paz en la Tierra a hombres y mujeres de buena voluntad”.

Los cristialtermundoanos estamos llamados a custodiar la esperanza realista. Para ello, hemos de estar atentos a los signos pequeños (como un bebé recién nacido) que nos permitan descubrir que “otro futuro es posible”. Sucede que el mal hace mucho ruido; pero es estéril; mientras que el bien es discreto; pero es fecundo: multitud de organizaciones, heroísmos anónimos… permiten reafirmarnos en la Esperanza (“el Reino de Dios ya está entre ustedes”). Podemos descubrir por doquiera miles y miles de pequeñas experiencias de organización al margen de los poderes estatales, cuyo gigantismo les impide el control de todo: economía solidaria, comunidades indígenas en defensa de sus recursos, colectividades de autogestión, guardias comunitarias, cultivos higropónicos, intercambio de servicios al margen del dinero bancario,defensa de derechos humanos, de las mujeres, víctimas y demás discriminados, etc. Un gran signo esperanzador es La Carta de la Tierra, elaborada con la autoridad de la ONU y que es el documento que ha recibido la más amplia consulta mundial, promoviendo un “desarrollo autosustentable”, que pueda encontrar una forma de equilibrio entre recursos y necesidades, desde una organización en la justicia y la paz. Otros signos importantes recientes son la reciente Cumbre sobre Cambio Climático tenida este mes en Lima (con todo y su falta de concreción), y el Encuentro Mundial de Movimientos Populares convocado por el Papa Francisco en el Vaticano mismo, a fines de octubre pasado. No podemos dejar de felicitarnos por el “movimiento altermundista”, que va interconectado, gracias a las redes sociales, una multitud de movimientos en todos los países, en favor de los derechos humanos, la equidad de género, la defensa de la ecología, etc. Para México, Ayotzinapa, pese a su tragedia, provocó el despertar de amplios sectores sociales, suscitó formas creativas desde las redes sociales y ahora parece ir siempre más allá, apuntando hacia una refundación del Estado, y por la situación de México, en proyección del movimiento alternativo mundial. Esto es indudablemente otro motivo más de esperanza y signo del futuro posible “eutópico” (lo que podemos hacer, con la cabeza en un futuro ideal utópico; pero con los pies en la tierra),

La celebración cristiana de la Navidad no puede prescindir de una oración contemplativa, de gratitud y propósitos de un mayor proceso natal de configuración con Cristo, aprovechando la riqueza de la liturgia; pero tampoco puede prescindir de una vivencia espiritual proyectada a la dimensión social de nuestra fe. Parece que se está dando la batalla final, entre el proyecto de muerte “distópica” del Anticristo, ahora en su versión del gobierno global neoliberal, y el proyecto “eutópico”, impulsado por “un puñado… un resto pobre y humilde”, que no da por perdido el Planeta, y que apuesta por otro México posible, organizándose en favor de una nueva democracia participativa, en la justicia, la paz y la defensa de la ecología. Sabemos que la esperanza escatológica llegará con la última venida del Señor; pero como creyentes, ignoramos cómo terminará la aventura humana en el Planeta. A cada uno nos toca hacer nuestra parte. Aprovechemos este tiempo para un boicot al conimagessumismo, para compartir algo de lo que tenemos con los necesitados (como los pastores) y para la renovación bautismal de nuestro compromiso de ir acabando con la pobreza infame de un tercio de la humanidad, Esto es la vía para recuperar el espíritu solidario de los orígenes de la fiesta. Este es mi deseo para ustedes, mis amigos. Llevemos a nuestra oración de este tiempo una visión global, que trascienda la visión “holística”, cósmica e inmanentista, y se oriente hacia la “globalización de la solidaridad”.

[1] Aunque los pasajes de la infancia de Jesús no se consideran históricos, sin embargo fueron ubicados en contextos reales. Según registros históricos, Herodes el Grande gobernó del año 34 al año 4 AC. Quien lo llevó a cabo en Palestina fue un funcionario importante, Cirenio, quien gobernó Siria del año 6 al 9 DC; aunque tal vez haya gobernado antes. Este censo provocó una revuelta entre los judíos.

Ayotzinapa: la disyuntiva y la esperanza

Ayotzinapa es un catalizador que despertó a muchos sectores sociales, replanteado la política de seguridad y protección ciudadana y evidenciado lo “fallido” del Estado mexicano. El pánico nos había paralizado y preferíamos vivir en la indiferencia. La envergadura de esta crisis requiere de mucho análisis, a cuya clarificación quiero contribuir con esta reseña, desde la disyuntiva a que abre el conflicto. Me valgo del siguiente esquema, para describir los actores sociales implicados:CuadroUna sociedad secuestrada por la violencia

Desde que el presidente Felipe Calderón declaró la desafortunada lucha contra el crimen organizado, sacando el ejército a las calles, hemos sido víctimas de la situación propia de un país en guerra interna. Atendiendo a las cifras, en el presente sexenio de Enrique Peña Nieto los homicidios continúan siendo numerosos (57,899 homicidios. De los cuales, 36,718 dolosos)[1]. Igualmente, siguen las desapariciones forzadas (9,600) y han aumentado 5.6% los secuestros respecto al mismo tiempo del sexenio anterior (disminuyeron 6.8% respecto al año pasado) y las extorciones (650 a principios de año). La política de comunicación sexenal desalienta su visibilización, por razones publicitarias, lo que tiene cierto efecto positivo, pues la exhibición de cadáveres mutilados es una táctica criminal para provocar el pánico de la población para hacerla más pasiva. Aparentemente nos habíamos habituado a estos crímenes y preferíamos no mirar; pero subyacía el miedo y la impotencia. Peor aún, la modalidad actual es que las víctimas no pertenecen tanto a cárteles enemigos, sino a luchador@s sociales, periodistas o defensor@s de derechos humanos, cuya información apenas aparece en pequeñas notas periodísticas, a quienes se les fabrican delitos o se atribuían al crimen organizado. De este modo, dichas organizaciones criminales han resultado funcionales al sistema político. También afectan al sistema económico, pues no sólo las empresas “lavadoras” sino toda la economía queda infectada por el capital delicuencial.

Las víctimas, previamente estigmatizadas

Los 43 desaparecidos eran jovencitos campesinos que se preparaban para ser maestros que ayudaran a sus pueblos. No olvidemos que esta institución viene del Cardenismo, cuando fue un eje para llevar los logros de la Revolución a poblaciones incomunicadas. Jóvenes idealistas que convertían la escuela en pivote para el desarrollo rural. Ahora, tales escuelas se hallan olvidadas. De las 82 normales rurales que hubo, quedan sólo 16. Los maestros rurales tienen que desempeñar su actividad educativa en la penuria, muchas veces financiando ellos mismos las carencias. Los alumnos normalistas apoyan a sus maestros para obtener de las autoridades educativas los mínimos recursos necesarios a sus tareas, y los ideales revolucionarios originarios no se han perdido: en Guerrero fueron el espacio de formación de líderes guerrilleros como Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, con todas las víctimas de la “guerra sucia” de los años 70’s. Los maestros de los Estados del Sureste, en especial los afiliados a la CNTE, se oponen a la reforma educativa, pues la consideran ajena a aquella realidad, que no requiere de formación para el Estado neoliberal (computación, inglés, matemáticas), sino de materias orientadas a aquella realidad cultural, donde es más importante la historia, la biología, el civismo… Los maestros requieren la mínima seguridad de una plaza, en entredicho con cada “evaluación” con criterios estandarizados. No extraña el recelo de las autoridades, comenzando con las educativas (Elba Ester Gordillo las calificó de “nidos de guerrilleros” y pretendió convertirlas en escuelas de turismo). Algunas de sus trasnochadas tácticas de lucha, hoy se les revierten (p.ej.: Oaxaca) y justifican su desprestigio social. Ya desde antes de su detención, pues, las víctimas habían sido ya previamente criminalizadas. El linchamiento de los media hacia los maestros rurales predisponía a la impunidad de una masacre, como en tantos casos del país.

Una radiografía del Estado

                El terror ante la masacre de Ayotzinapa evidenció lo que ya se sospechaba: los vínculos entre el crimen organizado y la política, mostrándose que no eran aquellos quienes hubieran sobornado a funcionarios de alto nivel, sino que era los políticos mismos quienes financian a los criminales para el trabajo sucio, a guisa de “paramilitarismo”, confiados en la cultura de impunidad y corrupción imperantes. Pronto se relacionó este caso con la masacre de Tlatlaya, donde quedó claro que militares asesinaron a supuestos delincuentes cuando ya se habían rendido, y que se intentó componer infructuosamente la escena, y todavía no conocemos la autoridad militar realmente responsable. No se trata de abusos ocasionales de algunos que hayan traspasado sus atribuciones, sino de crímenes de Estado, quedando este exhibido como “Estado narcoterrorista”. Nos quedó claro que el Gobierno no está preparado para las desapariciones forzadas (22,000 en los últimos años), pues no se cuenta ni siquiera con un marco legal que las penalice, ni con un banco de datos de ADN de los familiares de desaparecidos. La responsabilidad de la Federación se comprobó por las omisiones e indiferencia, tal como su tardía intervención seria, siendo así que en estos casos, las primeras 72 horas son cruciales…

Desde De la Madrid, pasando por Salinas y consumado por EPN, él Estado mexicano se incorpora al neoliberalismo, en servicio del Capital trasnacional (del que un tenue laso vincula con el capital ilegal “gore”). Con las últimas Reformas se entrega al extranjero los recursos que aún nos quedaban y que ahora serán arrebatados a pueblos originarios, ocasionando destrozos ecológicos. Se trata de extraerles a las clases populares lo más posible para favorecer al dinero, dando marcha atrás a reivindicaciones logradas: el mezquino salario, el desempleo, el nivel educativo, los niveles de pobreza… son los más bajos de los países de la OCDE; la economía no despega, el índice de crecimiento quedó mucho más bajo de lo esperado a inicios el año. En fin, mientras la imagen de México hacia los inversionistas extranjeros parece promisoria, quien paga los costos reales es el pueblo.

La crispación de una sociedad indignada

Ayotzinapa 3La presente situación de horror no nos paralizó esta vez. La gente perdió el miedo. La indignación brotó, y con ella la crispación. La respuesta de la sociedad fue inmediata y espontánea. Manifestaciones muy nutridas tomaron las calles. Se pronunciaron múltiples voces de todos los estratos y sectores sociales: universitarios, intelectuales, artistas, deportistas, empresarios, creyentes de diversas denominaciones, etc. El impacto en la opinión pública traspasó las fronteras, recibiendo adhesiones, no sólo de organizaciones internacionales de Derechos Humanos y de la sociedad civil, sino incluso voces de Gobiernos, como el Parlamento Europeo, autoridades de Estados Unidos y de Sudamérica, del Papa Francisco, etc. La sociedad expresaba su hartazgo: no es posible continuar con una política de seguridad que no garantiza la protección ciudadana. La indignación se acrecentó con las primeras respuestas oficiales: intentos fracasados de rápida solución y de explicaciones ingenuas, que no funcionaron. El distanciamiento y la poca importancia que el Presidente EPN parece dar a este acontecimiento, manifestado en su viaje a China y aunado al escándalo de su propiedad particular no registrada, incentivó a que la protesta ascendiera hasta pedir su renuncia. La sociedad civil ha ido madurando. Los padres de los muchachos desaparecidos tomaron el liderazgo y no aceptaron las versiones oficiales, descartadas por testimonios de ciudadanos locales. Las redes sociales y las universidades suplieron con creces la información manipulada de Televisa y de la prensa oficial.

La participación visible de cristianos –católicos y no católicos- en estos eventos ha sido muy significativa, pese a reducirse a grupos minoritarios. La Iglesia es otra institución que ha perdido credibilidad ante los recientes escándalos; pero en esta ocasión, al menos, dejó también oír su voz, que todavía conserva autoridad moral: varios obispos organizaron actividades en sus diócesis y la Conferencia Episcopal publico un pronunciamiento que hubiera gustado el uso de un lenguaje más teológico. La participación de religiosos y religiosas e importantes grupos laicales en las manifestaciones, fueron significativos y en general, bien vistos, pues la legitimación religiosa aún sigue operando y esto dificulta algo el pretendido descrédito hacia los inconformes. Nosotros tenemos un discurso teológico y ético que brinda razones para la protesta. Las situaciones sociales-límite suelen ayudar a replanteamientos de la fe y la custodia de la esperanza, cuando parece que no quedan ya salidas.

Los límites de las movilizaciones

Ayotzinapa evidenció que la sociedad ha perdido su confianza en las actuales instituciones: la Suprema Corte, que con argucias legaloides rechazó la consulta popular sobre la Reforma energética, y que con el mismo legalismo acaba de liberar a los últimos autores materiales de la masacre de Acteal[2]; la SEP se enfrenta a los estudiantes del Politécnico, que prefieren como interlocutor a Gobernación; los Partidos Políticos son superados y repudiados como asociaciones de lucro que no representan a sus votantes (en especial, el repudio fue más patente para el PRD, quien fue el que propuso como candidato a las autoridades de Guerrero y especialmente de Iguala). La desconfianza alcanza al Ejército, la policía, el INE, los sindicatos oficiales e incluso, a la Iglesia misma.

Las manifestaciones públicas en las calles de varias ciudades nacionales o del extranjero –pero especialmente las de Guerrero y del Distrito Federal-, entusiasman, dando la apariencia de que es un medio rápido para alcanzar objetivos. A mí me dan la impresión del “dejá vu”: el movimiento estudiantil del 68, cuando las impresionantes manifestaciones (menos numerosas que las actuales, pues había menos población), aún bajo amenaza de represión, se ilusionaban con estar a punto de tomar el poder, hasta que el Gobierno, en Tlaltelolco, mostró su fuerza represiva. Ayotzinapa ha despertado la conciencia; pero ahora se requiere escalar otro nivel más profundo y eficaz de lucha.

En efecto, al mismo tiempo que se manifestaron amplios sectores protestando contra este Estado, comenzó a articularse un discurso alterno. Durante los conflictos sociales caen las máscaras y era de esperarse que la aparente unanimidad inicial se rompiera. Entre los sectores dominantes pronto se despertó el miedo de que pudiera desestabilizarse el status quo que los beneficia y su miedo se extendiera hacia las temerosas e indiferentes clases medias. Los empresarios y voceros de los media, presionan al Presidente para que haga valer su autoridad e imponga el orden (por supuesto, el orden de los negocios, no el de la justicia). El ejército se muestra enojado y se prepara para medidas de fuerza. Peña Nieto se muestra disgustado, sobre todo después de que le hicieron deshacerse de su casa. Por supuesto, ahora, teniendo los ojos del mundo puestos en el país, no es posible una represión abierta, al menos mientras la televisión (véase “La Dictadura Perfecta”) no articule una justificación legitimadora para criminalizar la protesta y sembrar el miedo.

La indignación ética es la actitud compartida por diversos sectores de la sociedad. En general, la protesta la ha contenido para conducirla desde la no-violencia activa; pero dicha indignación, en sectores no tan concientes, puede degenerar en rabia y venganza. Los normalistas y maestros de Iguala -el sector más dolido- quemó el Congreso local y las sedes de los Partidos Políticos, símbolos de instituciones que ya carecen de credibilidad, y en las megamarchas de protesta en la capital, se repite una vez más el mismo esquema de siempre: misteriosos “encapuchados”, sedicentes “anarcos”, incendiaron la puerta del Palacio Nacional y provocaron otros disturbios violentos. Ahora el pueblo dispone de camaritas telefónicas, y por las redes sociales se muestran complicidades de estos actores sociales con la policía o el ejército, desenmascarándolos como provocadores infiltrados. Los organizadores tratan de aislarlos: piden no ir encapuchados (aunque sean fotografiados) y retirarse 5 metros de estos provocadores. De todos modos, la policía del DF arremete con la gente y aprehende a los que pueden, sin importar siquiera que no estén en el lugar de los hechos, ni lleven capucha. Los así capturados fueron entregados al Ministerio Público, que de inmediato les imputa graves acusaciones (delincuencia organizada, motín y homicidio en grado de tentativa). No se les permitió un abogado de su confianza, quedaron incomunicados y en dos días fueron recluidos en Centros de Rehabilitación en Veracruz o Tepic. La TV y los media oficialistas enfocan estos minúsculos grupúsculos y centran enfáticamente en la “violencia” la atención, con lo cual se intenta desprestigiar a las multitudinarias manifestaciones pacifistas y disuadir la participación en ellas.

Esto no sorprende, pues queda evidenciado que la política del Gobierno no se dirige a la protección de la sociedad, sino del dinero, del gran capital trasnacional. Esto obliga a desconfiar de los apoyos iniciales por parte de los sectores oficiales de países del Primer Mundo, pues a este Capital lo que le importa es que el Gobierno garantice seguridad para sus inversiones. Si Televisa y la prensa oficialista comienzan a ser infructuosas para manipular la opinión pública en creciente conciencia, queda la disuasión armada. El Ejército se encuentra sumamente molesto, pues en Tlatlaya, algunos soldados fueron entregados a tribunales civiles y se desacreditó su versión oficial de los hechos. Queda manifiesto que no permitirá que se modifiquen estructuras.

La disyuntiva y la esperanza

Ayotzinapa 1En el horizonte cercano se perfila la disyuntiva de dos posibles salidas a esta crisis. La deseable sería aprovechar este descontento generalizado y los apoyos externos, para emprender una verdadera reforma a fondo del Estado (Cárdenas propone una nueva Constitución) y una nueva política sobre la seguridad. Pero la otra posibilidad es que se refuerce este sistema de corrupción, impunidad y saqueo, sin interés por el pueblo, haciéndose la represión más sofisticada, con censura y represión selectiva y oculta. El Pacto por la Legalidad, el impulso hacia el Sistema contra la Corrupción y los cambios requeridos para la plena vigencia del estado de derecho propuestos por el Ejecutivo al Congreso, pueden no ser más que maquilla, cediendo a algunos cambios superficiales.

Todo conflicto puede ilustrarse como una parábola: la crisis lo desata y llega a cierto punto de mayor intensidad y polarización, después del cual, descenderá y encontrará cierta salida o solución. Si las demandas de los inconformes no quedan saciadas, esto puede derivar en otra situación de pre-crisis hacia un conflicto de mayor profundidad. Es quizás el punto en que estamos ahora. Las tareas para que la sociedad civil conciente y madura faciliten sus objetivos, ya no enfatizarán tanto las movilizaciones callejeras, que mucho han ayudado. Este tipo de movilizaciones, por su naturaleza misma, tienen una duración efímera. Lo que ahora se necesita es no bajar la guardia (dentro de unos meses podríamos tener otro Ayotzinapa) y pasar a un trabajo más organizado y a mediano plazo. Ayotzinapa es la punta de una enredada madeja de estambre, que siguiéndola, se puede descubrir otros niveles más altos de impunidad, corrupción y colusiones con el crimen. En este punto, los periodistas e investigadores tienen una tarea invaluable. No se trata de un conflicto local, sino que desde allí se constata la corrupción de todo el Estado mismo, que urge reconstruir. Las agendas son múltiples: restaurar un auténtico “Estado de Derecho”, garantizar los derechos humanos, decisión firme para una distribución más equitativa de la riqueza, cese de la impunidad y la corrupción mediante reformas al sistema judicial, superar una democracia representativa de acción sexenal mediante consultas y referéndums, etc. Esto requerirá de un largo proceso sostenido, sin confiar dichas propuestas a un Congreso cuya inoperatividad se ha evidenciado. Resulta imprescindible contar con la participación de la sociedad civil; pero sabiendo que esta transición no puede prescindir de las instituciones actuales y del Gobierno –por más que luego deban ser reformadas-, para no caer en utopismos anárquicos. De lo contrario, sólo quedará el autoritarismo y una dictadura, cínica pero oculta y la represión selectiva, que sería el peor y más peligroso camino. La disyuntiva está o en reforzar al Estado neoliberal, en beneficio del gran capital trasnacional -que a nivel global se evidencia como autodestructor del Planeta-, o la reforma del Estado, en favor del pueblo y del cuidado de los recursos naturales. Creo que difundiendo información, podrían sumarse sectores hasta ahora indiferentes.


 

[1] Reportajez: Semanario Zeta, Tijuana, (26 noviembre 2014), según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cotejada con las del INEGI.

[2] El obispo Felipe Arizmendi sugiere que debe llamarse “Suprema Corte Nacional de Legalidad”, que no de Justicia.

CIUDAD DE MÉXICO (25 y 27 Julio/3 Agosto)

0001 005San Antonio Ma. Claret, D.F.- El 25 de julio, justo el día de mi aniversario, celebré la Eucaristía en nuestro templo de la Col. Narvarte, donde estuve como superior y rector en el trienio entre 2010 y 2013. Fijé la hora a las 8 pm, pues siendo viernes, era cuando las personas más allegadas podían asistir. El equipo litúrgico del templo preparó una solemne ceremonia, incluyendo el canto. Hubo una asistencia de unas 40 personas, y después convivimos en el salón anexo, llevando algunas personas algo para compartir en la cena. Me sorprendió un bonito video, con fotos mías de mi vida.

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El Purísimo Corazón de María.- Siendo la parroquia donde ahora radico, correspondió la misa de las 12:30 el domingo siguiente a mi aniversario. Los seminaristas se encargaron de preparar la liturgia. El P Provincial se encargó amablemente de predicar. Unos 20 familiares asistieron a ella, y después, la Comunidad los invitó a comer. Mi familia compartió la taquiza en nuestro comedor y la Comunidad sirvió la mesa. Mis familiares estuvieron contentos, pues mis sobrinos no conocían a sus tíos -mis primos- e incluso mis hermanos hacía varias décadas que no se veían.

Tlalpan: (3 de agosto)Scan-141109-0002

El domingo 3 de agosto, a las 3 de la tarde, celebré misa en la parroquia de La Fama, lugar donde pasé cuatro años a poco de regresar de Roma, entre 1972 y 1976. Cuando llegué allí, tenía apenas 7 años como sacerdote, y fui muy bien recibido, especialmente por los jóvenes. El barrio tiene fuerte identidad y sentido comunitario. Gran parte de la vida transcurre en la calle. Me tenían mucha confianza, y cuando los visitaba (allá celebré mis Bodas de Plata), todo mundo me conocía y saludaba. Pero ya pasaron más de cuatro décadas de mi salida. Los “muchachos” ya andan por los 60’s y son abuelos. Reconocí más bien a los más cercanos y las “viejitas” del templo, eran las muchachas de entonces. Algunos fuimos después a comer a una casa. Los amigos se van decantando y seleccionando; pero para mí fe muy significativo celebrar allá la misa.

OAXACA (8 y 9 Agosto)

MisaAllá pasé una quinta parte de mi sacerdocio, entre 1983 y 1994, bajo la sabia guía del arzobispo Don Bartolomé Carrasco, apoyando su proyecto de pastoral indígena. Además, trabajaba como investigador en el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Participé en importantes acontecimientos, a veces conflictivos. Dejé muchos conocidos. Sin embargo, los números IMG_0150telefónicos que conservaba todavía tenían 5 dígitos; mientras que ahora tienen 7, por lo que mi directorio quedó obsoleto. Mis memorias se presentaron el 8 de agosto, en el patio de la dirección del IISUABJO, ante la asistencia de más de 25 personas, casi todas amigas (entre las cuales, cuatro sacerdotes exalumnos míos, quienes viajaron desde sus respectivas parroquias foráneas (Juquila, San Mateo Peras, San Bartolo Coyotepec). El director, Arturo Ruiz, se mostró muy amable. Comentaron mi libro dos colegas y compañeros de este centro de investigación, Dra. Olga Montes y el Dr. Fausto Díaz. Luego nos obsequiaron con vino y canapés.IMG_0125

Luz Elena Moctezuma y Antonio González prepararon la celebración en la Casa Íñigo, una casa de retiros sobre una loma, con una estupenda vista de la ciudad. IMG_0131Estuvimos unas 17 personas. En la terraza conversamos sobre nuestros recuerdos del tiempo de Don Bartolomé Carrasco: cómo vivimos aquellos años, lo que nos dejaron, lo que prendimos, que sirvió de presentación. Concelebré la Eucaristía con mis amigos sacerdotes y después fuimos a comer a un restaurante (el Colectivo Tutuma). Oaxaca sigue siendo mi principal punto de referencia como sacerdote investigador.    IMG_0162IMG_0177

GUADALAJARA (15 y 17 Agosto)

035Estuve en Guadalajara al regresar de Roma, en el 2003 y me quedé hasta el 2010. Además de superior de la Comunidad, con Benjamín, Paco y Domingo, estuve dando clases en el IFFIM. Antropología y Sociología de la Religión fueron la vía por la que me vinculé muy estrechamente a varios grupos de seminaristas de unas 15 congregaciones religiosas, compartiendo con excelentes compañeros maestros. La presentación de mis memorias fue el 15 de agosto, estando a cargo el IMG_0239Centro de Estudios sobre Religión y Sociedad (CERYS) de la UdeG. Debo agradecer especialmente a los organizadores, Dr. Darío Flores y Dra. Celina Vázquez. El evento tuvo lugar en el Museo Regional, a un costado de catedral: un bonito convento colonial de religiosas agustinas. Comencé yo con mi texto narrativo, siendo comentado por Teresa, una hermana carmelita, la propia Celina y Ulises, un feligrés de nuestra Rectoría, que trabaja en la Universidad de Guadalajara, y ante la asistencia de unas 40 personas amigas. Un amigo, Adrian, me compuso un acróstico muy inspirado.

Mi excelente amigo Gustavo Aguilar se encargó de organizar todo y atenderme, con gran entrega y generosidad. También debo mencionar los apoyos de Daniel Martínez y de la Comunidad claretiana (en especial, a los seminaristas). Gustavo, después de recibirme en el aeropuerto, me llevó a conocer las nuevas instalaciones del IFFIM, donde me recibieron muy bien, invitándome a dar clases de nuevo. Comí con la Comunidad claretiana, conociendo los arreglos de la casa y a los seminaristas, y por la nochecita me reuní con algunos 021 fams Mtz y Teresobrevivientes de los grupos que eché a andar.

Celebré mi misa jubilar en nuestro templo de San Antonio Ma. Claret, donde estuve hasta 2010, el domingo 17 de agosto. Por tal motivo, hubo mucha asistencia, con muchas personas 030conocidas. Manuel Vílchis me acompañó a concelebrar y dirigió la liturgia, la cual fue muy solemne, gracias a los seminaristas y al coro de Maricielo. En el Seminario fue la comida, en medio de un ambiente estupendo: En el corredor del seminario, con su hermoso jardín, nos acomodamos unas 30 personas en sendas mesas. Se sirvió una taquiza. El ambiente estuvo muy animado, y yo iba de mesa en mesa para estar un ratito con cada grupo. Gustavo llevó mariachi y nos obsequió con un concierto de piano que él ejecutó. IMG_0236  IMG_0240  IMG_0402 - copia IMG_0423 - copia IMG_0447 013 015

PUEBLA (21 Agosto)

IMG_0468Estuve en Puebla de 1978 a 1983. Allí me tocó participar activamente en la III CELAM “extramuros”. La comunidad “El Parral” fue hasta ahora, la mejor que he tenido (con Fernando Macedo, Gidardo Valencia y Laco). Trabajamos en CCBs en las vecindades del barrio. Mi grupo preferidofue el Movimiento de Estudiantes y Profesionistas, integrado a Paco Merino. Por esto quise celebrar aquí también mi Aniversario. Lamentablemente, a última hora, cambiaron de sede, día y hora la presentación de mis Memorias (por razón de un evento que impediría el acceso a Ciudad Universitaria), adelantándose para el 21 de agosto. Con todo, ya que dicha presentación marcó el inicio del XXXV Aniversario del Colegio de Antropología, estuvieron presentes las autoridades universitarias: el Secretario General, Dr. René Valdiviezo; el director de Facultad de Filosofía y Letras, Dr. Alejandro Palma, y el Director del Colegio de Antropología, Dr. Ernesto Lecuona, quien fue el comentarista. Llegaron algunos amigos de El Parral, dos condiscípulos, dos Gustavo concelebrandoex-colaboradores de mi “Síntesis Noticiosa de Puebla” y los jóvenes del MEP. El pequeño auditorio se llenó completamente con los alumnos del Colegio, quienes se mostraron muy interesados e incluso compraron mi libro. La discusión que siguió se alargó y terminamos hablando de teología.

Ya que estuve en Puebla hace 35 años (1978-1983), los “chavos” de entonces son ahora cincuentones (algunos con nietos). “El Parral” nos marcó y la III CELAM fue antológica. Allí realicé mi carrera de Antropología, y volví precisamente a mi “Alma Mater”, constituido en mito como primer egresado. La discusión que siguió se alargaba por el interés de los alumnos y terminando hablando de teología.

con AlfredoMe quedé en casa de Anatolio y su familia, excelentes amigos, en una casa ecológica muy inspiradora, como es la personalidad de sus dueños, ahora especializados en las “Constelaciones Familiares” del Dr. Bert Hellinger. Fueron ellos quienes organizaron mi celebración, comenzando con el bonito y práctico diseño del Comunicado y demostraron una vez más su gran capacidad de amistad. La misa fue en la parroquia de Fernando Macedo, otro gran amigo y buen organizador. Su coro, esa misma semana bajó y ensayó la Misa Salvadoreña, siendo ésta su primera ejecución. Me acompañó a concelebrar el P Gustavo Rodríguez. Destacaron los “muchachos” del MEP y personas que entonces habitaban en El Parral, ahora con sus respectivas familias. Llevaron un conjunto de música latinoamericana y “de protesta”, por lo que después del mole poblano, se armó un bonito ambiente.   Gustavo Marujabaile 1 IMG_0461asistentes 2parral hoy